Capítulo 48: Sólo uno.


<< Vendrás conmigo >> - dije, sin que nadie supiera
dónde y cómo latía mi estado doloroso,
y para mí no había clavel ni barcarola,
nada sino una herida por el amor abierta.

Repetí: ven conmigo, como si me muriera,
y nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
nadie vio aquella sangre que subía al silencio.
Oh amor, ahora olvidemos la estrella con espinas!

Por eso cuando oí que tu voz repetía
<< Vendrás conmigo >> - fue como si desataras
dolor, amor, la furia del vino encarcelado

que desde su bodega sumergida subiera
y otra vez en mi boca sentí su sabor de llama,
de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.
Mañana VII/Pablo Neruda

Que el mundo se detenga, cuando mi corazón palpite, pues lejos de un aliento, solo su ritmo me levanta…


Los canticos del atardecer se hacían presentes con sus armoniosos sonidos, acompasados con la puesta de sol que avivaba carnalmente hasta el más lúgubre de los colores. Los árboles, oscuros, se abrillantaban presuntuosos gracias a la majestuosidad de las curvas praderas áridas que les avecinaban, majestuosas sábanas carmesí que destellaban alucinantes contra los frondosos árboles de los prados, simulaban una escena desgarradora de batalla, chocando en tan infinito contraste, más su vista y su aire denunciaban a gritos… serenidad.


El verdadero encuentro entre dos amantes que trascendieron las cortinas que velaban la verdad oculta por brillantes actores.

Nada de esto parecía tener sentido, y tal como había sido siempre, la confusión se adueñaba de un par de amantes que sin dar cuenta, comenzaban a trazar el camino que habrían de seguir sus vidas, pues la verdad se revelaría ante ellos tan dispersa y controversial, que preferirían negarla ciegamente, antes de siquiera conocerla. El heredero de un poderoso reino, era, antes que cualquier otra cosa, joven e inexperto, mucho más de lo que lo hubiese sido cualquiera antes y después que él, lo que le dejaba demasiado lugar para las dudas dentro de su joven mente, dudas que le cernían y le hacían casi incapaz de celebrar cualquier cosa, haciéndolo acreedor a una duda permanente que se agudizaría con los años, pero que bien había remplazado casi por completo su característica y simpática ingenuidad. Naruto, dejaba de ser quien alguna vez había sido, y daba cuenta de ello tan perfectamente, que le resultaba aterrador. Por otro lado, el marqués poco era lo que había cambiado, por lo menos para el resto del mundo, pues un sentimiento nuevo y arrasador le había hecho cambiar de prioridades, más fuera de eso, seguía siendo obstinado y egoísta. Llegaría al final de todo aquello siendo para bien del monarca o de sí mismo, pero siempre bajo sus propios términos.




Naruto y Sasuke hablaron durante horas. Por primera vez, desde que declararon sus sentimientos, se expusieron sinceros, sin temor al prejuicio y la vergüenza. No se abstuvieron de llorar si lo sentían necesitarlo, sabían de sobra que tenían al otro para consolarse. No se detuvieron para confesarse las ideas que tenían uno del otro desde el momento en el que se conocieron, el momento en el que sentaron algo más el uno por el otro, y todo pensamiento que refiriera a ellos que les hubiera embargado, la envidia, la pena, la vergüenza, el rencor, el deseo… No pararon de hablar, pues cada comentario incitaba al otro a decir algo más, como la primera vez que Sasuke se encontró en batalla, o las ciudades a las que Naruto viajó con Jiraya durante todos esos viejos años… Parecía que nunca terminarían de decirse tantas cosas, tanto que alguna vez pensaron en compartir, y hasta ese momento, nunca tuvieron a alguien con quien hacerlo. Era, pese a las lágrimas que en momentos se asomaban de sus ojos, todo un regocijo.

