Capítulo 46: Debilidad


  “Quiero que seas feliz.
Tu ya sabes que te quiero
y es por eso que prefiero
que te vayas.
Déjame con mi soledad”
Mi viaje – Camela



Poco era lo que se alcanzaba a distinguir en medio de tan incesante turba, menores eran aún las palabras que de entre aquel bullicio podían reconocerse… dejando para la mirada y el oído un sórdido panorama…

- ¡Silencio! – La reina habló, impetuosa, desde su airoso lugar en la mesa de guerra. La turba de hombres crispados se detuvo en cuanto su llamado recorrió la extensión del salón. Tsunade estaba cansada de escuchar semejante verborrea incesante y sin sentido. Se puso de pie, plegando las palmas de sus manos hacia sus costados con extrema delicadeza, parecía tranquila… no lo estaba. – ¡No pienso seguir dando largas a este asunto! ¡Debe ser resuelto inmediatamente! – su voz, aunque firme, estaba lejos de parecer pretensiosa.

- Con su permiso alteza, - interrumpió uno de los muchos políticos que reventaban la sala – pero me temo que ninguno de nuestros aleados ha dado marcha aún.

- No es deber suyo dar el primer paso. – Contestó perfectamente erguida, Tsunade.

- Sí, su majestad, lo sé. Lo que intento decirle, es que ya que ninguno de ellos ha tomado posición en la contienda, es evidente que no tienen intenciones de seguirnos.

- … - Tsunade volvió a tomar asiento – Asuma… - dirigiéndose está vez hacia el caballero que ocupaba el lugar a su derecha, en espera de una segunda opinión.

- Es claro que no corresponde a ninguna otra nación atacar en estas circunstancias, sin embargo, los acuerdos establecidos con naciones como el País de la roca denotan claramente una mutua alianza no sólo en cuanto a información, sino también a la acción en batalla…

- ¿Qué es lo que piensa? – le interrumpió Tsunade.

- Creo, majestad, que nuestros aliados saben algo que nosotros no. – Contestó Asuma.

- ¿De ser así no habríamos sido notificados ya?

- ¡No del todo su majestad! – Intervino un joven quien atento se apresuró a levantarse de su asiento estando casi al otro extremo de la inmensa mesa que retozaba en tal sala.

- ¿Quién habla? – exclamó con un gesto irritado Tsunade.

- Shiranui, alteza, Genma Shiranui, ministro de comunicaciones. – contestó altivo el joven.

- Bien, ¿Qué tienes que decir?

- Generalmente me encargo del registro de cartas, decodificación y registro de mensajes enviados por halcón desde los países vecinos y las naciones aliadas. – el muchacho extendió una serie de documentos en la mesa, sobre otros tantos que ya se encontraban apilados debajo – Tras la afiliación del país de la roca y el nuestro, el registro de intercambio de información entre ambas naciones se manifestó de manera constante. Estos flujos de información varían desde el nivel de abastecimiento y expansión de tropas, hasta el control de plagas, armamento y cosechas. El país de la roca se ha mostrado extremadamente cooperativo…

- ¿Qué estás intentando decir? – Tsunade estaba harta, impaciente.

- Bueno, hace poco más de un mes la cantidad de mensajes recibidos disminuyó radicalmente, y hace exactamente dos semanas se detuvo por completo. – Tsunade se alarmó visiblemente al escucharlo – Hemos enviado halcones solicitando una aclaración al ministro de defensa, más no hemos obtenido respuesta alguna.

- Asuma… - repitió  la reina, a modo de susurro,  una vez que el joven terminó de hablar.

- Si llegado el fin de la semana no hemos obtenido respuesta existen dos posibilidades; o el Emperador Sabaku no Gaara nos ha dado la espalda, o el país de la roca se encuentra bajo ataque.

