Capítulo 40: En busca del arribo

-   El juego terminó, regresarás a palacio, así debamos llevarte a la fuerza. – Shikamaru dio un par de pasos hacia el rubio, más quedó congelado en un segundo, por su fiera mirada. Naruto había desenfundado a Fummetsu y ahora apuntaba directo al corazón del consejero de guerra.

-   No intentes detenerme. – Los soldados quedaron estupefactos, jamás habían visto semejante mirada, tal determinación, aterradora – Ni siquiera…

-   Naruto… - Shikamaru apenas podía hablar, se encontraba aterrado, y ahora creía al rubio capaz de todo en esas condiciones - ¿Por qué? – dio un paso atrás, amenazado por el filo de la espada - ¿Qué es lo que quieres? ¿Pelearías contra nosotros, por él?

-   … - la mano que sostenía la espada Uchiha temblaba visiblemente, el temple del rubio se desquebrajaba, apuntaba a su mejor amigo, retaba a los que eran fieles a él, por un traidor.

-   ¿Qué pretendes conseguir? ¿Qué te lo confirme él mismo? ¿Acaso buscas que te maten?

-   ¡No! – el llanto había vencido al joven príncipe - ¡Yo… yo  necesito saberlo Shikamaru! Tengo que saber… ¡¿Por qué?!

-   Naruto… - Shikamaru estaba conmovido, y desconcertado, él tampoco lo entendía, pero no podía borrar de su mente, el recuerdo del joven príncipe llorando a la luz de la luna en los establos, su llanto, había sido de lo más desgarrador, y no era tan distinto al de ahora. Hasta hace poco había estado convencido del infinito amor que el Uchiha le profesaba al rubio, y ahora, esto; el corazón de su rey destrozado. El consejero y guarda suspiró y dedico una leve sonrisa a su soberano – Eres un problemático. – El rubio le prestó toda su atención y bajó suavemente la espada a su costado – Naruto, si esto es lo que quieres, te seguiré.

-   ¡¿Qué?! – preguntaron el resto de los guardas.

-   También tengo mis dudas respecto al destierro de Sasuke. Si esto resulta una treta, no será más que un gran fraude, y si de lo contrario, en verdad obró en traición, no habrá más opción; yo lo sostendré mientras tú lo golpeas.

-   Shikamaru… - el rubio se enterneció por las palabras de aliento.

-   ¡Shika! ¿pero qué estás diciendo? – preguntó kiba.

-   Digo que después de todo, ¿somos o no la guardia del príncipe? Nuestro trabajo es protegerlo, sin importar en dónde esté.

-   Mis órdenes son estrictas. – reiteró Sai.

-   Bien; demuéstrale a tu futuro rey, que serás fieles a otros antes que a él. – Sai quedó desconcertado, jamás había visto este desplante del rubio, como una traición; pero dicho por Shikamaru tenía lógica, el legitimo heredero a la corona, a quién por derecho le pertenecía, no era Kakashi, ni la reina Tsunade, sino Naruto. Sai, relajó entonces su postura, e hizo una leve reverencia, dispuesto a seguir al rubio, hasta los confines más remotos de la tierra. – Si están todos de acuerdo; saben que debemos partir inmediatamente, mientras más pronto demos con Sasuke, más pronto volveremos a casa.

-   Jum… - Naruto no había sonreído así en mucho tiempo, para los guardias fue como una bocanada de aire fresco, quizás, después de todo, no era tan mala idea.








El viaje continuó, con nuestros más jóvenes lacayos del príncipe, siguiéndole a una costilla, recorriendo tierras húmedas y áridas, por un insensato capricho.

Poco antes de llegar a la ciudad del muelle, el ahora comandante de la operación, Shikamaru, dio a todos la señal de hacer alto cerca de una casucha alejada de todo poblado.

-   ¿Qué sucede? – preguntó en inquieto príncipe.

