Capítulo 2: El compromiso


Sasuke se sentía pleno, estaba sólo en el inmenso comedor de la mansión, atendido por todas las empleadas de la cocina, algunas viejas conocidas, otras más jóvenes, coquetas y desconocidas para él. Degustaba con deleite todos los platillos que le asistían, había olvidado el sabor a esa exquisita comida compuesta por frutos frescos, caldos tibios y agua fresca como de roció.

La sonrisa que formuló su hermano en su rostro aún se hallaba presente, como si nunca se fuese a nublar y se sentía algo ridículo por ello, pero a estas alturas realmente no le importaba. Terminó sus alimentos y se dirigió tal cual la recomendación de su hermano, hacia donde su madre, pero fue detenido por la curiosidad que le propinó una rubia y larga cabellera con una esplendida coleta alta y un titubeo salteando de cuadro en cuadro familiar situadas en el pasillo próximo al recibidor, pensó instantáneamente que esa elegante vestimenta y esa picardía solo podía atribuírsele a una persona en toda la mansión; la “prometida” de su hermano. Se abalanzo sobre ella con intención de sorprenderle, más el sorprendido fue él al percatarse de que se trataba de un joven no de una doncella. Tenía los ojos azules y grandes, finamente delineados, los rasgos afilados y un toque de picardía en el rostro, de antemano simpático, con un mechón cubriendo gran parte del rostro de forma muy femenina y resaltando perfectamente la sensualidad de tal personaje, simplemente podía tratarse de una broma que fuese un chico y no una doncella.

-Lo siento, creo que me he confundido…

-Es un placer, mi nombre es Deidara- dijo el joven haciendo ademán de saludar a Sasuke, esperando escuchar su mano -tu debes ser Sasuke, es un verdadero placer conocerte- decía mientras estrechaban sus manos con cordialidad y de parte de Deidara con afecto -de verdad que te pareces mucho a tu hermano, me impresiona el parecido, me había dicho que se parecían, más no imagine que tanto-Sasuke estaba confundido, solo atinó a pensar que se trataba de un amigo de la familia  -mmm…supongo que querrás saberlo todo de mí, así que con gusto me presentaré apropiadamente. Soy hijo único del Senador segundo de villa de la roca, tengo 19 años, soy escultor artístico y para mí es un verdadero honor ser un miembro de tu familia-  esto último lo dijo con gran respeto y haciendo una leve inclinación, Sasuke no daba crédito a lo que escuchaba, simple y sencillamente la cosa no cuadraba, Deidara percatándose del gesto de confusión del Uchiha, intentó explicarse: -lamento si le he hablado con demasiada familiaridad, es solo que ya no cabía en ansia de conocerle.- y aún así,  el joven Uchiha no parecía entenderle.

-No sabes quien soy ¿verdad?

-Lo lamento.

-Así que nadie te ha informado sobre mí. Bueno, ya que es así, tendré que cambiar mi presentación: Mi nombre es Deidara y soy el futuro de tu hermano.- Sasuke cayo en cuenta entonces.

-No te ofendas, pero esperaba…

-¿A una dama?

-Si.

-Es lógico, si nadie te lo había dicho antes…

-Bueno más que eso…

-¿No esperabas tales preferencias por parte de tu hermano?

-Bueno, es solo que por la forma en la que te describió, yo imaginé…

-¿Cómo me ha descrito?- preguntó Deidara con entusiasmo digno de un enamorado.

-Pues…- haciendo alarde de su estupenda memoria, Sasuke se dispuso a reproducir con gran eficacia las palabras dadas por su hermano acerca de su prometido hacia unas horas  -él dijo: “es una preciosura, tiene un cuerpo digno de la realeza y la piel tan suave como un durazno, tiene ojos de zafiros y labios de ostra fresca. Es el vaivén de mi locura y hace en momento que pierda la cordura. Es el frenesí encarnado en un ser viviente, vivaz, sensual y excitante. En ocasiones me…-  Sasuke detuvo el relato al recordar lo bochornosas que eran los relatos explícitos y por demás eróticos de la intimidad de su hermano e inevitablemente las mejillas se le tornaron rojas de la vergüenza de saber todo aquello del joven a quien ahora miraba con el rostro lleno de remordimiento.