- … - La primera opción no parecía lógica para Tsunade, el vínculo entre Gaara y Naruto parecía ser razón suficiente para que el emperador de la roca brindara su ayuda incondicionalmente, más de ser lo contrario…

- ¡Sus ordenes su majestad! ¿Debemos seguir con el ataque tras el carnaval Biju? – Preguntó impaciente Asuma. Tsunade lo miró con verdadera indecisión en los ojos, una mirada que esperaba llevar consigo a la tumba, más su desconcierto era tal, que poco podía disimularlo.

-…- Aspiró profundamente, irguió su postura y exclamo - ¡Todo seguirá según lo planeado! ¡Envíen la orden! – dijo finalmente y salió del salón, dejando a su paso a un grupo enorme de hombres desconsolados. Tras salir del recinto de guerra se refugió en un pequeño salón de té a escasos pasos de la inmensa sala. Una vez hubo serrado las ornamentadas puertas del lugar, se recargó en ellas dejando que la fuerza le venciera… resbalándose lentamente mientras que sus faldas se abultaban a sus costados. Una vez en el suelo, sacó de entre los encajes de su escote una nota con un cintillo rojo que decía: Le he perdido el rastro… Tsunade hundió la cabeza entre sus rodillas y con quebradiza voz alcanzó a pronunciar – Por fa-vor, Kakashi… encuéntralo.












A una eminente distancia…

- Hemos llegado al paso… - la guardia personal del discreto príncipe heredero al más poderoso de los imperios terrenales, reposaba de una extensa caminata en una pequeña, húmeda y a la vez cálida pocilga, pues a estas alturas ya no quedaba fuerza en sus brazos y piernas - ¡Susanoo! – aludió perceptible Itachi a Sasuke, quién concentrado en observar el comportamiento de la multitud que festejaba ferviente a sus costados, apenas respondió al llamado de su hermano mayor lanzándole, casi sin mirarlo, un doblado pedazo de pergamino. Itachi le tomo y lo extendió sobre la mesa. Era un austero mapa del país de la roca y sus alrededores. – A partir de aquí, las cosas se pondrán difíciles. – Dijo más para sí que para el resto de la improvisada escolta, más su comentario, audible, inquietó a los menos experimentados soldados.

- ¿A qué te refieres? – preguntó Kiba inquieto, adelantándose a mostrarse falto de respeto ante Itachi, quien ni siquiera lo miró. El mayor de los Uchiha hacía eso con frecuencia, ignoraba a todos, haciendo que se cuestionaran si tal desdén era involuntario o con descarada alevosía.

- Las fronteras de la ciudad imperial estarán bloqueadas seguramente… - Continuaba hablando para sí mismo, el resto solo prestaba atención silenciosamente.

- No debería haber problema, - dijo Shikamaru y señalando gestualmente a Naruto agregó -  Es amigo del emperador. – tratando de sobreponer sus supuestos en la mente de Itachi, quién lo miro apenas pronunció tales palabras, ¿podría ser este un acto de desconcierto?, más la severidad de esa roja mirada y la falta de expresión o interés que denotaba su cara daba muy poca información al estratega, razón por la que odiaba a desmedida a los Uchiha.

-…- Naruto se dedicó a observar la guerra de miradas que mantenía Shikamaru sobre Itachi, le resultaba extrañamente divertido percibir la frustración que los Uchiha generaban sobre Shikamaru, así que reía internamente con cada trago amargo del estratega. Permaneció así por un par de minutos, dentro de su muda e incómoda diversión, hasta que un chasquido estridente generado por el brindis de tan incesante festejo dado en la posada, le hizo virar la mirada, más en vez de encontrarse con la imagen de “copas” estrelladas, se topo con dos enormes y negros ojos que estrujaron su alma al segundo en el que coincidieron, Sasuke le miraba profundamente, tanto que hizo pasar por la mente del rubio toda clase de ideas… ¿Desde cuándo está mirándome?, tanta era su concentración en la turba hacia unos segundos, y ahora en cambio le desnudaba el alma sin aviso. – Sasu… - Pronunció inaudible el príncipe debido al gentío.