El tiempo se apresuró envidioso para interrumpirlos, pues pronto se hizo de noche, y la jovencita que amablemente había atendido al rubio durante el día, se presentó ante ellos para invitarlos al banquete que el pueblo entero había organizado en su honor. Un poco ensimismados y abatidos por interrumpir tan liberadora plática, se dieron a la tarea de corresponder a tan amables atenciones y siguieron a la jovencita hasta la plaza central de la villa. La noche era hermosa, pero resaltaba aquella noche su hermosura por la magnificencia del decoro del recinto, bien podía adornar los palacios del imperio, y cualquier burgués debiese sentirse complacido. Los aldeanos habías revestido gran parte de la pequeña plaza con adornos florales y dibujos que pareciesen ser tapetes hechos con arena de cientos de colores, lámparas colgadas alrededor en un exquisito patrón floral que no dejaba un solo punto en sombras y hacían de aquella noche roja, un deleite para los ojos que tenían mucho de que disfrutar. Sasuke y Naruto se maravillaron apenas vieron semejante adorno, y no pudieron evitar mirarse sorprendidos, pues sin duda habían perdido la noción del tiempo, aquella escena parecía ser el fruto de meses de trabajo.

Al fondo, una caravana se acercó a ellos, trayendo por delante un grupo de músicos que animaron en un segundo todo el lugar. La música comenzó a resonar de tal modo que parecía que las lamparillas temblaban a su ritmo y las flores danzaban con las palmas de todo aldeano que comenzaba a aplaudir. El fulgor de la caravana llegó a Naruto y Sasuke tan rápido que se sintieron atrapados por él en un instante, como entre un fuerte y caluroso abrazo que les abochornó en seguida.
- ¡Señores! ¡Señores! ¡Venid! ¡Venid por favor! – El hombrecillo que les había dado la bienvenida a la villa les hablaba por entre la gente, haciendo uso de su sobresaliente estatura para llamarles a la mesa.  Tan pronto se vieron con él, el caballero les hizo sentarse a la mesa de los cabezales del pueblo y dispuso para ellos toda clase de alimentos alardeando en cuanto podía sobre el buen sazón de las mujeres de la villa y el gran esfuerzo que hicieron todos los aldeanos para prepararles semejante fiesta. Y valla que lo era, pues nunca antes se habían sentido tan sobrecogidos. Sasuke respondía a todo comentario del buen hombre con un gesto amable, o afirmando sobre toda virtud que él atribuía a los aldeanos, agregando al final, cuanto lamentaba causarles tantas molestias - ¡Válgame! – Vociferó respondiendo al marqués - ¡Faltaba más señores! ¡Un señor como este no hemos visto antes! – Decía para todos levantando su copa, invitando al resto de los políticos y personas del pueblo a hacer un brindis en su nombre - ¡Su generosidad no tiene límites! ¡Pues pese a lo que ha hecho por nosotros, aún se da tiempo para desmeritar nuestras humildes atenciones! – decía aún más fuerte tomando del hombro al marqués, quién ya no sabía cómo reaccionar, pues le parecían exageradas semejantes alabanzas, todo esto, bajo los severos ojos de Naruto, quien contemplaba la escena absorto y por qué no, extremadamente complacido - ¡Un brindis por el hombre más noble que ha pisado esta humilde villa! ¡Un brindis por Uchiha Sasuke! – todas las personas gritaron a coro y pusieron sus copas en lo alto para brindar, incluso Naruto levantó su vaso de ron y sonriente tomó de él un gran sorbo, sin embargo, en medio del trago miró al aludido esperando encontrarse con una ruborizada expresión de complacencia, pero en su lugar se dio de topes con la imagen de un Sasuke totalmente consternado, con los ojos dilatados y el gesto tenso como si contuviera dentro suyo un gran dolor.

- Sasu… - dijo el rubio apenas se limpió con la manga el resto de ron de los labios. Pero antes de que pudiese dar su nombre siquiera, el moreno le miró con una ruda y compasiva mirada que no pudo descifrar ¿algo andaba mal? - ¿Qué su…? – se atrevió a preguntar, más el moreno le calló poniéndose de pié estrepitosamente. Todos le miraron ipso factos.

