Capítulo 11: La promesa que te hice... quinta parte.

Anduvieron por el bosque en búsqueda de un nuevo refugio, ninguna palabra, ni una sola mirada, solo el silencio entre ambas almas… hasta que…

- ¡Identifíquense! – Sin previo aviso fueron emboscados por un puñado de soldados - ¡En nombre de su majestad “la reina” y su leal amigo, el duque Sabaku no Gaara, serán tomados prisioneros!

- Mi nombre es Uchiha Itachi, fiel siervo de su majestad y comandante del grupo Anbu. Mi espada esta al servicio de su señor.

- Uchiha… Todas las tropas de occidente han sido informadas de su deceso – El gallardo soldado sobre su corcel blanco que les interrogaba, envaino su espada amenazador contra el líder Anbu – Dígame señor ¿Cómo es que se considera muerto en medio estado y ahora se encuentra aquí, de pie frente a mi? ¿No es que acaso miente y no es más que un usurpador?

- ¡Pobre de aquel que usurpe mi nombre, pues no es más que portador de sangre y desgracia! – el soldado pareció complacido ante aquella respuesta – sobre la noticia de mi deceso, sobra deciros que están mal informados, no fue mas que un malentendido en medio de la turbulencia.

- No cabe duda del coraje de un Uchiha – el soldado, vestido completamente de blanco, descendió de su corcel ágilmente y se postro frente a Itachi con indeleble porte – Será para mi tropa un honor encaminarle a su destino, su agrupación se encuentra resguardada en nuestra marcha. Veo que han hecho bien sus hombres al alardear de su valor y en cuanto reprocharon su caída, he de informarle que le creen cobarde antes que occiso – Itachi sonrió prepotente ante estas afirmaciones. El soldado paso de largo a Itachi y sin más lanzó un abraso amistoso a su rubio compañero - ¡Deidara!

- ¡Sasori-sensei agraciados los ojos que le ven! – Itachi se conmocionó ¿se conocían? ¿sensei?

- Creímos que habías muerto, después del asentamiento al oeste, no supimos mas nada de ti. Estaba muy preocupado.

- Si, se lo agradezco. Ha sido toda una travesía y de antemano una larga historia – la mano de Sasori sobre el cuello de Deidara y la calida forma con la que se miraban le revolvió el estomago al Uchiha.

- Me la contaras después… tendremos mucho tiempo para eso. Ahora lo importante es llevarte al campamento, debes comer algo, te vez mucho más delgado de cómo te deje – sin más le encaminó al corcel y pese a tolo lo que se opuso, Deidara terminó cabalgando sobre el garañon blanco mientras Itachi y el resto de los soldados siguieron la agrupación a pie. Tales consideraciones del pelirrojo con el rubio le asqueaban y lo reconocía, se moría de los celos.


En el fuerte de Sasori fueron recibidos con lo mejor de lo que disponían, los Anbu reventaron de éxtasis ante el regreso de su líder y Deidara no paraba de sonreír calidamente a un pelirrojo, ya declarado, el peor enemigo de Itachi. Esa noche, durante la sena, conversando como un par de viejos amigos estaban Deidara y Sasori al lado del fuego y con la luna a medio menguar.

- ¿Así que el Uchiha intentó usarte de desfogue?

- En pocas palabras, si.

- Jajajajajaja, válgame que calamidad ¿Cómo es que aun esta vivo?

- Lo mismo me pregunto… - la mirada desconcertada e inerte de Deidara, le dieron a su mejor amigo la clave de este cambio perceptivo y sutil en sus facciones.

- Parece ser que alguien esta enamorado…

- ¡¿De que demonios estas hablando?! ¡Por supuesto que no estoy enamorado de ese Uchiha! ¡¿Cómo se te…?!

- Yo no dije quien – Ahora si, Deidara se sintió mas entupido que nunca en su vida ¿Ahora como lo ocultaba? Si se pintaba en todo su rostro un seco “estoy enamorado y como no se que hacer, trato de ignorarlo”, lo único que hizo, fue bajar la cabeza completamente derrotado - ¿Recuerdas lo que te comente acerca de la eternidad?

- Por supuesto ¿Cómo olvidarlo?

- Pues era precisamente a “esto” a lo que me refería.

- Mmm… no entiendo.

- Me has dicho miles de veces, que la vida vale por momentos, los que no se olvidan, los que duran instantes y que jamás se repiten. Lo has dicho sin darte cuenta de que el amor es precisamente eso, mira que he vivido suficiente para saber que no dura más que un instante… sin embargo, de la forma más sincera existente, a la vez deseas… que sea eterno.