- ¡…! – Sasuke se puso de pié estrepitosamente, llamando involuntariamente la atención de la guardia, pasando a retirarse en el acto y desapareciendo entre la turba en un instante.

- … – Itachi miró de reojo la senda trazada por Sasuke, y regresó con mayor severidad la mirada al papel, esta vez dirigiéndose al resto de la guardia, atrayendo su atención de lleno, salvo la de el rubio príncipe, que cual cuerpo sin alma se puso de pie y siguió los pasos del marqués con tal gracia, que solo Itachi alcanzó a percibirlo. – Estos son los tres caminos que rodean las afueras de la ciudad imperial del país de la roca, y estos… - señalando los puntos en los que los tres caminos convergían con la inmensa muralla de la ciudad imperial – los puntos de acceso a la ciudad. Y estos otros… - señalando segmentos de la inmensa muralla – los puntos de retén. – Pese a lo simple que era el asunto, nadie parecía entender de lo que Itachi estaba hablando, así que se apresuró a aclarar sus ideas. – No podremos entrar a la ciudad imperial si no evitamos los retenes.

- ¡Insito que…! – Shikamaru estaba dispuesto a pelear su causa ahora que el Uchiha le prestaba oído.

- ¿Expongamos a Uzumaki? – sentenció Itachi con gran calma y propiedad, suficiente para dejar mudo el reclamo de Shikamaru.

- Pero son aliados, no representa una amenaza.

- ¿Para quién? – preguntó Itachi, desconcertando al estratega.


- Para… - Nosotros  iba a decir, sin embargo, era claro que los Uchiha ya figuraban entre la lista de los indeseados por los Sabaku, al menos lo sería si tanto el país del fuego como el país de la roca continuaran brindándose información, por lo cual, a estas alturas estarían de sobra enterados de la traición de los herederos de Uchiha. Sin embargo, no podía ser todo, debía haber más razones por las cuales se dirigían a ese lugar. Sabía que los Uchiha estaban informados del ataque tras el carnaval Biju, por lo que resguardarse en el país de la roca era, no solo la opción más sensata, sino también la única. Shikamaru intentó pensar con claridad aún teniendo la fuerte mirada de Itachi clavada entre sus ojos, más lo único que consiguió fue… - … - nada.

- Los grupos numerosos levantan sospechas, más siendo uno con nuestras características. – refiriéndose al conjunto de hombres jóvenes y artillados, caracteres más aptos para los rebeldes -  Así que nos dividiremos. Dadas las condiciones del camino, tu, - dijo señalando a Kiba – tu, - señalando a Choji – y tu, - agrego señalando a Sai – irán por este camino – señalando en el mapa el camino derecho al paso, mismo que atravesaba la mayor parte del desierto. Los aludidos Kiba y Choji se detuvieron un segundo a mirar con detenimiento el mapa y expresaron su temor en sus fruncidas caras. – Shikamaru, tu irás conmigo por el camino que rodea el llano. – Agregó autoritario Itachi, acto ante el cual el estratega frunció el seño y refutó.

- ¿Acaso se están burlando de mí? ¿Crees que le entregaría a Naruto a tu hermano tan fácilmente?

- El camino que queda, es el que atraviesa la aldea del Sonido. Es el más seguro de todos, pero también el más largo, la única forma en la que puedan seguir el paso sería a caballo. – Aclaró imperturbable Itachi, más en sus adentros, claramente Shikamaru percibía la mofa de tan vil personaje.

- Me rehúso. No permitiré que Naruto parta sin su escolta.

- … - Itachi se irguió lentamente y extendió su brazo señalando el lado derecho de Shikamaru, éste, en principio pensó que señalaba algo o alguien entre la multitud más…

- ¡¡¿Y Naruto?!!