-¡¡Ese Itachi, dijo todo menos mi sexo!!

-Lo-lo ciento.

-No tienes porque disculparte, ahora se las verá tu hermano conmigo por boca floja.- Sasuke solo sonrió ante la idea de que reprendieran a su hermano, eso era algo que tenía que ver.

-De cualquier forma, espero podamos ser buenos amigos, Sasuke.

-Hermano, puedes llamarme hermano.- Deidara no pudo disimular su alegría, al parecer su nueva familia le recibía con los brazos totalmente abiertos.


-Madre- Sasuke se encontraba en el salón principal, una enorme sala, paredes de mármol y pisos de azulejo, todo en tonalidades pasteles, azules y rosados, sobresalía en la enorme sala la exquisita colección de pinturas de la familia, así como las esculturas postradas en cada esquina y unas más en medias exactas de la pared, Mikoto Uchiha se encontraba vestida tan elegante como era costumbre, con un gran vestido de copa, escaso maquillaje y contadas joyas. La sala estaba repleta de sirvientes en un vaivén interminable, mesas de blancos manteles y decoradas servilletas, con la más fina bajilla ya puesta e incontables copas de marfil, flores de diversos colores turbios y escaso decorado en los jarrones.

 -Hijo, estas aquí, ven y besa a tu madre-Sasuke le abrazo con ternura y beso de la misma forma su mejilla.

 -Madre, me hace muy feliz verle.

-Hijo, no sabes cuanto ansiaba este momento, el tenerte de nuevo entre mis brazos. Pero mira cuanto has crecido-le observaba totalmente complacida y animada-que buen mozo. Se ha marchado un pequeño y ha regresado un hombre, hijo mío, te imaginaba como  hacia años, jamás me imaginaría el esplendido caballero en el que te has convertido. Estoy tan complacida. Sasuke, mi pequeño Sasuke es ahora todo un hombre que no tardara en desposarse. La nostalgia me matará hijo mío, de eso estoy segura.

-Calle, madre, no vacile descabelladamente, no es propio de vos-La Marquesa solo sonrió ante la propiedad de su hijo.

-Debes estar agotado, descansa hijo mío, ¿ya has revisado tu habitación? ¿Esta todo como lo deseas? ¿Te gustaría hacer algún cambio?

-Bueno madre, no creo quedarme el suficiente tiempo como para hacer algún cambio.

-¿Así que no has cambiado en cuanto a tu decisión de irte?

-No, madre.

-Ya veo, entonces ¿Es definitivo?

-Tanto, como que el cielo es azul.

-Que se le va a hacer, si estas resuelto no puedo impedírtelo, sin embargo, he organizado un banquete de bienvenida en tu honor, todo noble a quien hayas conocido ha sido invitado y han confirmado su presencia con gran ímpetu y deseos de verte, te pido hijo, que no desaires a nuestros invitados, descansa y alístate para el banquete, estoy segura será de tu agrado ver nuevamente tantos rostros conocidos y otros mas nuevos. Tengo entendido que debes entregar una carta a su majestad.

-Así es madre.

-No se hable más, su majestad, la reina honrara nuestra casa con su presencia, terminando la velada quizás puedas tratar el asunto que tienes pendiente.

-No madre, preferiría tratar los asuntos políticos en otras circunstancias, mañana por la mañana me había dispuesto asistir a su presencia para hacerle entrega del documento, si no os molesta, preferiría ignorar el tema esta noche.

-Tenéis razón hijo, dejaré tus asuntos a tu merced, confió en tu criterio para con la política. La Condesa no pudo obrar mejor al nombrarte dirigente de una batalla, sin embargo, todos estos asuntos políticos siguen confundiéndome, no alcanzo a entender las razones de su majestad Tsunade-sama de seguir bajo el titulo de condesa.

-Su majestad es muy inteligente, madre, no pudo ser más discreta.

-Me lo imagino, solo puedo decir que es una gran gobernante. De cualquier forma, te alegrara saber que si tu hermano dispone aprovecharemos la ocasión para anunciar su compromiso.

-¿Cómo es que no lo han anunciado aún?

-Tu hermano se rehusaba a hacerlo sin tu presencia-Sasuke se alegro ante tal aclaración-si deseas puedes ir a con el sastre, estoy segura de que tienes el talle de tu hermano así que será sencillo para él vestirte adecuadamente, tu acompañante te mostrará el camino…-Mikoto hizo una pausa al recordar que no había presentado a su hijo a su nuevo acompañante de juego-es cierto, con todo el atareo le he olvidado, el muchacho que te conseguí-Sasuke sonrió ante la incredulidad de su madre, él ya no era un niño que necesitase de un sirviente para jugar, iba a replicar ante tal osadía, más fue interrumpido por una gran confusión-¡Naruto¡-ese nombre le era extrañamente familiar.

-Diga señora-ahí estaba, el rubio de azules ojos y marquitas en el rostro que le atemorizaba.

-Sasuke, él es Naruto, pupilo de Iruka, se ha ofrecido para ocupar este puesto y de adora en adelante será tu compañero de juego.

Recordó entonces el joven Uchiha a sus viejos compañeros de juego, todos iguales y a las ves diferentes, serviciales, niños, bobos e ingenuos, todos con un aire de miseria elocuente y desagradable, siempre fueron su “diversión”. Sasuke era conocido por su falta de corazón, si bien no era malo con la gente ni con sus compañeros, no poseía el don del tacto, era en su mayoría, frió, calculador e indiferente, hiriente en sus comentarios y desconsiderado, de más soberbio y aparentaba en su esplendor el ser un niño mimado. La experiencia obtenida en estos tres años le habían echo madurar y la guerra le había sensibilizado, echo que pasaba desapercibido ante su imagen despreocupada, fría y serena, digna de él desde tiempos inmemorables.

-A sus órdenes, Sasuke-sama. Lamento el atropello cometido hace unas horas, lo siento de verdad, espero me disculpe.

-¿Atropello? ¿Ha pasado algo Sasuke?-Mikoto, una mujer en sumo exigente que no perdonaría ni el más mínimo incidente que ocasionase problemas a sus descendientes, era sobre protectora y vengativa.

-No ha sido nada, madre, descuida.

-Esta bien, siendo así; Naruto, lleva a mi hijo a con el sastre, dile que le ofrezca lo que le he encargado y que se de prisa.

-Por su puesto mi señora. Sr. ¿Me permite?-dijo Naruto haciendo una leve reverencia y marcándole el camino a seguir a Sasuke.

Caminaban por los pasillos de la mansión hacia la salida, posteriormente hacia un carruaje para dirigirse a con el sastre, durante ese breve trayecto no hubo palabra alguna, mas Sasuke le miraba sumamente extrañado, mas con una mirada superior y violenta, paresia estar molesto con el chico, cosa que Naruto percibía con gran facilidad y no atinó mas que a temer por su seguridad, hacer enfadar a un Uchiha era peligroso para un simple empleado domestico. Tenía que resarcir su error y ya encontraría la manera.

Una vez con el sastre, Naruto hizo de mano ayuda, dándole los instrumentos necesarios para la tarea y adelantando instrucciones dadas por la Marquesa en todo momento. Sasuke continuaba con gran indiferencia fingida, muy en el fondo no podía despegar la mirada del rubio, su maestría le permitía no ser sorprendido en el acto, más su interés se incrementaba a cada intento de ignorarle.

La tarde paso rápida y atareada en la villa, cuando se hallaron de regreso en la mansión; Sasuke se desplomo en su habitación, realmente estaba agotado.

-Sr. He dejado sus prendas en la cómoda, si no necesita más de mis servicios, con su permiso me retiro-haciendo una leve reverencia que fue interrumpida.
-Espera

-Digame, Sr.

-saca de mis pies las botas y trae contigo un cobertor grande, también quiero un tazón de lentejas y un jarrón de juego fresco.

-Enseguida señor-y así tal cual las instrucciones las llevo a cabo-¿Algo más?

-Puedes retirarte, solo regresa antes del banquete para que levantes todo esto.

-Como ordene Sr.

-Y…dobe-dijo Sasuke, dejando que la ultima palabra fuese casi inaudible-no me llames señor.

-¿Cómo debería de llamarle?

-Sasuke-ante tal familiaridad Naruto no hizo más que aceptar gustoso la orden con una atinada sonrisa de oreja a oreja en el rostro.

-Como diga… Sasuke-y sin más, se marcho danzante como un niño a quien se le ha dado un regalo, Sasuke no supo identificar la razón, pero nació en él ganas de oírle pronunciar su nombre, así como una gran calidez ante tal sonrisa, sin duda estaba adentrándose en terrenos peligrosos.


Como la tradición lo mandaba, cuando los jóvenes provenientes de familias nobles cumplían una edad apropiada entre los cinco y siete años, se pone a su disposición un sirviente o “compañero”, por lo general miembros de la servidumbre y de edades semejantes; estos pequeños siervos son educados y mantenidos con el único objetivo de servir de diversión a los mas jóvenes, de igual forma cuando un joven noble comete una falta, su sirviente o compañero de juego es quien recibe en su lugar el castigo, ya sean azotes o penalizaciones en sus alimentos, tal es el castigo si se lastima a el hijo(a) del noble o si este sufre algún accidente, el siervo es el único responsable.



En el caso de la familia Uchiha; aun sin ser miembros de la nobleza real, llevaban a la práctica todo acto que denunciara poder en sus ejecutantes, tratar a sus hijos con el mimo y la exigencia que se le tendría a un digno heredero a la corona era para ellos un requerimiento, sin mencionar que alardear de las aptitudes de sus hijos, es en esta familia es un requisito indispensable. Sasuke fue tratado de tal modo, más nunca fue algo que disfrutara, de alguna manera prefería estar solo, no era muy apegado a sus compañeros y de cierta forma ni siquiera recordaba a uno en específico con claridad, su hermano Itachi era sumamente parecido, nunca jugaban, nunca se divertían, su mundo era la exigencia total, tener un sirviente o no, estaba de mas.



El banquete en la casa Uchiha comenzó como lo esperado, los invitados refinados y pueriles llegaban a tiempo, todos dialogando y divirtiéndose de forma amena entre la decoración y la música en extremo delicada, todos ansiosos de ver al menor de los Uchiha arribar triunfante.

Finamente la ocasión se dio, primero el arribo de su alteza Tsunade-sama, simple para una reina e incongruente en cuanto a su posición, con semblante serio y majestuoso, las reverencias y saludos de sus invitados así como el recibimiento especial de Mikoto Uchiha no se hicieron esperar.

-Bienvenida sea, su majestad-hace una reverencia, justo en la entrada en recibimiento de la reina.

-¿Dónde esta ese muchacho desconsiderado tuyo? He venido a ver al líder del batallón que designé en occidente, ¿es que acaso no piensa recibirme el anfitrión?

-su majestad yo…-dijo Mikoto intentando disculpar en su lugar a su hijo.

-Por supuesto su alteza-Sasuke ya se hallaba presente en dirección a la reina. Todos al verle se paralizaron, ese joven era muy atractivo, fuerte y alto, sin duda toda doncella presente buscaría desposarle inmediatamente. Habían pasado ya dos años y medio desde su partida y su imagen había cambiado drásticamente, estaba irreconocible incluso para los que fueron sus íntimos amigos.

-En buena fe muchacho, te has convertido en todo un semental, la guerra te ha sentado bien.-Sasuke solo sonrió, las chicas se ruborizaron ante el comentario.

-Aprecio la observación su alteza.

-Pero que mozo más divino. Espero un pronto casamiento Marquesa, asegurase sea una buena pretendiente para su muchacho.

-Su…su alteza-contesto Mikoto totalmente ruborizada –no he tratado el tema con mi hijo, pienso que aún es demasiado joven.

-Mikoto, ya eras madre a su edad, no dejes que tu amor de madre nuble tu visión o me veré obligada a hacerla de casamentera.

-En absoluto su alteza, le aseguro que no vacilaré si es su decisión desposarse.

-Que sea linda Sasuke-dijo Tsunade como despedida.

-A si será su alteza-contesto Sasuke con una ultima reverencia, dando paso a su alteza hacia el banquete.

-No espero menos del líder de las tropas de occidente…senador.-Tsunade se inclino levemente ante Sasuke, halago que no paso de menos ante los invitado y que invadió de felicidad a la madre del Uchiha, el que su alteza les considerara de tan especial forma era una gran satisfacción. No era para menos, sus dos únicos hijos habían sido nombrados comandantes a edades extremadamente cortas y el honor que perfilaban era el de caballero y senador a la edad de veintiuno y dieciséis años.

Sasuke se sentía pleno, tenía lo que tanto deseaba, sin embargo aun algo faltaba; la aprobación del más importante miembro de su familia: Fugaku Uchiha.

El señor Uchiha se hallaba ausente, lo cual no paralizo la velada en absoluto, tanto Sasuke como Mikoto eran excelentes anfitriones. Sasuke por su parte, no dejaba de ser acosado por doncellas y mujeres viudas por todo el salón, ser todo un prospecto tenia sus desventajas.

Haruno Sakura, hija de un marques del norte, amiga intima de Sasuke y enamorada numero uno, no le quitaba los ojos de encima, finalmente se abalanzo sobre él con extremada soltura e intentando parecer intrigante y misteriosa, cosa que no paso desapercibida.

-Sasuke-kun, ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Sakura, ¿no?

-me recuerdas…

-claramente-Esta ultima afirmación causo un vuelco al corazón de Sakura, nuevamente las esperanzas de un romance se perfilaban en sus pensamientos.

-has cambiado mucho, Sasuke-kun.

-No para bien… (Susurró)

-¿Nani?

-olvida. ¿Te gustaría bailar?

-hi-portaba la mayor de sus sonrisas.

La velada transcurrió sin tumulto alguno, hasta la llegada de la declaración de matrimonio de el primogénito de los Uchiha.

-Como ya sabrán, algunos, he entrado en planes de desposarme y ha llegado la hora de anunciarlo públicamente. Presten atención por favor-tomando una copa de vino-Os ruego que brinden por mi dicha y la de mi prometido; Deidara…-el silencio se adueño de la sala mientras los presentes miraban hacia donde apuntaban los dedos largos de Itachi. Deidara vestía totalmente de blanco, su traje poseía un bordado dorado y azul sumamente delicado en la parte baja del saco, su típica coleta y pose coqueta, portando una radiante sonrisa orgullosa - pues pronto seremos pareja y en menos de seis meses…padres.- la sorpresa inundo la sala como tsunami, las interrogantes y dudas se agrandaban, Sasuke y Mikoto estaban pasmados por la noticia, el comentario de Itachi era incomprensible, hasta que este prosiguió -Deidara es un gran hombre y artista, sin embargo, también es un hermoso Doncel, y pronto será un gran padre…




-Ha sido mucho de mi parte explotarte tanto, Sasuke.

-Para nada madre, lo he disfrutado mucho y me honra decir que jamás me había sentido tan satisfecho. Siento un ardor en el pecho que me estremece, ¿Es acaso esto normal?

-Comprendo mi hijo, pero, por supuesto que si. ¡La noticia de mi futuro nieto me ha embelezado! ahora comprendo de sobra la felicidad de tu hermano.

-Los sucesos recientes me han guiado hacia una nueva determinación, me he decidido velar por la felicidad de mi hermano, al menos hasta que tenga la dicha de correr con su suerte- la mirada de Sasuke se extendía a través de la ventana con una mirada destilada de la felicidad de su hogar.

-¿¡Acaso eso significa…!?

-¡Exacto! no pienso irme, no ahora que mi sobrino viene en camino, madre, ¡quiero verle, quiero enseñarle y con el tiempo conocerle! Jamás me imagine que una sola idea vaciara mis pulmones, pero envidio tanto la fortuna de mi hermano y mas ahora que sé que formo parte de ella, no me permite más que desearlo, madre, deseo ser de alguna manera, ¡tan feliz!- Sasuke abrazo entonces a su madre de una manera como no había echo nunca, levantando su delgada figura en el aire y atrayéndola tanto a su pecho que se sintió asfixiada, esa era ya, la plena felicidad.

 Itachi y Deidara eran un canturreo de risas, habían permanecido en la barra del salón mientras este se vaciaba, la gente pasaba al lado de los chicos y palmeaban sus espaldas, besaban sus mejillas o agitaban con suavidad su cabello, todo entre felicitaciones y buenos deseos. Finalmente se hallaron solos.

-Olvide decirte lo hermoso que te vez hoy- Itachi le coqueteaba con familiaridad y sensatez, todo sencillamente adornado con lascivas sonrisas y miradas lujuriosas.

-No digas idioteces, Itachi- Deidara por su lado, bateaba el coqueteo con energía y un toque de incredulidad en la voz que divertía santurronamente al Uchiha.

-¿Idioteces? Valla, valla, y yo que pensé que te gustaba que te tratara con elocuencia. Visto que no es así, no tengo porque contenerme.- rozaba con sus dedos la roja mejilla de Deidara.

-¡No me mires como si estuviera desnudo! ¡Y deja de tocarme que estoy enfadado contigo!- aparto a Itachi de un manotazo, se cruzo de brazos e hizo alarde de ignorar cualquier excusa.

-¿Pero… cómo así? ¿Qué he hecho ahora? Pensé que…

-Me he encontrado a Sasuke en el pasillo y he sabido que desconocía todo de mí, a excepción claro… ¡de mi intimidad!

-Ya veo, solo era eso. No cabe duda de que te ha afectado el embarazo…

-Eres un cínico, te voy a…

-ahora te me antojas más- prosiguió- tienes un brillo en los ojos que me hipnotiza. Ya no puedo esperar- se acerco incitantemente a su rostro y poso sus labios en el cuello.


Durante toda la velada Itachi continuo seduciendo exhaustivamente a un rubio perplejo y anonadado, quien desde un principio había hecho saber al Uchiha su desacuerdo en cuanto a mantener relaciones en la mansión, por el sumo respeto que sentía para con su nueva familia, se había propuesto permanecer en abstinencia durante su estancia, aunque al final después de que Itachi enlisto cada región, casa y cabaña de los alrededores y de que hizo saber a Deidara que su estancia en la mansión podía extenderse a “el resto de sus días”, termino por convencerlo de hacer de sus aposentos, el nicho más apropiado para su amor.



Mikoto compartía exhaustivamente la felicidad de sus hijos, nunca esa casa se halló tan plena de risas y besos, era como si el fulgor de sus corazones se extendiera a kilómetros de la mansión, pues los aldeanos, amigos de los jóvenes y gente noble, no cesaba de hacer visitas constantes a los Uchiha, se sentía tan a gusto la estancia en la mansión que la gente parecía no querer salir de ella, esta misma sensación se esparció, incluso, en la servidumbre. Siervos como Iruka y muchos otros, rebozaban de alegría, se sentían realmente apegados a los Uchiha de la manera más honesta posible en tal situación, todos ellos, menos Naruto.



Naruto era una “persona” fácil de perturbar y en cuanto se refería a la honestidad, lo era a más no poder, pero se contenía a petición de su sensei, quien le pidió casi a gatas, permaneciera sumiso y callado, dadas las circunstancias, ese papel o empleo en la casa Uchiha, era lo mejor que le podría haber pasado, más Naruto pensaba diferente. Odiaba la forma en la que los trataban y sobre todo a su sensei, Iruka era sumiso, no había como negarlo, pero aun así, la arrogancia de la señora, e incluso la de sus propios hijos, le indigestaban, le hacían prometerse, conseguir algo mejor para los suyos; no ansiaba riquezas, lujos o poder, solo deseaba, sinceramente para ellos, una vida digna.
 

3 comentarios :

kykyo-chan dijo...

sugoi como que no hay comentario comienzo a ller y me a encantadoo

Anónimo dijo...

Me gustoooo!!! =D (y)
Atte: Naruu Villaa

Sora Tapia dijo...

Hola
Al fin el ItaDei aparecio, como adoro esa parejita. Me alegra que Sasuke eligiera quedarse, Naruto aparecio y como siempre de impulsivo tenia que salir su personalidad.
saludos

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