Capítulo 30: El soldado fiel... segunda parte

-¡Oba-chan! ¿me llamabas?

-¡Ha! Naruto… – llegaba a la estancia en el momento menos esperado –… te estaba esperando. ¡Ven! – El rubio siguió la orden sin triscar – Hay alguien a quien quisiera presentarte. – y entró en pánico inmediatamente, creía que se trataba de uno de los mandatarios del reino, estaba muy nervioso, con las palabras de Sasuke dando vueltas en su cabeza –…Ella es Shizune. Ha servido a nuestra familia por muchos años. Mi fiel moza y amiga. – Naruto se tranquilizó de pronto, y se alegró aún más rápido, al fin alguien más que sería como de la familia, una persona más en quien podría confiar.

-Naruto-sama… – Shizune, con mucho respeto, inclinó su frente ante el monarca, más para su sorpresa, el rubio lo hizo también. