Capítulo 14: La cena está servida

-¿Sasuke…?-Para cuando llegó a la habitación de Sasuke (después de entregar el café) el cielo ya se había oscurecido; la tarde padeció tan resuelta que Naruto no presintió la necesidad de alumbrar su camino con un candelabro o vela, así que las sombras dominaron sus pupilas y la escalofriante cerrazón de la habitación de Sasuke le capturó -¿Sasuke…?

Sasuke yacía sentado en su cama; al centro de la habitación justo frente a la puerta: había estado esperando el arribo del rubio con suma impaciencia, desquiciante, así que optó por tranquilizar los latidos de su corazón, cerro sus ojos esperando su llegada, más inquietantes pensamientos le allanaron como hacían desde hace años, pese a sus pretensiones sus deseos se vieron turbados; simplemente no podía huir de la parte oscura de su alma y…

-Pasa…- De la nada entre las sombras y el contorneado resplandor de la luna sobre todo lo adyacente en la habitación, (pues los enormes ventanales le daban cabida inminente) surgieron un par de ojos rojos, fulminantes, ardientes como las llamaradas de un incendio. Tales orbes terminaron por arrebatar de Naruto un enérgico terror -Ven aquí…

-Sasuke… yo…

-¿Piensas hacerme esperar…?- esa mirada cubierta de sangre irrigaba la sangre propia y esa voz… potente y demandante, no daba opción a una pauta.

Naruto dio “tres” pasos contados, su ropa vieja y holgada no le daba una vista muy agradable a su pensar, más para Sasuke era la imagen que más había anhelado; he hizo su brazo hasta rosar con las caderas del rubio, le atrajo y con su otra mano roso su mejilla y sus labios…

-Te amo…- Naruto inclinó su rostro lentamente para estar al alcance de Sasuke dejándole ver su cálida sonrisa, los ojos del rubio brillaban juguetones debido a lo reflejante de sus lágrimas; nadie nunca le había profesado tal pasión –tanto… que no sé… si pueda esperar…- tal desahogo fue tan imprevisto que no dio tiempo a Naruto siquiera de sorprenderse, para cuando descifró el mensaje el peso del cuerpo de Sasuke yacía dominante ante su fuerza…

Esta nueva imagen no era más alentadora, los salvajes ojos de Sasuke continuaban presentes y esta nueva sensación de sumisión resultaba para Naruto sumamente incomoda.

-Sasuke…-Un beso agresivo le arrebato toda queja. La respiración del moreno acelerada rompiendo en el rostro del rubio y su suplicante corazón; palpitante y arrogante, pidiendo a gritos una aprobación, solo eso bastaba, su canto semejante al redoblar de los tambores… -No…- la palma de Naruto se torno muro entre sus labios; una muralla firme y densa… incapaz de dar cabida a la más ferviente suplica.

Sasuke permaneció mudo ante el mandato, la simple voz del rubio habría bastado para exigir la fidelidad del reino entero y ni uno solo de los presentes tendría las agallas de renegar a sus peticiones… La impresión que causó en Sasuke tal determinación de su joven amante le hizo querer arrodillarse en su presencia y suplirle claudicara ante sus deseos… Más antes de que pudiese pronunciar palabra alguna, este ya cubría sus lagrimados ojos con sus manos y toda la vergüenza que podía ocultar…

-No puedo…

-¿Acaso quieres matarme…?- el gesto más tierno que se hubiese posado en su rostro nació ese día ante un Naruto triste y avergonzado –eres tan lindo…- rostro que dejó caer junto a una ruborizada mejilla –te amo…- las sensaciones que experimentaba le embriagaban a tal magnitud que se disponía a gritar febril “te amo” y con ello solo conseguiría sentir más calor en su interior. in

Naruto recibió el rostro de Sasuke con ardor y le arropó entre sus brazos… ahora no le cabía duda alguna, Sasuke le amaba y él estaba aterrado por ello…





-Naruto…

-¿Hum…? ¡Señor Uchiha! ¿En qué puedo servirle…?- A primera hora de la mañana, extrañamente el líder de la familia se presentó en la cocina, buscando la atención de un infalible rubio que fatigado servía en el comedor el desayuno.

-¿Recuerdas quien vendrá de visita esta noche…?

-¡Por supuesto señor!

-Pues he venido a pedirte que seas tú quien nos atienda exclusivamente, así que dispón de todo el tiempo que sea necesario para satisfacer a nuestra invitada…

-Se…se-señor no sé si… no sé si pueda hacerlo y no es por desobedecerlo, pero me temo que mi atuendo no es digno de tal tarea y yo me sentiría muy avergonzado ante su ma…

-Lo entiendo completamente y ya lo tenía previsto… Termina con tus labores y ve a con el sastre; tiene algo especialmente preparado para la ocasión…





-Sasuke (susurro)

-¿Madre…?- otro día se hacía presente y la mañana nublada como era de esperarse, se mostraba fría e íntegra… -¿Qué te trae por aquí?- Mikoto Uchiha asistió ese día personalmente a su hijo, al parecer embriagada de una felicidad descomunal y desconocida…

-Es muy tarde ya hijo mío, ¡levántate que te he traído buenas noticias!- pese a querer obedecer, el ánimo de Sasuke era pésimo, el desdén que le hizo el rubio la noche anterior aun no le abandonaba del todo, al despertar esperó ansioso sentir la calidez de un cuerpo a su lado, mas recordó instantáneamente como sus cuerpos se separaban sonámbulos e inundados de sueño, era tan tarde ya… se alegro entonces de que el rubio no continuase ahí…

-¿Qué puede ser tan bueno como para que no pueda sufragar su impaciencia madre?- tallaba sus ojos y esperaba su madre no notase que durmió en ropas mundanas, al parecer su alegría era tal que no prestaba atención a insignificancias; de verdad debía de ser algo muy bueno.

-¡Tu hermano, por fin regresa a casa! ¡La familia se reunirá después de tanto tiempo!

-¡Fantástico! ¡No podía ser más oportuno! ¿En dónde está?- de verdad eran buenas noticias…

-Me ha enviado una carta con un muchacho… Está fechada con el día de ayer y dice que tuvieron que hacer una parada en las afueras de la villa. Al parecer el embarazo de Deidara esta tan avanzado que han tenido que hacer pausas para no fatigarle… ¿No es emocionante? Ahora falta tan poco… quizá el nuevo miembro de la familia llegue a esta casa junto con la primera nevada de este frio invierno.

-Esperemos que así sea…





-¿¡Buenos días!?- Tal como se le había ordenado, el joven rubio asistió a la prendería al terminar su labor matinal… apenas llegaba al negocio y la prisa le hacía gritar acelerado -¡¿Hay alguien en casa…?!

-Ya te oí muchacho… válgame; que pulmones… Está bien que soy un vejestorio mi niño, pero no pretendas romper mis tímpanos…

-Perdóneme don… pensé que no me escuchaba…

-Vienes por el pedido Uchiha ¿no?

-Ese mismo…

-No es la gran cosa; pero debo admitir que es de mis mejores trabajos, espero el señor Uchiha este complacido… es justo lo que me pidió – en un santiamén el anciano entregó a Naruto un traje fino aterciopelado y azul, repleto de bordados de plata y encajes de seda.

-Espere no… esto no es lo que me encargaron llevar.

-¿Cómo de que no muchacho? Es lo único que está a nombre de la familia…

-No… verá, el señor dará un banquete esta noche y me ha pedido que sea quien le asista y me ha mandado por el atuendo que usare en la velada y, esto no puede ser…

-Pues no hay más…

Después de perder una hora de su vida, alterado y confundido opto por presentar la prenda al líder de la familia inmediatamente.

-Lamento interrumpirlo señor, pero, me está matando una duda y la pena me impide aclararla…

-¿Cuál es el problema?

-El traje que ordeno, creo que el sastre ha cometido un error…- sacó de su envoltorio la prenda y la extendió sobre el escritorio del estudio.

-Es… perfecto.

-¿Perdón?

-Acaso ¿Tienes problemas en usarlo?

-No, no, para nada señor, es solo que no se acostumbra una prenda así para la servidumbre…

-Naruto, no se trata de cualquier invitado… nuestra huésped podría ofenderse si no le brindo el más sofisticado servicio, ¿lo entiendes verdad?

-Claro señor… entiendo.



-¡Hey Naruto!- Sasuke alcanzó a Naruto esa tarde rumbo a la cocina, al parecer las labores se habían intensificado desde la mañana y para como se mostraba, no cesarían hasta pasada la madrugada. Naruto tenía poco tiempo para pensar y ser interrumpido por Sasuke era lo que menos quería, más no porque le pesase su compañía sino, porque temía a un interrogatorio, los sucesos dados esa mañana le tenían bastante aturdido y sabía que Sasuke era capaz de desembrar todo cuanto ocultara –Te he buscado toda la mañana, te has vuelto escurridizo…

-Si… bueno, ha habido mucho trabajo, no he parado desde el brote del sol. –Si la conversación se prolongaba, debía evitar se tratara el tema de la cena, de lo contrario Sasuke se enfadaría al saber que su padre pretendía vestirle con semejante atuendo digno de la realeza, ese pensamiento no le dejaba andar cómodamente, la sola idea de no saber que sucedía era demasiado, un traje como aquellos no se hacen de un día para otro… esto no parecía nada bueno.

-¿Sucede algo que no sepa?

-¿He? ¿Qué te hace pensar eso?

-Siento que tratas de evitar hablar conmigo… Acaso… ¿Te arrepientes?- el semblante del azabache se mostraba perturbado, muy atemorizado, de momento no parecía ser él.

-¡No! Sasuke, no… jamás me arrepentiría de eso- el temor de Sasuke era genuino, puro, tanto como sus sentimientos y Naruto no podía ignorar que no le correspondía del todo, sabía que mientras él no se decidiera Sasuke dudaría al más leve tintineo –Es solo el trabajo que me tiene angustiado y no es para menos, ¿no lo crees?

-Quisiera que no tuvieses que hacer cosas que no quieres… - ahora Sasuke se sentía estúpido, mostrarse tan vulnerable le desquiciaba, trataba de mantener gélidos su pensamientos y no desvariar, aunque al parecer, no todo lo que salía de su boca era cuerdo –Ahora que vuelve mi hermano… ahora que cumpla su compromiso y haga de su propia familia una realidad… mi padre le nombrara marqués y yo… no tendré lugar en esta casa… -el Uchiha titubeaba a cada palabra, el constante contoneo de su cuerpo al hablar no dejaba las cosas claras para el rubio, por lo cual tubo que endurecer su postura y mirar fija y cercanamente al joven rubiales –Quiero que vengas conmigo…- Naruto abrió sus ojos de par en par, escasamente entendía lo que le decían y creyó interpretar mal aquella declaración, en el fondo así lo deseaba, haber entendido mal… -Quiero… quiero darte todo cuanto esté en mi poder… -Sasuke hablaba extremadamente cerca del rubio, sus labios casi se rosaban y su pretensión de mantenerse lo más sereno posible le obligaba a mantener sus ojos cerrados estando tan estrechamente ligado al rubio –Quiero darte un palacio, quiero darte goce, felicidad y abundancia, deseo poder mirarte al amanecer y en la muerte del ocaso, quiero que vengas conmigo a un lugar en donde nadie nos conozca, en donde estemos lejos de todo y podamos olvidar todo lo malo y vivir como nos venga en gana… quiero que me permitas ser feliz.

-Sa-Sasuke, yo…- Naruto no sabía que pensar, todo era tan repentino y el potente palpitar de su corazón no le permitía pensar con claridad, se sentía un demente por imaginarse a su lado y creer que sería feliz solo con ello… estaba asustado, muy asustado.

-Tranquilo… sé que es inmensamente egoísta, pero, quisiera… que lo pensaras…- ¿pensarlo? Y ¿cómo no iba a pensarlo? La sola idea hizo que le temblaran las rodillas, a partir de ese momento no pensaría en nada más, absolutamente nada más.




La noche alcanzó la mansión Uchiha de costado, fue lentamente cubriéndola con su espesa penuria hasta arrebatar todo brillo de la blanca cal, dejando solo como recuerdo del día la briza fría y el olor a humedad invernal que brota de las rosas tras la lluvia.

-Bienvenida sea…- Arribaba entonces en la entrada trasera de la mansión un carruaje suntuoso halado por seis corceles blancos. De él descendió una bella mujer de rubios cabellos, busto prominente, galante y vestida sumamente gustosa; portaba una anillo en cada dedo, todos incrustados de piedras preciosas, el cuello; ocupado solo por un colige, relucía largo ante el brillante vestido verde y el prominente fustán - su majestad…

La reina hizo gala de presencia en la mansión Uchiha una noche de invierno, sin escolta alguna, solo de acompañante llevó consigo a un jinete mudo y seis corceles; acto impropio hasta para una condesa.

-Déjate de formalidades muchacha. He venido a ver a tu patrón y no dispongo de mucho tiempo, infórmale que estoy aquí.

-¡Por supuesto alteza! Pase por favor, el señor vendrá enseguida. –El nerviosismo de la joven era inmenso, la responsabilidad la mataba, servir a nobles era sumamente complicado. Y después de hacer pasar a la reina a la sala de estar, corrió despavorida donde el cabezal de la familia.




-¡Naruto! ¿A dónde vas con tanta prisa?- Iruka, quién atareado con las labores de la cena no había visto un solo momento a su subordinado hasta ya pasada la tarde, se asombró al verle pasar velozmente cual semental.

-Ha… Iruka-sensei yo…- Naruto no sabía que decir, Fugaku le había ordenado mantener en secreto todo lo relacionado con la visita de la reina a la mansión.

-¿No iras a ver a Sasuke de nuevo o si?
-Ha… -ahora si se le había ido el aliento.

-¿Acaso pensaste que no notaria lo tarde que llegaste a noche? Vamos jovencito, no me quieras ver la cara, nadie pone tanto empeño en limpiar los cubiertos de plata como para quedarse hasta madrugada puliéndolos.

-Este… yo- sin darse cuenta el bochorno le quemaba las orejas.

-El que lo apruebe no significa que consienta semejantes actos de destemplanza.

-Lo siento…

-Vaya que lo sentirás joven, pero ahora tenemos que sostener esta cena familiar y no te zafaras tan fácil de esto…

-¡Pe-pero, Iruka-sensei…!- Naruto ahora no solo estaba rojo, sino que se notaba en su cara una verdadera preocupación.

-Ya, ya está bien, entiendo. No sé qué es lo que estén haciendo, solo espero que no sea nada malo ¡Y sabes a lo que me refiero!- Si bien Iruka no podía negarle al rubio ningún capricho, tampoco podía reprenderlo severamente –anda, vete ya… -Apenas escucho su absolución, Naruto salió tal como había llegado, corriendo cual animal en persecución, pues era su responsabilidad atender la reunión de su majestad con el marqués, se había dado la hora y él ni arreglado estaba.




-Su alteza Tsunade-sama, me honra con su presencia. Tome asiento por favor… - la sala de estar, elegante y complaciente, amueblada con tres sofás amplios, un sinfín de adornos probatorios de la alta estirpe y un suelo reluciente de pulcro mármol.

-No te andes con rodeos Fugaku, no he venido a conversar…

-Su alteza, con su permiso, si no le conociera diría que me agrede.

-Tómalo como una ofensa si quieres. Me prometiste algo y aquí estoy.

-Parece que por más que intente, ni la más suculenta atención le consentirá recrearse con absoluta libertad, así que permítame pedirle un favor; aguarde y sea paciente, le prometo que esto no es un vaciamiento mentecato y que valdrá la pena…cada segundo…




Esa misma noche… en la entrada principal de la mansión…

-¡Itachi! ¡Deidara! Por fin, les esperábamos desde él atardecer… - guiado por la ansiedad Sasuke se topó, camino al comedor, con la llegada de su hermano y su cuñado -¿Cómo ha estado el viaje? Se ven cansados- no lo pensó pues abrazaba ya sus parientes con tanta calidez.

-Sasuke…

-Ho, Dei lo siento, tu vientre es tan prominente, ¡Increíble! ¿Creció tanto en tan poco tiempo?

-Sí y está a punto de salir… -Deidara se mostraba realmente incomodo, el andar en carruaje había terminado con su espalda y de no ser hombre se la pasaría llorando por el dolor de sus pies, aún así, por imposible que parezca disfrutaba al máximo su embarazo.

-¿Y papá?

-No lo sé Itachi, hoy no le he visto y no he sabido que saliera, debe de estar en el estudio o por ahí…

-Bien, llevaré a Deidara a la alcoba y le buscaré para hablar con él.

-Está bien. Deidara, procura descansar, mi madre dará una cena y espera que estén presentes el bebe y tú.

-Entiendo, gracias Sasuke…




-¡Me harté de tanta necedad, me marcho…!- Tsunade no cavilaba en decisiones, algo más fuerte que ella la había obligado a presentarse a hurtadillas en la mansión Uchiha esa noche y la dirección que tomaba la conversación no le agradaba.

-Pero, Tsunade-sama, no he dicho más que verdades, si la he ofendido me disculpo sinceramente…

-¡¿Es tan necesario tocar el tema?!

-Tanto como que él sol salga para marcarnos el curso del día.

-No juegues conmigo… Uchiha… -Completamente dolida la reina abandonó su asiento – y dame aquello por lo que he venido.- Fugaku la miró estéril, como si esperara un milagro… -Bien, si no puedes dármelo… me retiro…

[Tock* Tock*] Alguien llamaba al otro lado de la puerta…

-Disculpe señor, me entretuve preparando el banquete. Le he traído el vino… -Fuera de la sala, hallábase un joven rubio ojo azul a quien el nerviosismo a penas si le permitió tocar la puerta y repetidamente pensaba “tranquilo Naruto, solo di ‘¿En qué puedo servirle? ¿En qué puedo servirle? Y todo saldrá bien…’

-Justo a tiempo. Su alteza… -hizo de pie el Uchiha –he aquí por lo que ha venido… ¡Pasa, Naruto!

-Con su permiso… - e hizo a un lado la puerta y se adentró a la habitación acompañado de gran porte y una sonrisa - ¿En qué puedo servirles?
 

1 comentario :

Sora Tapia dijo...

Que emoción >////<
Sasuke impaciente, luego luego buscando algo mas XD.
El ItaDei ya regreso, y el bebé ya casi sale.
Me encanta que Tsunade sea tan ruda XD

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