Deidara entendió esa noche la razón más decisiva de su vida, la verdad absoluta, a la que haría frente y que no podía esperar, se entregaría de lleno a un instante y le apostaría todo, deseando… perdurara por siempre.
Itachi, por otro lado, al mirarles del otro lado del fuego, tan sonrientes, confidentes, hundidos en su plática, inmersos en su mundo. Tomó una decisión, si de su ausencia dependía la felicidad de Deidara, se las arreglaría para hacerle inmensamente feliz, después de todo, era lo mínimo que le debía.



- ¿Qué haces? – Deidara había ido a buscar a Itachi, pues no le vio durante el resto de la sena y deseaba hablar con él, sin embargo, al entrar en su tienda le encontró arreglando sus cosas, parecía disponerse a partir.

- Nos vamos, mis hombres y yo debemos continuar nuestra hornada – ni siquiera se atrevió a mirar a Deidara a la cara, temía no poder marcharse, por alguna razón, su corazón se negaba y se marchitaba con el solo pensamiento de dejarle, de no reclamarlo, deseaba con fervor poseerle a la fuerza, pero, por otra parte…

- Y ¿A quién hay que matar con tanta urgencia que no puede esperar el amanecer?

- No es momento de bromas, así que por favor márchate y déjame en paz– ese comentario se convirtió en el más hiriente de su vida y valla que le habían tratado con la punta del pie. Bastó con que Itachi virara para sostenerle fuertemente del brazo.

- ¿Acaso hice algo malo? ¿Alguien te esta corriendo? O ¿Acaso Sasori los…?

- ¡No me hables de ese “tipo”! – la mirada de Itachi ardía otra vez, pero esta ves de decepción e ira. Sostuvo bruscamente los brazos de Deidara forcejeando y zarandeándole para que el cabello descubriera completamente su rostro y mirarle fijamente a los ojos - ¡¿Qué pretendes?! ¿¡Quieres ridiculizarme frente a tu amiguito!? O ¿¡Pretendes retar mi autocontrol y obligarme a poseerte bruscamente!? ¡Dime! ¿¡Eso es lo que quieres?!

- I… Itachi yo…

- Déjame ya por favor – la rudeza de su espíritu se esfumó en un segundo y ante los ojos azules del rubio se poso el Itachi más patético y decadente que jamás había visto, apenas sosteniéndose de sus brazos, pues parecía le fallarían las rodillas – ¿que no vez que ya no puedo más…?

- Itachi… dilo… - Deidara tomó calidamente las mejillas de Itachi y le obligo, ahora él, a mirarle directamente – Di que… di, di que me quieres… y no dudare en entregarme – Deidara, estaba decidido y aunque la respuesta fuera real o falsa, él la recordaría como lo más sincero que haría jamás, pues así lo sentía.

- Dei yo… - Itachi no daba crédito a sus oídos, lo impensable, lo increíble, sucedió – te quiero… te deseo, te amo como un loco y… - No se hable más, Deidara le acorralo entre sus brazos y lo apreso en el beso, el primer beso que él daba. Itachi le tomó por la cintura y le hizo en él aire, besándolo, hundiendo su lengua en aquella boca, enroscándola, suspirando, respirando el aire ajeno, uniéndose, hundiéndose hasta el fondo en esa persona, la persona que le arrebató el corazón.

Un beso, otro beso, uno más, otro y otro, los besos no cesaban, ni cesarían aquella noche. Itachi tumbo sobre el lecho aquel cuerpo, tal como aquella vez, más esta vez se besaron apasionadamente presos de un calor descomunal, naciente de ambos cuerpos y estallando entre sus manos, sobre sus labios, en el aire que exhalaban, su olor, su sabor, todo en conjunto guiándolos hacia la locura.

- Te necesito… ¡Demonios, te necesito! – un beso más un par de manos buscando con desesperación la piel ajena, desencajando cada prenda, abriéndose paso rincón a rincón hacia su blanco pecho, sus rosados pezones y sus suspiros, ¡benditos gemidos!

- Haaa… haaa… mmm… haaa… Itachi… - Deidara no cabía en su sonrojo, se rendía, al fin había perdido y ahora completamente derrotado, se resignaba a pertenecer a alguien más, a ser completamente suyo, aunque fuese, por un instante.

Itachi le retiró suavemente los pantalones y quedo deslumbrado, Deidara era hermoso, su miembro, sus caderas firmes, sus piernas lisas y fuertes, doradas, deseosas de más.