- Lamento contradeciros… - dijo al hombrecillo que hasta entonces le había hecho tan honorables menciones - … pero es a éste hombre, -señaló a Naruto – a quién deben darle semejante honor. No merezco sus atenciones, estando él presente. – Naruto se puso blanco como la luna, y el resto de la villa se miraban confundidos tratando de entender la vociferación del marqués. Se hizo la atmosfera de un pesado silencio que el alcalde del pueblo bien atinó a disipar.

- ¡Desde luego, es un honor tener aquí al dueño de sus más tiernos afectos! – exclamó ceremonioso el alcalde obteniendo del resto del pueblo un gran aplauso para el aludido. Naruto se relajó un poco y se mostro avergonzado.

- No es sólo por eso señores.- debatió Sasuke con gran ímpetu – Este hombre… - dijo señalando al rubio - …es de una cuna mucho más noble que la mía. – Todos miraron a Naruto quién desde un principio no les había parecido gran cosa, por lo menos, no teniendo a Sasuke a su lado, más ahora le miraron detenidamente.

- ¿Es el joven pariente de la realeza? – preguntó de una manera más discreta y curiosa el alcalde a Sasuke, en respuesta éste solo le sonrió, y se dirigió a Naruto pidiéndole la mano con un gesto al que pese a su oposición, el rubio no pudo negar, haciéndole dejar su haciendo para levantarse a su lado.

- Este joven, damas y caballeros… - agregó Sasuke, tratando de ser audible para todos los que aguardaban en silencio en las mesas alrededor - … es nada más y nada menos, que Naruto Uzumaki Namikaze.  Hijo único del difunto rey Minato Namikaze. Heredero natural del país del fuego, futuro señor de Gama. Su señor… - terminó la presentación con una reverencia hacia el rubio, manteniendo la mano que le sostenía por sobre su cabeza.

El pueblo entero se miró atónito, entre el silencio solo se rescataban algunos incomprensibles murmullos, acto que bien pareció eterno, pues nadie podía creer una palabra de lo dicho por el marqués ¿era acaso una burla?

- Sasuke. – dijo incómodo el delfín al marqués para que este detuviera la alabanza que solo había conseguido desconcertar a todo el mundo.

- ¿Señor, se encuentra bien? – preguntó el alcalde, que aún no salía de su desconcierto, no entendía para donde va todo aquel disparate.

- Debió subírsele el vino a la cabeza, lo lamento… - dijo el rubio completamente lleno de vergüenza, pues aunque no desacreditaba lo hecho por el marqués, también entendía que tomaran todo aquello como una broma de muy mal gusto – Sasuke, vamos, vuelve a la mesa.

- No. – Dijo seco el Uchiha - ¿Es que no lo entiendes? – Naruto le miró desconcertado – Si estas personas que me guardan tanto respeto no son capaces de creerme cuando digo quién eres, ¿entonces quién lo creerá? – el rubio se congeló, sintiendo la mirada dudosa de todas las personas que le rodeaban… ¿por qué es que hasta una carga como esa debía ser de Sasuke y no solamente suya? Sintió tanta pena por Sasuke y rabia hacia sí mismo que se le formó un nudo en la garganta. Sin embargo, el alcalde que había sido participe de aquella pequeña charla entre los jóvenes, no pudo disimular su asombro, nada de lo dicho era una broma, sumándolo a la repentina aparición del marqués, y las peticiones con respecto a la seguridad que éste hizo a su llegada, no cabía lugar a dudas en sus palabras. Se encontraba ante el hombre heredero del imperio más grande sobre la tierra. Sintió que la sangre se le irrigaba del cuerpo y por reflejo se arrodilló y dijo a todo pulmón:

- ¡Perdóneme joven amo! ¡Disculpe a esta pobre gente y a mí por nuestra ignorancia! – Las personas del pueblo se asombraron cuantiosamente, pocos pudieron entender con claridad lo que pasaba, y no obstante, se arrodillaron como una ola generada por una gota sobre un charco de agua a su alrededor.