-   Nada, es solo que, si tenemos planeado mezclarnos entre la gente en los muelles, debemos cambiar nuestro atuendo. Me temo que el uniforme real, no es bien visto por los piratas que frecuentemente gobiernan en estas regiones. No debemos levantar sospechas.

-   ¿Qué sugieres? – preguntó Sai.

-   ¿Ven las ropas que cuelgan fuera de esa casucha?

-   ¿No pensaras…? – agregó dudoso Kiba.

-   Por supuesto que no, solo debemos hablar con el dueño, estoy seguro de que hacer un trueque le resultará benéfico.



Sin mayor oposición hacia la sugerencia del ahora comandante, los cinco jóvenes se presentaron ante el viejo ermitaño que habitaba la casucha y su esposa. Sin mayor problema pudieron cambiar sus decorosas ropas por atuendos, de lo más pútridos y pobres. Al finalizar el trueque, agregaron a sus estómagos el suficiente alimento como para tolerar el resto del viaje, y sin más, partieron hacia el poblado que se hacía junto al mar; la ciudad de los muelles.



Al llegar a la ciudad…

-   Bien, henos aquí.

-   ¿Qué debemos hacer ahora? – preguntaba el rubio a Shikamaru, quien al verlo quedó por instantes mudo, pues el gesto decidido del rubio, podía hacer flaquear a cualquiera.

-   Debemos separarnos, mezclémonos entre la gente, debemos averiguar a donde llevan a los exiliados.

-   Entendido. ¿Quién irá con Naruto? – preguntó Kiba.

-   ¿Eh? – el rubio se desconcertó con la pregunta.

-   Yo iré. – se apresuró a contestar Sai.

-   ¿Qué? No necesito protección. – agregó alterado el rubio.

-   No es opcional… - le contestó Shikamaru – uno nunca sabe en qué líos puedas meterte.

-   ¿Qué? ¡Shikamaru!

-   Nos vemos en esa taberna en tres horas. - Sin más, la guardia se separó, dejando al príncipe seguido a un paso por Sai.

Descendieron de sus caballos, disponiéndose a entablar conversaciones con quien fuese que pudiese brindarles un poco de información, pero en su lugar, lo único que consiguieron al cabo de las tres horas, fueron un sinfín de insinuaciones de las mujeres que laburaban en las esquinas de los muelles.

-   Vamos guapo, no te quitaré tanto tiempo, a menos que tú quieras.

-   No… no gracias. – Naruto estaba hundido en un mar de mujeres, todas desalineadas, con escotes más que pronunciados y un insípido olor a chimenea y alcohol.

-   Atentamente, les solicito que dejen de atosigar a mi señor. – pedís suplicantemente en inalterable Sai.

-   Pero si tú también eres muy lindo. – mas con esta petición, lo único que consiguió fue que las mujeres le rodearan.

-   No, no, por favor.

-   Jajajajaja… - Naruto no podía hacer más que reír con el infortunio de su guarda.

-   ¡Vamos uno más! ¡¿Qué no hay nadie capaz de derrotarme?! – mas en medio del tumulto de gritos femeninos, Naruto pudo escuchar a la turba que circundaba alrededor de curiosos personajes. Desde donde estaba apenas podía distinguir semejante acontecimiento, así que haciendo de lado, completamente, a su acosado guardia, dejó que sus pies le llevaran hasta la turba, al igual que al resto de los espectadores, que ansiosos contemplaban tal espectáculo. - ¿¡No habrá más contrincantes por hoy!? ¿¡Es que acaso no hay más que maricas entre la multitud!?

-   ¿De qué se trata esto? – preguntó el rubio príncipe a un señor barbón que estaba entre la multitud.

-   Es una pelea. Ese de ahí- dijo el hombre señalando hacia el centro del circulo que perfectamente delineaba la turba – es el campeón invicto, es enorme, nadie ha sido capaz de derrotarlo.

-   ¿A si? y ¿por qué pelean?