- I… Itachi yo… ¡Haaaaaa! – Itachi no espero ni un segundo para posesionarse de ese miembro, besarle, morderle, lamerle y prender al máximo la llama dentro de Deidara - ¡Haaa! ¡haaa! ¡Haaa! ¡Itachi! – Era más de lo que imaginaba, Deidara alucinaba entre tantas sensaciones, desesperaba, desbordaba mares de ansiedad, una corriente potente y crispante le recorría el cuerpo entero, las piernas le temblaban, su respiración conmocionaba y sus parpados bailaban incontrolables a par con sus ojos - ¡Haaaaaa! ¡Itachiiiii! – su primer orgasmo, rápido, repentino e inesperado, al igual que una explosión, cosa que jamás imaginó… en realidad el amor era tan parecido al arte.

Itachi terminó besándole tan suavemente que apostaba con ser casi imperceptible por el convaleciente rubio que no caía en su impresión, en lo magnifico de su sexo.

- Itachi… - con sus mejillas al rojo vivo, sus ojos lacrimosos y lúbricos, su piel torneada y sus vellos crispados, totalmente embelezado, entregado literalmente hasta en el más intimo detalle.

- Shhhh… no digas nada… solo relájate… - Itachi colocó un par de dedos sobre los labios de Deidara intentando silenciarlo – y… disfruta… - más el Uchiha terminó pasmado al ver como Deidara literalmente devoraba sus dedos mirándole deliberadamente, paseando su larga lengua de arriba abajo sobre los dedos de Itachi, probándole, saboreando su sabor, succionándolo con tal suculencia que Itachi se quedo boca abierta, estupefacto, atónito, no hay forma de describir su descomunal impresión, de improviso ante sus ojos se mostraba un amante perverso, ardiente e impaciente, candente como una hoguera en su punto.

- Eso intento… - Itachi continuaba sin mostrar señales de vida, más un repentino y fugas beso le trajo devuelta al mundo real – si no continuas… me quedare dormido – a Deidara le costaba trabajo respirar debido al reciente ajetreo.

Haciendo caso omiso de su petición, Itachi encamino sus dedos a la virginal entrada del rubio, basto un roce para que un estruendo eléctrico le convulsionara y Deidara se retorciera bajo el pecho del Uchiha - ¡Haaa! ¡Date prisa… Itachi! – Sin mayor demora introdujo ambos dedos profundamente en su amante - ¡Haaa!... ha…ha – Itachi se movía dentro de él con extrema delicadeza sin escatimar en velocidad, transportando a su amante a otro éxtasis incontrolable – haa…. Haaa…..si…. Haa… haa… Itachi… más…. Ha…. Más rápido… ¡haaaa! – sin avisarle introdujo un tercer dedo, al parecer lo ansiaba. Los besos que acallaron esos gemidos de locura no se hicieron esperar. Itachi se movía provocadoramente sobre el rubio, a la vez, sus dedos le envestían y le besaba, en verdad era un transe delicioso, cada movimiento intensificaba el calor, cada beso les arrancaba el alma y cada envestida terminaba por encandilar el fuego de su pasión.

- Haaa… Deidara… ya no puedo más – Itachi había estado restregando su cuerpo contra Deidara como había hecho tantas veces antes, su frenesí le incitaba demandante a más, de verdad desesperaba y en medio de su desesperación adornada con roncos gemidos, termino por desvirgar al rubio penetrándole de una sola, de momento, sin aviso, solo se dejo adentrar en esa exquisita cavidad, caliente, estrecha y húmeda que no tardo en encaminarle a la locura – Mmmm…. Haaaa… ¡Deidara, eres increíble!

- I…Itachi… ¡Haa! – Deidara soportaba el dolor de las embestidas casi sin esfuerzo, el placer que le ejercía era innumerablemente mayor al dolor o a su vergüenza – Haaa… Ita… Itachi… más… haaa… si… haa… - en escasos segundos no quedaba en ellos ni una gota de cordura, las envestidas se tornaron frenéticas, tanto Itachi como Deidara no vacilaban en su éxtasis, ambos deseaban el clímax, lo ansiaban, desesperaban a cada intento fallido, Itachi se movía tan rápido que sus cabellos apenas si le seguían el paso. Esa relación exquisita y delicada se torno en un vaivén descomunal e incoherente; solo existía en sus mentes un “mas… mas… mas”. Deidara aprisionó a Itachi con sus piernas de improviso haciendo la penetración tan profunda como era posible (¡¡Haaaaaaa!!) esa estocada les terminó por arrancar el ultimo suspiro y ambos bañaron al otro con su esencia…

- Haaaa… Deidara… te amo… - una última y sincera confesión acompañada de un beso sofocante y débil.