Naruto, desconcertado, miró hacia todas direcciones, viéndoles dejar todo cuanto hacían para ponerse a su disposición, fue una sensación abrumadora, que no sabía cómo haría para acallarla. Sasuke le soltó la mano, y complacido se unió al resto poniéndose sobre una rodilla y agachando por completo la mirada. Naruto se sintió desesperado, quería gritarle ¡¿Por qué me haces esto?! Pues no le gustaba en absoluto ver a las personas disponerse de tal forma.

- No por favor, no tiene nada de que disculparse. Yo le estoy muy agradecido, por favor, póngase de pie. Por favor. – dijo al alcalde y después a todo el que se encontraba cerca de él, hasta que poco a poco todos comenzaron a incorporarse, haciéndole sentirse más aliviado.

- Si me permite dirigirle la palabra – dijo a sus espaldas un hombre viejo al tiempo que se quitaba de la cabeza el sombrero.  Naruto le miró y con un gesto le pidió que continuara – Su majestad, - hiso una reverencia el hombre con gran dificultad – no me había considerado digno de soñar siquiera con él honor que usted me hace, que nos hace – aclaró señalando al pueblo con su sombrero – con su presencia. – Naruto no supo responder a lo que a su pensar, era un infundado alago, pues a diferencia de Sasuke, él no había hecho nada para merecer las atenciones de nadie. Hasta ese momento solo habían tenido acceso a él sus mentores y la selecta clase política de la que Tsunade había dispuesto para presentarle, por lo que jamás se imagino que su posición fuera capaz de inspirar una declaración tan sincera y enternecedora, así que reaccionó igual, abalanzándose sobre el anciano en un caluroso abrazo. Éste se congeló hasta que el muchacho le soltó y aún en shock agregó – No se olvide de nosotros.

- Jamás. –dijo tan cálidamente el rubio que levantó una marea de gritos celebres por parte del pueblo, que ya más relajados, volvieron a la fiesta con alegre música.

- ¿Está bien aquí señor? ¿Necesita algo más? – continuó el alcalde presuroso por disponer para el rubio todo cuanto estuviera a su alcance, sin embargo, pese a sus suplicas, Naruto se negó a moverse de lugar o a cambiar de plato. Y una vez que los ánimos se calmaron un poco, el delfín miró a Sasuke quien sentado a su lado le contemplaba con una sonrisa, pues tal como había querido, ahora todas las atenciones se desviaban para él. Los políticos de la mesa le complacían en todo, y respondían con vivacidad a todas sus preguntas, que básicamente se trataban sobre Sasuke, descubriendo así cómo fue que este les ayudó a levantar el pueblo, y todo lo que majestuosamente, según aquellos viejos hombres, el marqués había hecho por ellos. Los demás habitantes de la villa también se acercaron a él durante la noche, con extrema cautela, haciéndole un cumplido, regalándole pequeños tesoros muy preciados para ellos y uno que otro con peticiones para cuando fuese soberano de aquel gran país, entre ellas, la más recurrente y que le dejó bastante pensativo, eran las suplicas que pedían poner fin a la guerra.

Aquella fue, entre otras cosas, una noche muy larga para el monarca, que a última hora, ya no veía el momento en el que regresaría a su dormitorio, sin embargo, incluso respecto a ello hubo trifulca, pues ahora ese espacio le parecía al alcalde poco digno de él y tuvo que hacer de todo para convencerle de que no necesitaba un lugar diferente para dormir. Le tomó más de veinte minutos deshacerse del  insistente alcalde, sobre todo, gracias a que el Uchiha solo se divertía de lo lindo, mirándole desde el marco de la puerta de su alcoba.

- ¿Por qué lo hiciste? Nada de eso era necesario… - dijo el rubio al marqués apenas entró en la habitación, mientras se deshacía de su abrigo.

- … - Sasuke permaneció pensativo un segundo, antes de encontrar la manera de explicarse – Cuando estuve aquí… - dijo haciendo referencia a los relatos que habían contado los viejos a Naruto durante la cena - … y encontré este pequeño pueblo. No vi… yo no vi a gente que necesitaba de mi ayuda. – Naruto le miró desconcertado – Solo vi a un puñado de gente que me seguiría hasta donde fuese, solo por mi rango y mi apellido. – Sasuke le miró fríamente – A mi no me interesaba darle esperanzas a estas personas, solo quería…

- ¿Su admiración? – Intentó completar el rubio delfín.

- Si, puede ser… no estoy muy seguro.

- ¿Y por eso lo hiciste? ¿Yo no entiendo por…?

- Tú eres mil veces más digno de admiración que yo. – sentenció fríamente el Uchiha.

- Yo no diría que… - un velo gris nublo la mirada del rubio y Sasuke pudo advertirlo perfectamente.

- ¡Corrígeme si me equivoco! – Interrumpió el marqués – pero apenas has conocido a esta gente y ya te enfrascas en un sinfín de ideas para ayudarles. Tú quieres verles felices, quieres hacerlos reír y cantar de alegría, y jamás aceptarías nada a cambio. Ni siquiera puedes soportar que se arrodillen a tus pies… - dijo finalmente con el ánimo vencido, pues la nobleza del rubio le arrancaba las fuerzas y de nuevo lo ponía en peligro de caer perdidamente enamorado. Naruto advirtió tal fallo y se abalanzó hacia Sasuke para hacerle presa de un fuerte abrazo, recargando su mejilla sobre los hombros del Uchiha, presionándole fuerte y suspirando con calma – Te amo. – Dijo el moreno apenas recibió el abrazo.

Sasuke tomó al rubio de la nuca y dio espacio al abraso para poder besarlo. Besarse era algo nuevo para ambos frente a los recientes acontecimientos, sus almas estaban tan a flor de piel tras haberse sincerado, que cada caricia se percibía con una intensidad que superaba con facilidad a todas las dadas anteriormente. Se besaron tiernamente y con infinita paciencia, rosaban con suavidad sus labios, tocaban sus mejillas y rosaban sus narices y sus frentes en un juego cálido que no querían terminar.

Se sentaron en la cama de la alcoba y Sasuke dispuso de las piernas del rubio por sobre las suyas, teniendo a una sutil proximidad la cintura de su enamorado, sosteniéndole de ella con fuerza, mientras penetraban más el contacto de sus bocas. Era un éxtasis que no habían sentido antes, delicado, suave… pero ante todo, sincero.

Se hicieron el amor, tal como debió haber sido su primera vez, besando casa rincón, acariciándose como a una nube, mirándose, sonriéndose y besándose con una ternura tan cálida, que derretía todo gajo de soledad que alguna vez albergaron. Ya no se sentían solos, al menos en ese momento sintieron que permanecerían así para siempre.

 Pero… los sueños terminan.

Se quedaron dormidos apenas terminaron el acto, el cansancio era tanto, pues aquel esporádico ritual había terminado por complacerles con un rápido sueño que ni siquiera les permitió disponerse mejor sobre el lecho, cayeron rendidos uno sobre del otro con sus cuerpos sudorosos y sus pesadas respiraciones repletas de alivio. 

No fueron muchas sus horas de sueño, de hecho, apenas lo fueron cuando un estruendoso ruido se apoderó de la aldea.

[bbbbbbbbbbbb]

Sonaba replicante una alarma que poco hizo reaccionar al agotado marqués que dormía arrullado por el corazón del rey. Cuando este metálico sonido se vio remplazado por otro centenares de veces más escabroso.

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[¡AAAAAAAAA!]

Eran gritos, gritos de desesperación. Sasuke se incorporó asustado por tan vehemente bramido de alarma, seguido del rubio, quién aún con los parpados pegados de cansancio, apenas se incorporó. Vieron siluetas desplazarse de un lado a otro, cortando la escasa luz que se colaba por la ventana al pasar, y los gritos, hombres, mujeres y niños gritaban. Sasuke no esperó más, se puso de pié de un salto y acomodó como pudo sus pantalones, sus botas y su saco.

- ¡Levántate! ¡De prisa! – Gritó al rubio quien no podía asimilar lo que pasaba. Pero como pudo se puso de pie un tanto más torpe y lento que el moreno.

Sasuke tomó una pieza decorativa semejante a una espada de madera que colgaba en la pared. Rápidamente se colocó un holgado abrigo y abrió la puerta. De inmediato vio a las personas huir de construcciones en llamas y soldados que caían uno tras otro de las barricadas.

-¡Sasuke-sama! ¡Sasuke-sama! – un joven artillero corría hacia él seguido de un par de jóvenes más y la pelirroja señorita que en aquel momento le resulto extremadamente familiar - ¡Nos invaden señor! ¡Los rebeldes rodearon las trincheras! – Los ojos de Sasuke se desbordaron como platos, miró sobre su hombro hacia la alcoba para ver a Naruto, pues este ya se encontraba en el marco de la puerta, completamente atento e igual que él, en pánico.

- ¿Con que artillería cuentan? – preguntó con ansiedad al joven.

- No con mucha señor. – cerró fuertemente su mandíbula, maldiciéndose infinitamente por haber arriesgado de tal forma a Naruto, solo por querer pasar tiempo a solas con él, y haberse deslindado de su hermano. Pero seguía sin saber, como fue que le siguieron el paso tan rápidamente los rebeldes.

- ¿Aún está abierto el canal del viejo acueducto? – el muchacho se sorprendió ante la pregunta, más vaciló para poder contestarla.

- ¡Sí! Hay que mover un par de rocas, pero está libre. – se apresuró en decir la jovencita con gran energía.

- Bien, guía a las personas hasta él. Evacua a cuantos puedas, si los rebeldes los alcanzan séllenlo de nuevo.

- ¿Cómo haremos eso señor? – repicó el joven soldado.

- Con esto… - Sasuke sacó de entre su sacó una pequeña bolsa negra que contenía un polvo brillante y otra blanca que contenía una especie de macilla. - …mézclalo, pégalo en el muro del acueducto y corran. – el muchacho tomó las bolsas – Dame tu espada. – le ordenó y este respondió al acto. – Ahora váyanse ¡Rápido!

- Vamos, mi señor. – dijo la joven a Naruto desconcertándolo,  por lo que miró a Sasuke…

- ¡Corre, no hay tiempo!

- ¡¿Te has vuelto loco?! – respondió colérico el rubio - ¡No me iré sin ti!

- ¡El que se ha vuelto loco aquí eres tú! – Sasuke se impuso molesto frente a Naruto - ¡Estos bastardos vienen a asesinarte! ¡Y no dejaré que eso pase! ¡Así que lárgate de una puta vez! – Naruto no pudo dar más crédito a su obstinación y comenzó a correr guiado por la pequeña pelirroja, más no podía apartar su vista de Sasuke. ¿Es que sería la última vez que le vería?

El marqués se adelantó hasta las improvisadas tropas de las que disponía la aldea, y les envió a la mitad a desalojar a los aldeanos. Se planto sobre la trinchera por la cual comenzaban a treparse los rebeldes con ganchos y cuerdas. Mató despiadadamente a todo cuanto se le puso en el camino, sin dar cuenta de que bajo sus pies, otra dura pelea se libraba por mantener cerradas las puertas de la pequeña villa. Mismas que cedieron en pocos minutos, dando lugar a una masacre. Sasuke no pudo hacer nada al respecto, más que contemplar con horror aquella escena.

No eran cientos de rebeldes, eran poco más de cincuenta hombres, pero de entre todos, sobresalían unos cuantos, cuyas habilidades compensaban en número a su ejército. Entre ellos, algunos de sus ex compañeros de tropa en la rebeldía como Suigetsu, un espadachín despiadado que apenas se abrió paso por entre las puertas de la villa, dejó a más de diez hombres sin cabeza.