-   El ganador se lleva las 35 rubias. – contestó despertantemente.

-   ¿35 rubias? – no era mucho dinero, pero el reto, parecía de lo más divertido.

-   ¡Naruto-sama! ¡Naruto-sama! – Sai, quien apenas había podido escapar a las mujeres, se reunió con su señor entre la multitud de espectadores.

-   ¡Sai!

-   ¿Sí?

-   Agárrame esto. – el rubio le dio a Sai su camisa y espada, dejando a la vista la levita de su antiguo atuendo sobre su vientre.

-   ¿¡No hay un retador!? – insistía vociferando el corpulento hombre al centro de la masa.

-   ¡Hey! – el rubio, dispuesto, levantó en lo alto el brazo, sobresaliendo de entre el gentío.

-   ¡Al fin! – gritó entusiasta el hombre. – Pero miren esto; - agregó al ver brotar a Naruto de entre la multitud – una linda niñita.

[jajajajaja] Todos los espectadores rieron, salvo Sai, quien reaccionó impulsivamente, colocándose hasta enfrente del resto de la gente.

-¡Naruto-sama! ¿Qué está haciendo?

- Tranquilo Sai, solo gano un poco de dinero.

- Pero mi señor, esto no es necesario. Podemos conseguirlo por otros medios.

- ¿Cómo cuál? ¿Vender los caballos y espadas? ¡Me niego!

- Pero mi señor, esto es…

- Anda preciosa, veamos lo que tienes.

- ¡Sai! – El aludido miró al rubio expectante – No interrumpas.

 Naruto se introdujo más en el centro del escenario, dispuesto a darle al sujeto una paliza. - Nadie me llama niñita, y vive para contarlo.

-   Jajajaja… Me saliste bravo encanto. ¡Ha! – el hombre se dejó ir sobre Naruto, haciendo gala de la corpulencia de su cuerpo en comparación con la del joven rubio. Sin embargo, Naruto podía esquivar sus ataques sin mayor esfuerzo.

-   Jajaja ¿eso es todo?

-   ¡Ahora veras! – el sujeto comenzaba a embravecerse.






-   ¡Oye! Mira eso. – un par de jóvenes, que pasaban por los alrededores de los muelles, se sintieron atraídos por el tumulto formado alrededor de la pelea.

-   ¿Qué sucede?

-   Una pelea.

-   ¿Una más de esas ridículas confrontaciones?

-   No, no, de hecho, este tío no lo hace mal. – Intrigados se acercaron aún más al tumulto, hasta formar parte de él. Se acoplaron en este, justo en el momento en el que el joven rubio, propínele el último golpe al fanfarrón, que sin más, fue a dar al suelo, completamente inconsciente.

-   ¡Hehe! – cantaba victoria el rubio, aclamado por la turba, que permanecía asombrada por su fuerza. Incluso Sai, había quedado desencajado ante semejante desglose de habilidad. – ¡Soy el mejor! – alardeaba el rubio hundido en adrenalina.

-   ¡No hay más retadores! – gritó el hombre que sostenía el saco con las 35 rubias dentro, y hacía entonces, de presentador - ¡El ganador de las 35 rubias! ¡El más fuerte y bravo corsario de los muelles! ¿¡No hay nadie aquí que esté dispuesto a debatir contra este joven, nuestro nuevo campeón, por el título?!

-   ¿Eh? – Naruto y Sai, quienes se creían vencedores, no esperaban semejante insinuación, pero estaban seguros de que no habría nadie dispuesto a enfrentar al príncipe, más se equivocaron.

-   ¡Por acá! – llamaba uno de los jóvenes que recientemente se había sentido atraído por el espectáculo.

-   ¡Tenemos otro retador! – Naruto miró a quien aludía tan improvisado presentador, un muchacho de rasgos poco usuales, de cabello extremadamente lacio y negro, peinado con una trenza y un fleco denso y lustroso. Extremadamente delgado, que recién se quitaba la camiseta para ponerse a la igual que Naruto.