A la mañana siguiente: Itachi abría sus ojos con dificultad, respiró profundamente y ahí estaba, Deidara, completamente dormido y relajado, su sueño se había hecho realidad, al amanecer se percato de que había sido el mejor despertar de su vida y que buscaría de cualquier forma, despertar en brazos de su rubio amante el resto de su vida.

- Itachi – Deidara despertó placidamente, los ojos le brillaban.

- Buen día – Itachi le beso fugas y juguetonamente. Se levantó rápidamente y comenzó a vestirse.

- ¿Te vas? – como todo lo bueno en su vida, el amor también seria momentáneo, solo un parpadeo.

- Por supuesto, ahora más que nunca deseo el fin de la guerra… - se alistó en un santiamén, todo, cabe decirse, con una extraña y esplendida sonrisa en el rostro.

- Ya veo… - Deidara estaba ensimismado, era todo, obtuvo lo que tanto deseaba y ahora… ahora se marchaba.

- ¿Qué significa “ya veo”? Anda a darte prisa, los muchachos ya deben de estar preparados. Partiremos antes de que se oculten las sombras y… - Se detuvo al percatarse del estado inanimado de Deidara – ¿sucede algo?

- Ha… no, no, es solo que, no comprendo muy bien ¿quieres que valla con ustedes?

- ¡Por supuesto! No pensaras que iba a dejarte aquí.

- Bueno de ser sincero… pensé que era todo, que lo nuestro había terminado.

- ¿Qué te hizo pensar eso?... – en menos de un abrir y cerrar de ojos, Itachi se había arrodillado frente a Deidara y sostenía su mano suplicante – Quiero que seas mi amante, que vivas conmigo y que nunca te separes de mi…

- I… Itachi yo… - Deidara se mostraba desconcertado, sus ojos llorosos preocuparon a Itachi, quizás ser su amante era demasiado humillante, se maldijo a si mismo por ser tan egoísta y no pensarlo antes – yo… no puedo… no puedo estar contigo como tu amante…

- Entonces… ¡Casémonos! ¡casate conmigo y se mi amante, mi amigo, mi esposo, te pido que seas mi todo!

- ¡No! ¡Itachi… no es tan fácil!

- Se que será difícil, pero no encuentro otra forma… ¡No me pidas ahora que viva sin ti! ¡Te me has metido hasta en las venas y me condenas a la muerte antes que a tu ausencia!

- De… ¿De verdad tanto me amas?

- Mi vida no tubo sentido antes de ti ¿Cómo viviré ahora sin sentido alguno, cuando he encontrado mi razón para vivir? ¿no es acaso lo mismo estar muerto?

- Je… jejeje… - Deidara dejo caer su cabeza y el largo y rubio cabello le cubría el rostro completamente – eres un idiota…

- Deidara…

- Toda mi vida – levanto su vista llorosa y encaró al Uchiha – se me trató como a una basura, se me humillo, se me dijo constantemente “no vales nada” “no vales nada” y creo que con el tiempo… lo creí… no valía nada para nadie, mas que para mi mismo, si yo no me daba valor, nadie lo haría y… Y ahora tú, un hombre importante e influyente, vienes a mí, ¡te arrodillas ante mí! Y me dices… que sin mí tu vida carece de sentido ¿es muy irónico no crees?

- Pero… ¿porqué?- Itachi no entendía aquel discurso y por más que comprendiera, deseaba fuera un error. Tomó con sus manos las mejillas de Deidara y con la mirada suplicó por una respuesta.

- Itachi… yo… soy doncel – el peor de los temores de Deidara, era que al confesar su naturaleza, Itachi perdiera por él todo respeto y le hiciera suyo sin mayor consideración, temía que con tal confesión, desapareciera todo lo que sentía por él, después de todo, lo que Itachi buscaba era un amante masculino, no una fabrica de bebes sin valor, semejante a una maquina, fuese lo que fuese que eligiera, lo aceptaría igual, que mas le quedaba, después de todo, en algún momento le amo…

No obstante, ante tal declaración Itachi se congelo, no podía creerlo, no podía razonarlo siquiera, pero ahora todo cobraba sentido, desde la perfección de su cuerpo hasta lo aguerrido de su espíritu y ahora verle tan derrotado termino por comprobar lo que ya era obvio, se amaban y tal condición no podía ser mas oportuna.

- Un doncel… eso significa – Deidara le miro ansioso, esperando en silencio el veredicto, su condena por nacer con semejante carga – que quizás… en este momento… estés… esperando un hijo mío – no eran las palabras que esperaba escuchar, pero de igual modo se impresiono muchísimo.

- Es… es probable… - la sonrisa de por si enorme de Itachi se agrando aún más.