Cruzando por entre figuras vacilantes y pestilentes carentes de sobriedad, el joven príncipe hacia cuanto podía por seguir los puntiagudos cabellos del marqués que apenas si sobresalían de entre la multitud.

- ¡Ha! ¡Perdon! Jajajaja…

- Descuide – el príncipe se distrajo solo un segundo al ser golpeado por una corpulenta y ebria mujer, y para cuando regresó la mirada al ahora irreconocible sendero dejado por Sasuke, ya no pudo ayarle entre la multitud. Siguió dando vueltas por entre la gente, hasta que en una de las esquinas de la posada pudo apenas distinguir el porte del Uchiha. Caminó hacia él sin pensarlo y tan rápido como las impasibles masas se lo permitían.

 [Chas]

Al llegar al borde de la posada fue atraído hacia el pasillo por una fuerza descomunal que a su vez le acorralo contra el muro.

- ¡Mmm! – Naruto soltó un gemido de sorpresa incapaz de hablar al ser besado brutalmente, pues ni teniendo los ojos abiertos hasta sus cuencas podía reconocer entre la oscuridad la figura de quien le apresaba. Comenzó a forcejear para librarse del fuerte agarre, más aquel ente que se abría camino entre sus labios, le sostuvo ambas manos y las colocó sobre sus hombros a manera de abrazo, entonces el rubio rosó con la punta de sus dedos sus cabellos, sintiendo lo desalineado de sus cortos y sedosos mechones, reconociendo así al portador de tan peculiar agarre, enterrando al paso sus dedos entre aquellos oscuros cabellos, disponiendo ahora complacido, la profundidad de su boca a su atracador – Me asustaste. – dijo una vez que el bandido detuvo la intromisión y apremió suficiente distancia como para que la luz disipara sus ojos.

- Nunca ambicioné asustar a un rey. – le contestó Sasuke con una mirada traviesa, únicamente concedida a él, cosa que de saberlo, seguramente la resguardaría cual invaluable tesoro.

[Clock Clak]

Un ruido a sus espaldas desencajó al rubio de aquella mirada, más cuando apenas viraba la mirada hacia la fuente del sonido, Sasuke ya le introducía a una pequeña habitación, tan rápido que en un segundo los dos se hallaban dentro, y un segundo después el marqués ya aseguraba el austero mecanismo que hacía de cerradura.

- ¿Sasuke, qué…?

- … - El marqués dio la cara al rubio y se quitó el saco, el chaleco y el camisón sin decir nada, y una vez que quedó sólo en pantalones, se lanzó mudo sobre el rubio, besándole y atrayendo ambas caderas a una colisión placentera.

- ¡HA! ¿¡Sa-Sasuke!? – El rubio tenía la sensación de ser devorado por un animal hambriento, pues el marqués besaba su cuello con voracidad y oprimía su cuerpo salvajemente. -¿Qué estás…?

- … - El moreno se distanció de él tomando las marcadas mejillas entre sus manos llevando su frente a la ajena – Ya, ya no puedo esperar a que estemos solos, yo… te deseo. – Hacía más de una semana de su reencuentro, y era muy cierto para ambos que desde aquel apasionado momento, el ansia de sus cuerpos por sentirse era incalculable. Al dormir rodeado de la guardia el rubio príncipe se había visto en la penosa necesidad de esconder el bramar de su entrepierna, que le hacía desear esconderse entre los pastizales con su ahora amante, sin embargo, dadas las circunstancias, tanto el príncipe como el marqués descargaban parte de este descomunal deseo al tocarse levemente sus manos rosando la punta de sus dedos y acariciando mutuamente sus cabellos de una manera imperceptible por el resto, era una agonizante tortura, y Naruto lo sabía muy bien.