-   ¡Es Rock Lee! – se escucho un coro entre la multitud. El aludido muchacho alzó al cielo los brazos y comenzó a gesticular drásticamente, complaciendo a los espectadores.

-   ¡Huaaaa! – gritaba el jovencillo.

-   ¿Quién es Rock Lee? – Preguntó Sai, un tanto preocupado por su soberano, a uno de los hombres que yacía a su lado.

-   Es el campeón de combate estilo libre; hasta ahora nadie ha podido derrotarlo. Es el mejor peleador del reino entero, solo pelea cuando tiene un contrincante que valga la pena. – Esta información sonaba exagerada, pero la idolatría que el público denotaba por el muchachillo, le hizo dudar.

-   ¡Naruto-sama! – intentó llamar a  su señor para persuadirle de desistir, sin embargo, le bastó con ver su gesto entusiasmado para darse cuenta de que sin importar que dijera, nunca desistiría, solo quedaba esperar, observar la pelea y esperar que su rey resultara ileso.

-   ¡A pelear!

Ambos contrincantes se miraron fijamente antes de soltar un solo golpe, Lee parecía extremadamente ágil, su guardia y la forma en la que movía sus piernas, como en una danza precisa e infinitamente calculada, le daba a Naruto la orden de ser cauteloso. Median sus distancias, esperando el momento para medir la fuerza del golpe opuesto. Naruto era extremadamente fuerte, se sabía capaz de noquear a un hombre de cualquier talla sin mayor esfuerzo, su resistencia, la mayor de sus virtudes a juzgar por sus maestros; incluso Sasuke había tenido la oportunidad de presenciar semejante aguante. Pero Lee poseía la técnica, y sin duda, la experiencia de arduos entrenamientos y combates, cosa que a Naruto le faltaba.

El rubio dio el primer paso, se dispuso a atacar directamente al muchacho de cejas densas, un paso y un golpe al aire le fueron suficientes para darse cuenta de que no era rival para Lee, su velocidad era impresionante, a tal grado, que para cuando Naruto se dio cuenta de su ausencia en la dirección de su puño, un fuerte dolor ya le retorcía desde su estómago, el astuto muchacho le había sacado el aire con un golpe directo a su hígado.

-   ¡Naruto-sama!

Lee retomo su erguida postura para ser alabado por la multitud que coreaba incesante su nombre:

[¡Rock Lee! ¡Rock Lee!]

El jovencillo cantaba victoria ante el más determinado y obstinado príncipe que la tierra hubiese conocido.

-   Aún no hay victoria que cantar. – dijo el rubio a espaldas de Rock, quien volteó sorprendido de lo rápido que se había recuperado de semejante golpe. Había tirado a cientos de hombres con menos que eso - ¿Qué estás esperando? – el rubio retomó su postura y ahora, menos confiado y a sabiendas de la velocidad de su contrincante, se dispuso a continuar con la pelea, y así lo hizo, se repartieron un par de golpes, de maneras tan semejantes, que ambos peleadores quedaron pasmados, no podía caber mayor duda del origen de sus movimientos expertos. Minutos después, cuando la contienda había calentado lo suficiente a la urbe, como para hacerles romper en desesperación por ver al fin a un vencedor, Rock Lee, realizó su último movimiento, esperó atentamente el momento en el que el rubio descuidara uno de sus costados, tomó su brazo en el aire justo después de que este fallo un golpe en su contra, y le alzó completamente en el aire, las piernas de Naruto se balancearon por encima del oscuro y escurrido cabello de Rock Lee, y justo en ese momento, en el que los pies del príncipe apuntaban directo al cielo, Rock enderezó su postura, y dejó que la delgada figura del joven rubiales se deslizará hasta su cadera, dejando las puntas rubias del cabello de Naruto apuntando directo hacia el suelo. Cuando Naruto se dio cuenta de su situación, supo que no escaparía, solo un segundo más, y su nuca recibiría tal impacto, que se sabía ya inconsciente.