- ¡Ho! ¡Sasuke! Que sorpresa. – saludó Suigetsu a Sasuke apenas le vio acercándose, abriéndose paso con su espada por entre los rebeldes. Suigetsu recién había dejado sin cabeza a una de sus víctimas y ahora pateaba su cráneo hacia un costado de Sasuke. En cuanto la cabeza cruzo a su lado se abalanzo con la punta de su espada contra Suigetsu, más este espadachín pernicioso esquivó audazmente el ataque, devolviendo uno brutalmente fuerte contra el marqués. La batalla se embrollo en un sinfín de choques de espada que traían enormes consecuencias en los brazos de Sasuke, pues la brutalidad de los golpes de Suigetsu dejaba a sus desnudas manos sin fuerza. Comenzaba a temer que sus manos se vencerían antes de acertar un golpe, más su determinación le hizo actuar con agilidad, esquivando un fuerte golpe propinado desde arriba por Suigetso, que seguido por el impulso de su propia fuerza, no pudo detenerse y se atravesó por si mismo con la espada que Sasuke dispuso frente a su abdomen. Sasuke abrazó a su ex compañero y le hundió aún más el arma.

Suigetsu tosió fuertemente, escupiendo un gran chorro de sangre que se escurrió por la espalda de Sasuke, y justo cuando el marqués se creyó vencedor, ¡Suigetsu le tomó del cuello! Abrazándole en un fuerte agarre, haciéndole presión con el codo y estrujándole aún más al alar de sus muñecas.

-¡HAAA! – rugió de rabia el Uchiha, cuando Suigetsu dejó vencer su peso para tirar al marqués levantándole casi por completo del cuello para estrellarle contra el suelo reciamente.

- Siempre has sido predecible. – susurró Suigetsu a sus oídos, teniendo aún la espada atravesando sus entrañas. Tomó su propia espada, que estaba tirada a su derecha y de un solo movimiento la izó rápidamente en el aire y la clavó de tajo en el hombro de Sasuke.

- ¡HAAAAAAAAAAAA! – Suigetsu le soltó y permaneció hincado a lado suyo, retorciéndose ante la lenta muerte que aguardaban para él sus intestinos.

[Cof-Cof] tosió derramando una gran bocanada de sangre.

- Mira nada más el alboroto que causaste… - se escucho una voz que se acercaba a Sasuke, quién desesperado intentaba arrancar de su hombro la enorme espada de Suigetsu. – Nos habríamos evitado todo esto… pero, te gusta hacerlo de la manera difícil. – Ya junto a su rostro, se encontraba el firme, lento y por demás seguro paso de la última persona a la que quería ver, Tobi, el líder de la rebeldía, con su característica máscara cubriendo su rostro y a Fumetsu en su mano derecha, insensata y prominente arma de la familia Uchiha, apuntando directo hacia su cara. – Dime Sasuke, ¿en dónde está el pequeño bastardo de Minato?

- Vete al carajo. – alcanzó a decir por entre sus dientes sellados por la fuerza que hacia al intentar desclavarse la espada que le mantenía ceñido al suelo.

-Vamos Sasuke, sé un buen chico y tal vez hasta te perdone la vida. – era tanta la impotencia de Sasuke, que solo pudo escupir a las botas del cuatrero. – Haa… - suspiró ls malviviente sin prestar atención siquiera a Suigetsu que convulsionaba frenéticamente en sus últimos segundos de vida – Tu hermano y tú siempre han sido un dolor de cabeza. – continuó quitándose lentamente la máscara para mostrar su sonrisa retorcida al joven marqués. – Reconozco que Itachi es indescifrable, nunca dudé de él, después de quemar la casa del bastardo de la reina me tenía convencido, pero cuando le hice jurar que te mataría si cometías traición ¡demonios!, sí que me convenció. Tu por otra parte; eres un libro abierto. – Dijo con extrema mofa y una mirada perversa y burlona – puedo ver el miedo en tus ojos. – Puso a Fumetsu entre los ojos de Sasuke y recargó levente la hoja, lo suficiente para que sintiera el filo. - ¿Sabes? Tenía grandes planes para ti y para tu hermano. Pensaba hacer resurgir nuestra casta cuando por fin recuperara el poder, e iba a encomendar tan importante terea a vosotros. Supongo, que les tenía fe… - dijo con un poco de desdén - …pero, esta espada, - agregó izando a Fumetsu en el aire sin dejar de perfilar la punta sobre la frente de Sasuke -  me iluminó con toda una gran revelación ¿Quieres saber cuál fue? – Sasuke le miraba compungido, fastidiado por haber perdido la fuerza de su brazo y no poder siquiera moverlo para arrancar del mismo aquella filosa hoja que le mantenía preso, a la espera del momento en el que la otra, mucho más inclemente y poderosa, atravesara justo entre sus ojos – La gran revelación que Fumetsu me hizo… fue que para revivir a nuestra casta no hacen falta tres o dos Uchiha… sólo necesito uno.

[¡SHAZ!]  ­
 

11 comentarios :

Anónimo dijo...

Estoy muy emocionada gracias por continuar tu historia, es una de las mejores que he leído espero que lo continúes :)

Anónimo dijo...

Oh por dios ¡¡no!!, ¡Sasuke!, mi ¡Sasuke! ¿que paso con el?.
Maldito Toby no le pongas un dedo encima, ni a el ni mucho menos a Naruto D:<

Jajaja me dejo picadisima y emocionada este capitulo.

Gracias por subirlo, Hasta la próxima :)

Kiyu_Unmei dijo...

Me dejaste con el Corazon en la boca!!! Maldita sea, nooo Sasuke, ke alguien llegue en su ayuda... No es justo, al fin ke ya no hay mas secretos y tendria ke disfrutar su relacion plenamente, pasa esto!!! Espero no tardes en actualizar. Nos Leemos.

Anónimo dijo...

Estoy tan feliz que hayas actualizado, espero que sigas actualizando, quiero saber que le sucedió a sasuke, es uno de los mejor fanfic que leído,
Gracias por subirlo... :)

Anónimo dijo...

Estoy tan contenta de que hayas actualizado :_) . Yo ya comenzaba a pensar que este fic había quedado inconcluso, era una lástima... por eso estoy tan contenta de haberme encontrado con tres capitulos al hilo para leer que el tiempo que esperé me importa un rábano.

Como a todos los que han leido este capitulo, me he quedado con el corazón en la boca. Espero ansiosamente el próximo!!! realmente eso se pone cada vez más bueno.

Tomoe91

Anónimo dijo...

haaaaaaaaaaaaaaaa me alegra de que hayas continuado con la historia, ya me habia resignado a quedar en ascuas :C
esta historia me encanta fulll, la sigo desde amor yaoi... imaginateeee... sigue asi esta magnifica, es demasiado atrayente, no te tardes tanto en actualizar plis suerte¡¡¡

Anónimo dijo...

Actualiza yaa! Me tienes con el Jesus en la boca niñaa D: Me encanta tu fic

Anónimo dijo...

hola este fic esta super padre por favor no nos dejes en la angustia de saber que paso con sasuke y con naruto, ademas también necesitamos saber que fue de shikamaru, si esta vivo o que fue de el, espero y le ayude gaara a esta guerra si sentido, me quedare con la incertidumbre de saber que paso, espero y pronto subas la continuación te deseo mucha suerte y esperare el siguiente capitulo ok :)

Anónimo dijo...

actualizaaaaaaaaaaaa!

pd. porfavorcito.

nekotana dijo...

Aahhhh! Dios mio dios mio O.O no puede ser >.<
Me iré a leer el otro
Saludos nos vemos en el otro capi OwO jejejeje!

Sora Tapia dijo...

No puede ser, tan bien que estaba todo, tenian que arruinarlo los rebeldes.
He estado pensando que sin duda Naruto necesita de Sasuke para ser rey, el tiene el corazon y Sasuke la experiencia.
Que nervios

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