- ¡…! – el rubio se abochorno cuantiosamente al tener que aceptar el calor que recorría sus venas. Sostuvo las manos del marqués y las retiró lentamente de sus mejillas, este acto fue tomado como una negativa durante un segundo, sin embargo, apenas dejó sus manos a sus costados, el rubio se sacó la ropa de un tajo, casi tan altivo como el Uchiha. Sasuke sonrió al verle forcejear con la dura prenda y su rostro tras sacársela, era en verdad picara, con todo su cabello desalineado y su cara roja cuál fruta fresca. El marqué se acercó a él y aún con la sonrisa en su rostro le echó hacia atrás los cabellos con amabas manos y le besó atrayéndole desde la nuca. ¿Podía ser normal tanto deseo? ¿Podían sentirse morir con cada beso? Era tanto el desconcierto que tan dulces caricias les propinaban que no podían concebirlas dentro de lo permitido, debían estar faltando a la regla por sentir tanta dicha con actos tan simples.

- Mmm… - los suspiros no se hicieron esperar, y las caricias se intensificaron a la par de los latidos aturdidores.  Sasuke sostenía firmes las caderas del rubio hasta ponerlo sobre el catre, en el que una vez sentándolo, se dejó caer hasta sus rodillas para besar aún por sobre el pantalón el miembro del príncipe. Besó su pelvis casi completamente, delineo los caminos hasta su ombligo y siguió delineando con su lengua cada músculo hasta los pezones, en los que se concentró al tiempo que se deshacía de aquellos andrajosos pantalones.

- Mmmm… Sasuke – la confianza del rubio en torno al acto se había incrementado, al grado de que ahora ansiaba desesperadamente sentir dentro suyo la pasión del marqués. Sasuke comenzó a lamer el miembro del rubio mientras que éste le miraba lascivamente, aún sentado sobre el catre, recargado en uno de sus brazos y perfilando la dirección de las caricias de Sasuke con el otro. – Mmm… ha… ha… Sasuke.

El moreno, ansioso se irguió frente al rubio y consecuentemente éste acarició y beso su abdomen, deslizando la plenitud de sus palmas desde el cuello hasta la entrepierna, tocando descaradamente el erecto miembro de Sasuke, acto que le desconcertó, pues el rubio había perdido casi por completo su incredulidad, más en su mirada, pese a ser increíblemente erótica, aún restaban vestigios de aquella peculiar inocencia que tanto encandecía el ardor de Sasuke. Tomó al rubio de la nuca y le encamino hacia otro demente beso, tirándole sobre el lecho, abriéndose paso entre sus piernas, acariciándole desde las caderas por entre los glúteos hasta las rodillas. Abrasados como serpientes en llamas.

-Mmm… ¡Ha! – giraron sobre el lecho, dejando al rubio sobre el moreno. Era la primera vez que se veían desnudos en esa posición. Sasuke echó a tras uno de los traviesos mechones de cabello del rubio, mientras este miraba en él esa expresión tan indescriptible, era como el éxtasis mismo, la felicidad a flor de piel. Se tomaron un par de segundos para mirarse, antes de que la necesidad por sentir sus labios les demandara un beso, y que sus manos se guiaran hacia sus caderas y estas se movieran cuál pez fuera del agua. Naruto rosaba su pene con la pelvis del marqués, quién seguía los movimientos del príncipe con las manos sobre sus caderas.  – Sasuke.
-¿Sí? – contestó con gran sosiego el marqués al llamado del rubio. Al escuchar la inesperada respuesta de Sasuke, Naruto detuvo por completo el contoneo de sus caderas, y dejó caer su frente sobre los hombros de Sasuke.

-¿Qué estamos haciendo? – preguntó el rubio apenado por su situación; escondiéndose para tocarse a sabiendas de su amor imposible. El moreno solo le sostuvo de la nuca mientras sobre su pecho se dejaba sentir la pena del enamorado delfín. No parecía ser justo, pensar en tanta vicisitud en medio de tal júbilo cardiaco. Así que en menos de un segundo le asgo del hombro y le dio la vuelta sobre el lecho.

- El amor. – le dijo mirándole fijamente a sus enrojecidos ojos, antes de sostenerle firmemente las piernas y hundir su hombría en las entrañas del rubio mientras le besaba ahogando sus gritos.

- Mmmm… - el rubio no protestó la intromisión, en su lugar abrazó con sus piernas las caderas del moreno, temblando de dolor y ahogando los gritos que el candor del marqués le provocaban, gimiendo dolorosamente al morder sus labios - ¡HAA! Humm, humm, haaaaa… - eran tan juveniles sus alaridos, tan precarios de malicia y tan llenos de un dolor agonizante y placentero. Sin duda tal canción apasionada, sumada a la propia luz que emitía aquel ser al retorcerse de placer bajo su peso, excitaban a Sasuke, al grado de hacerle perder la cabeza. Era como estar dormido, soñando, pero sintiendo en carne viva cada una de aquellas desquiciantes envestidas. El calor, el olor, el sudor, la embriagante sensación que se apoderaba de su cuerpo y brotaba a chorros de las caderas del rubio príncipe bloqueaban su mente, no se permitía a sí mismo virar la mirada hacia sus adentros, pues al hacerlo, se perdería de tan angelical visión. Solo de saberse el único capaz de contemplar tal entrega se sentía ebrio y ansioso, envistiendo brutalmente al rubio en consecuencia. - ¡Hum! ¡Ha! ¡Ha! ¡HAA!

- Haa…haa… - El embriagado moreno tomó de las manos al rubio, pues este deshilachaba las mantas del lecho, y le beso, reduciendo drásticamente los espasmos del rubio y su baile de contorsiones. Detuvo todo movimiento, y con extrema suavidad, acarició con una mano uno de los glúteos del rubio, abriendo aún más su entrada a su disposición, separando los glúteos en medio de un ardor indescriptible. Llevó suavemente la caricia hasta la rodilla halando de ella hasta tenerla sobre su hombro, acto que curvo las caderas del rubio, haciéndole retraerse sobre las mantas, sintiendo su cuerpo resbalar hasta acoplarse. Apenas terminaban de asentarse sus cabellos en su nuevo puesto, cuando el pene de Sasuke se introdujo en su totalidad en él…

 - ¡…! – pareciese que se le hubiese escapado el aire sin aviso, cual ineludible susto. Su boca se abrió al compás de una gran “A” insonora. Solo se escuchaban los bruscos intentos de sus pulmones por mantener dentro el aliento… imposible…. - ¡HAAA! – Sasuke sacó y metió su pene rápido y fuertemente una vez más, haciendo saltar el corazón del rubio (sintió que se detendría) y destapando su garganta ante el choque de sus caderas. Sasuke continúo con aquellos inclementes movimientos cadenciosos forzando al rubio a retorcerse en busca de aquella posición que le permitiese respirar. Sin embargo, con forme el moreno se aceleraba completamente embelesado por las expresivas y convulsionantes reacciones del rubio, el delfín se sentía morir con cada rose. No podía detenerle, no tenía la fuerza, no podía controlar su cuerpo, no podía gritar, no podía hacer nada más que ser impulsado brutalmente hacia delante y hacia atrás del lecho. Podía sentir el tambaleo de la cama, pero no podía escucharlo. Sostenía fuertemente la mano de Sasuke cuál pinza irrefutable, incapaz de mover un solo dedo.  Y su cuerpo se convulsionaba involuntariamente agonizante. Era una agonía, todo el placer que podía sentir era minimizado por el zumbido en sus oídos y la fuerte presión en su pecho y su pene, le aterraban, más su borrosa visión le permitía contemplar a un Sasuke sereno y atento a su rostro… mismo que en medio de la poca cordura que aún aguardaba le hizo pensar; ¿Por qué Sasuke habría de querer asesinarme de tan vil forma? – ¡JUA! ¡Ha! ¡Ha! – tras mirar a Sasuke, este no pudo contenerse más ante su suplicante mirada y le invistió sin tregua, aún cuando este mismo sintió que su corazón explotaría. - ¡HAAAAAAAAAA! – Naruto estaba asustado, anteriormente no había sido tan intenso, pero ahora, su corazón dejaría de latir en cualquier momento, lo presentía. - ¡HAAAAAAAAAAAAAA! ¡SAAAAASSS…. SAASSSSQUEEE… SAAASSSSSQUEEE… -gritaba agonizante y muerto de terror el rubio. - ¡HAA! ¡HAA! ¡HAAAAAAAAAAAAaaaaaa! – de un segundo a otro explotó y una lluvia blanca cubrió todo su abdomen mientras el resto de su cuerpo temblaba escandalosamente. Incluso sus ojos pasaban del azul al blanco en medio de una danza escabroza. – haa… - suspiró mientras su cuerpo se contraía cuan hipotérmico temblor al ser embestidos lentamente por Sasuke, quien habiendo eyaculado se balanceaba lentamente hacia dentro y fuera del rubio, experimentando el placer entre las contracciones de la ahora empapada entrada del rubio, para desplomarse sobre el rubio una vez que hubo terminado de vaciar entre aquella calidez la hinchazón de su miembro.