-   ¡Ya es suficiente! – a un suspiro de que Rock Lee dejara que sus rodillas se vencieran y que el peso completo de Naruto terminara por impactar contra el piso, una voz, femenina e increíblemente fuerte y familiar, ordenó en un estridente alarido, el fin de tan absurda contienda. La gente permaneció expectante, parecían reconocer a esa mujer, de talle mediano, cabello castaño tirándole al rubio, y vestida con prendas un tanto atrevidas para una dama, a quien sin importar que, Rock Lee obedeció en el acto.

-   Temari-sama – dijo el aludido Rock Lee, al tiempo que ablandaba la fuerza de sus brazos para liberar al rubio, que aún permanecía de cabeza.

-   ¡Déjalo ya! No tenemos tiempo para estas estupideces. – Rock terminó de liberar al príncipe, y sin más se puso en marcha tras los pasos de la mujer, a quien el rubio no dejó de mirar, pues pese a no haberla visto nunca, le parecía increíblemente familiar.

-   ¡Naruto-sama ¿se encuentra bien?! – le preguntó Sai al anonadado rubio.

-   ¿Eh? Si. – recibía de su guarda las prendas que momentos atrás le había encargado, dando por concluida esta travesura.

-   Bien, a la falta de mas contrincantes, y ya que el Sr. RocK Lee abandonó la pelea; eres el ganador de las 35 rubias. – el príncipe apenas si prestaba atención al presentador, pues la intriga que estos personajes le habían provocado le consumían. - ¿Qué no quieres tu premio? – preguntaba el hombre, dado el desinterés del rubio.

-   Déjemelo a mí. – Por lo que entregó a Sai el saco contenedor del gran premio.

-   ¡Sai!

-   ¿Sí Naruto-sama?

-   ¿En dónde debemos vernos con Shikamaru y el resto?

-   En la taberna que está al fondo, en esa dirección. – díjole apuntando hacia el lugar.

-   ¿Falta mucho para la hora acordada?

-   No señor, de hecho, ya vamos retrasados. – Naruto se puso la camisa y colgó a su pecho la valiosa espada, que pegada al costado de tan pobres ropas, resplandecía más notablemente.

-   Vamos entonces.

Se encontraron con el resto de la escolta, apenas cruzaron las puertas de la taberna.

-   ¿Han conseguido algo? – preguntó Naruto a sus ciervos mientras tomaba asiento.

-   ¡Naruto! ¿Qué te sucedió?

-   Una pelea, en medio de los muelles, junto al prostíbulo.- aclaró Sai.

-   ¿Una pelea? – gritó inquieto Shikamaru.

-   ¿No se suponía que debías cuidarlo? – sentenció Kiba.

-   ¡Ya deja eso! No ha sido culpa suya. Además… - agregó el rubio mientras desembolsaba las 35 rubias que hacia un segundo había ganado –…obtuvimos esto.

-   Se entiende que el dinero es importante. Pero Naruto, tienes que evitar exponerte de semejante manera. Tenemos suerte de que tu identidad no haya sido revelada aún al pueblo, de lo contrario no podríamos andarnos tan tranquilos, y pese a eso, no deberíamos de estarlo. Una imagen de ti pudo haberse filtrado, e incluso, podría haber caza recompensas tras tu cabeza…

-   Ya, ya Shikamaru, no seas paranoico.

-   ¿Paranoico? ¿Es que no entiendes que no estoy exagerando? ¿Cuándo comprenderás la delicadeza de tu condición?

-   ¡No me hables de delicadezas y condiciones! ¡No tienes idea de cuan consciente lo soy! ¡La persona que más me ha importado en este mundo osó traicionarme! ¡¿Qué crees que espero del resto del mundo?!

-   ¡Ya basta! – soltó el grito Kiba, aturdido por la intensidad que habían cobrado las cosas, en una charla que debiera ser alentadora. Ante el alarido de su compañero, los debatientes se tranquilizaron – Hemos venido aquí por Sasuke, es de su paradero de lo que deberíamos estar hablando.

-   … - Naruto se sentó brusca e inmediatamente, pues por la excitación de su debate, había abandonado su asiento.

-   Lo siento Kiba, tienes razón. – Shikamaru respiró hondo para tranquilizarse y siguió diciendo: - Bien, entonces ¿Qué es lo que tenemos? ¿Alguien averiguo algo?

-   No es fácil sacarle información a esta gente. Parecen protegerse mutuamente. – contestó Sai.

-   Según los pescadores; la temporada terminó, los barcos ya no zarpan por la temporada de huracanes. Las aguas son peligrosas por esta zona en esta época del año. Los únicos navíos que se atreven a zarpar desde aquí son barcos piratas.

-   No sería de mucha utilidad un barco pirata. Los exiliados no son tripulantes de naves ilegales. Si no zarpan en naves oficiales, lo hacen en navíos comerciales. – Shikamaru pareció razonar un momento sobre sus palabras – No partió en un barco de la naval. A Sasuke lo confinaron a un navío comercial. Solo debemos averiguar la ruta del último navío comercial que salió de este muelle.

-   ¿Cómo sabes que no está en un bote de la federación? – preguntó inquieto y dudoso el joven príncipe.

-   La mayoría de los navíos fueron enviados a zona de guerra, y los que permanecen aquí, lo están por razones de seguridad del reino, como defensa ante un ataque imprevisto. Es por eso que no sacrificarían la defensa de sus muelles para deshacerse de un solo hombre, a menos que… - Shikamaru hizo una pausa muy larga.

-   ¡¿A menos que qué?!

-   A menos que Sasuke sigua aquí. – Todos los soldados quedaron atónitos ante la posibilidad. – Si en el tiempo que ha transcurrido desde el exilio de Sasuke, no ha partido un solo navío de la federación o comercial, entonces, debe continuar aquí. Seguramente en una de las prisiones.

-   ¡…! – Naruto se levantó estrepitosamente dispuesto a salir de la taberna.

-   ¿A dónde crees que vas? – se levantó Shikamaru tras de él, y el resto de la guardia lo hizo sucesivamente.

-   ¡Voy a buscarlo! – respondió agresivamente.

-   No serviría de nada. Es más probable que haya zarpado. No seas impaciente. Primero averigüemos cuándo fue que zarpó el último bote. Si tiene más de tres semanas, yo mismo iré a buscar a Sasuke. ¿De acuerdo?

-   … - Naruto agachó la mirada un tanto inconforme – Si, está bien. ¿Cómo lo averiguamos?

-   … - Shikamaru miró el entorno saturado del lugar, hasta dar con las jóvenes encargadas de semejante establecimiento – Ven conmigo. Muchachos – dijo dirigiéndose al resto – ustedes esperen aquí. – Caminaron hasta la barra, en la que limpiaba los trastos una joven de cabello increíblemente largo y claro – Hola. – Shikamaru se recargó en la barra, con Naruto a un lado – Disculpa, podrías darme un poco de ron para mis amigos… - dijo señalando al resto de la guarda quienes le miraban atónitos y confundidos – y para nosotros. - ahora señalando a su lado al despistado rubio.

-   Claro. – agregó la muchacha un tanto risueña por lo vistosos que eran sus clientes.

-   ¿Naruto, tienes hambre?

-   ¡…! – el rubio no esperaba la pregunta - ¿Eso que tiene que ver con…?

-   Pregunté si tenías hambre. – afirmó severamente.

-   Si. – contestó secamente el rubio delfín.

-   Y sírveme lo mejor que tengas, ¿tienes algo de carne?

-   Solo hay cerdo.

-   Perfecto. Por favor, prepárame una ración.