- ¡Jaja! – En medio de su alegría levantó a Deidara completamente en el aire y al descenderlo le beso bruscamente – lo único que me impide estar contigo es mi legado de sangre… pero ahora – un beso mas – no hay ¡Nada! ¡Que lo impida!

- Entonces… ¿no te avergüenzas de mí?

- Podré sentir ¡Todo! Por ti, menos vergüenza, odio o asco. Te amo y no dejare que ¡Nada ni nadie nos separe! No permitiré que se te trate como basura nunca más y ¡Te juro! ¡Te prometo! Que nunca nada te hará falta, ni a ti, ni a los hijos que me des. Orgulloso les daré mi apellido y te entregare mi vida entera… te lo prometo…

- Itachi… - sellaron su promesa con un beso, con un par de lágrimas y enlazaron sus almas asegurándose que no se les separaría nunca, ni en esta vida, ni en la otra.



Deidara se convirtió en la mano derecha de Itachi durante las batallas, resultó ser un excelente soldado, descartando desde luego su fascinación por hacer volar a sus enemigos, en parte porque le encantaba estallar cosas y por venganza, pues no olvidaba la herida que provocaron a Itachi que casi le cuesta la vida. Era aterrador verle reír al hacer volar al enemigo. En momentos Itachi se inundaba de pensamientos como: “he creado a un monstruo” más ver a su rubio tan gallardo y celoso le satisfacía cuantiosamente. Así pasaron la guerra peleando codo a codo, espada con espada y beso a beso…





- ¿es todo? – el tiempo se había agotado y regresaban a Konoha después de unas agobiantes vacaciones rumbo al veredicto final.

- No queda ni el polvo de nosotros – Itachi terminaba con las maletas, se mostraba inquieto y preocupado.

- ¿Sigues pensando en lo mismo?

- No puedo sacarlo de mi cabeza.

- Te he dicho mil veces que todo saldrá bien, ya lo veras… además, ¿Qué te preocupa tanto? ¿No era tú el que decía “Nada ni nadie nos separará”?

- Tiene razón, creo que estoy muy ansioso eso es todo.

- Es normal, no se han visto en tres años. Tu padre y tú tendrán mucho de que hablar a nuestro regreso, así que relájate y piensa que después de tanto tiempo, la alegría de verte bastara para mitigar todo desacuerdo. Además, en menos de cuatro meses será abuelo, ¿no creerás que le moleste la idea o si?

- No… estoy siendo paranoico. Vallamos a casa, todo estará bien, después de todo, nada nos separara ¿no es así?

- Hasta que dices algo sensato Uchiha… - esa mañana marcharon devuelta a casa, marcharon rumbo a su destino.
 

4 comentarios :

arlette-san dijo...

Waaaaa!!! muy lindo!!! es uno de los mejores FF que he leido!! adoro esta pareja!! ItaDei es lo mejor (≧◡≦)realmente tienes mucho talento cada vez mas me voy apegando a tu historia!! es lo maximo!! te doy mis respetos!!
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Anónimo dijo...

Chiaaaa me encanta como vas engarzando los elementos del manga y animé a la historia...no puedo negar que ese lemmon fue uno de los mejores que leí...además me encantó eso de "demonios, si que te necesiito" jajaj la reacción de Itachi con eso de que es doncel y todo eso que tierno...xD
Desde que comenzó éste capítulo noté cierta comicidad que fue bastante natural y agradable...las expresiones como "ahora enemigo declarado de Itachi" y otras me quitaron una que otra extasiada sonrisa...
Al margen de la belleza de tu redacción y gramática, no escapás a errores ortográficos, espero que en los siguientes capítulos lo hayas superados.
Disculpame si te parece rara la forma en que escribo ya que escribo con el voceo que es como hablamos y escribimos en Paraguay, Argentina y otros países pero más que nada por aquí y en mi caso...Paraguay...
Nadywing

Leairiux dijo...

Na, de hecho es súper divertido leer toda la algarabía tuya, y sí, soy un asco en ortografía, no tienes idea desde cuando, era de los que se quedaban hasta tarde haciendo planas en la primaria, jajajajaja pero por más que sé cómo se escriben correctamente las palabras, simplemente se me van, y ni me doy cuenta. Me disculpo por eso.

Sora Tapia dijo...

Que hermosa promesa. Como me encanta la historia de esta pareja, sin duda su amor inicio muy raro jajjaa como el de todos.
Deidara y su piromania XD. Ame los celos del Uchiha, dignos se su apellido. Cuanto adore la reacción de Itachi ante la condición de Dei; quien no quisiera un hombre con la capacidad de procrear, porque yo si, seria tan facil la vida XD
saludos ^^

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