 Sasuke cerró los ojos un momento, esperando la calma ente el torbellino de emoción de su cuerpo, recostado sobre el hermoso pecho de su enamorado. Podía sentir el fuerte latido de su corazón, enorme y fuerte como el de un caballo, mismo que generaba un mágico contraste ante los profundos suspiros que elevaban aquel pecho y le hundían entre aquellas costillas. No había caído en cuenta aún, pero nunca en la vida había sentido mayor calma.

Una vez que cesaron los temblores de su cuerpo alzó la mirada para besar al rubio, más su sorpresa al darle un cálido beso, fue la de no obtener respuesta de un príncipe completamente vencido, caído ante el sueño de la copular muerte. Se irguió entonces, con mucho cuidado y bajose del lecho sin hacer ruido alguno. Aún desnudo besó la frente del rubio y le cubrió con una manta. Procedió a vestirse como de costumbre, más entorpecido aún por el resiente ajetreo de su cuerpo, mismo que casi le hace caer al intentar ponerse las botas, pues le fallaban las rodillas. Alisó sus cabellos hacia atrás exterminando todo rastro de copete al ceñirse en tal postura sus cabellos gracias al sudor de su frente.  Aspiró profundamente y trató de mantener su postura aún acalambrada, acomodó su pene entre sus ropas, pues la excitación de su miembro aún era visible, y caminó un tanto resentido hacia la puerta. Más al atravesarla, no encontró a quién esperaba.

- Shikamaru… – dijo con una sonrisa a medias, más retadora que amable.

 - No creas que no sé lo que están haciendo.


- ¿Disculpa? – dijo también en todo sarcástico. El estratega que se hallaba cruzado de brazos recargado contra el muro contrario al pasillo frente a la habitación, se sacó las manos de los costados y caminó sigiloso hacia el marqués, como hacia una cobra, y en cuanto se acercó lo más que consideró prudente, le dijo casi al oído, asegurándose de ser escuchado pese a la turba incesante del lugar.

- Tú y tu hermano se sienten más cómodos en medio de la guerra que en la paz. No-pueden-tener-una vida-normal. Y no la quieren. – Sasuke le miró de reojo ahora con un gesto crispado y visiblemente enfadado. – No voy a permitir que arrastren a Naruto en todo esto.

[Chass]

Sasuke tomó a Shikamaru de la solapa y le estampo contra la pared en la que se encontraba hacia un segundo separándole casi completamente del suelo.