-   Por supuesto. – la joven se ausentó unos momentos, partió hacia la cocina, dejando a Shikamaru y al rubio, en un completo silencio, lleno de dudas y ansiedades. Cuando volvió – Ya le preparan señor. Estará listo en unos minutos. – Dijo a Shikamaru mientras servía el ron.

-   Señorita – agregó el soldado para atraer la atención de la joven – No zarparan más navíos desde este puerto hasta que la temporada de tornados termine, ¿verdad?

-   Si.

-   ¿Cuándo exactamente es eso?

-   En un mes.

-   ¿Un mes? – era demasiado tiempo - Veo mucho movimiento en el muelle ¿esos barcos tampoco zarparan?

-   Ham… bueno, ellos no se fijan en reglamentos de marina señor. En su mayoría son piratas. Este puerto es muy frecuentado, les queda de paso para la zona mercante. Vienen aquí a descansar y a reabastecerse.

-   Entiendo… - fingió entonces pensar severamente sobre algo - ¿Y el último barco comercial que zarpó de este muelle? ¿Sabrás a caso cuál fue?

-   Mmm… - la chica pareció tomarse la pregunta seriamente, ya había terminado de servir los tragos – Lo siento señor, pero en verdad no recuerdo.  – extendió los tarros hasta Shikamaru – Pero, sé que era un bote que transportaba paños, me parece que venía de las islas de oriente.

-   ¿Hace cuanto fue eso?

-   Mmm… hace más de un mes, - Naruto y Shikamaru se miraron estupefactos – si, si no mal recuerdo, tiene más de un mes. Fue cuando recién la temporada de huracanes comenzaba.

-   Eso significa…
 

8 comentarios :

Anónimo dijo...

woooooooooooooooooooo y me lo lei todo de una!
hahahhahahha me duele el cuello la espalda y todo xD ahhahahahhaha

pero es buenisimooooo empece a leerlo y no pude para me ha gustado mucho!!!! ojalá y sigas con lo que falta :) necesito saber que paso con los chico!!
animo!

Javi

Kiyu_Unmei dijo...

Ya me kede sin uñas, no tardes en actualizar!!!

Kiyu_Unmei dijo...

Me olvide de pedirte un favor cuando subas los otros cap, me podrias avisar!!! este es mi correo emina_misan@hotmail.com. Gracias.

maria uchiha dijo...

holaaa:D
me lei estos diez capitulos corriendo y me encantaron aunque me encanto que naruto trajera de regresoo a sasuke y el casi lemon, pero me dio pena que lo desterraran pero eso hace la historia mas real y en serio me tienes enganchada. Voy a seguir leyendo.
PD: soy el anonimo que anteriormente empezo a dejarte sus opiniones
cuidate
matta nee!!

Leairiux dijo...

Si, creo que me remitisti a esos comentarios, no sé porqué. Y que bueno que te guste; dejame aclararte, por el momento se actualizan los capítulos practicamente a diario, debido a que ya habían sido publicados antes. A partir del capítulo 42 se estará al corriente nuevamente y comenzará a actualizarse de una semana a cada quinse días.
Gracias por comentar.

Leairiux dijo...

Claro, ya estás en la lista de actualizaciones.
Gracias por comentar.

Leairiux dijo...

Ok, gracias por comentar, que bueno que te haya gustado tanto. No hay que excederse, jeje.
Si gustas saber cada que se actualice, bueno, ya hay anuncios para que se te comuniquen.
Gracias por leer el fic.

Sora Tapia dijo...

Naruto siempre queriendo destacar XD
Sabia que lo encontrarian, si hubiera viajado toda la noche no lo hubieran encontrado, aunque si viajara solo creo que jamas encontraria a Sasuke, sin duda necesita a Shikamaru.
Rock Lee aparecio, yo pense que era el mejor alumno de Gai-sensei, porque andara con Temari??
Ino volvio a aparecer, le sacaran mas información??
Sasuke esta cerca

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