- ¿¡Y qué piensas hacer para impedirlo!? ¡Sabandija! – pese a lo amenazadora que era la mirada del Uchiha, con ese poder mítico de su casta, semejante al efecto paralizador del rugido de la más formidable de las bestias, Shikamaru respondió al agarre con un par de manotazos que fuertemente deshilaron el agarre del marqués, empujándole a su vez. En cualquier otro momento un acto semejante no habría generado ni el más mínimo cosquilleo en Sasuke, más su cuerpo aún temblaba y las rodillas terminaron por traicionarle haciéndole caer con tan leve impulso de espaldas contra el suelo. Shikamaru se impresionó visiblemente. Sasuke se incorporó dolorosamente sobre sus brazos con la vergüenza adornado su rostro, nunca se había sentido tan humillado; el amor le hacía débil de tan diferentes maneras.

Con la mirada baja Sasuke se disponía a levantarse, para defender el poco orgullo que le quedaba, cuando la presencia de su hermano se hizo notable a su lado, pues para cuando el menor de los Uchiha le percibió, éste ya le extendía la mano. Sasuke la tomó tras mirar a su hermano por un segundo, temía haberle hecho enfadar al demostrarse tan vulnerable, más éste solamente le haló con fuerza levantándole en un santiamén. Le tomó del cuello y le acercó a él tanto como pudo, poniendo oreja contra oreja al hacerlo, sin retirar su peculiarmente fría e inexpresiva mirada del contendor de su pequeño hermano.

- Me parece… - le susurró al oído – que hay alguien en esta habitación que necesita protección. – Al momento que Itachi le decía esto, Sasuke miraba, por sobre el hombro de su hermano, cuál hábil halcón entre todas las personas que conformaban la candente y petulante turba del lugar, más sus ojos no hallaron blanco. - ¡Anda, ve! Hablaremos más tarde. – le dijo por último mientras le encaminaba aún del cuello en dirección a la puerta en cuya habitación residía el durmiente príncipe

[Shiii... Crck]

La puerta se abrió y cerró en menos de un minuto, y para entonces la mirada del mayor de los hermanos Uchiha aún caía entre las cejas del estratega.

-Tenemos que hablar…

 

4 comentarios :

Kiyu_Unmei dijo...

Me encanto el cambio ke hiciste en la pagina ¡es divina! No puedo creer ke hayas vuelto, estoy tan feliz... Sinceramente Ame el capitulo aunke me genera un poco de temor todo el misterio ke hay entorno a los Uchiha. A Tsunade la odio, nunca penso en los sentimientos de Naruto y ahora se hace la de llorar ¡VIEJA EGOISTA! La verdad me re jodio esa afirmacion de parte de Shikamaru, ni sikiera es capaz de ver el inmenso Amor ke Sasuke profesa a Naruto y como este lo transforma. Ya kiero ver a Naru con pancita. Me encanto el Lemon y como se complementa con las imagenes *0* Actualiza Pronto.

Anónimo dijo...

Me encantoo... no sabes como me emocione cuando entre y vi que estaba actualizado espero que continues, estoy muy feliz me alegraste el dia :)

nekotana dijo...

Extrañaba tus hermosos capítulos *w* me puse triste, pensa que ya no abia actualización TwT pero cuando la esperanza muere alguno jajaja te llega semejante cosa...zaz! Hay actualización y yo ndkckcjfjdid *-* jajajaja! Me dio tanta felicidad que dije gracias gracias mil y un millón de gracias por esto soy feliz jajajajaja! OwO y ahora a deleitarme *w* leeré todos para ponerme al tanto jejejeje! Gracias y espero mas ^w^ un saludo

Sora Tapia dijo...

sabia que en cualquier momento Tsunade mandaria a Kakashi a buscar a Naruto, sabra que esta con Sasuke??
Y ahora que piensan esos hermanos?? que haran?? no creo que involucren a Naruto, porque no simplemente les cuentan todo??
que urgidos XD
QUEDAN POCOS CAPITULOS!! cada vez hay menos, estara terminado??

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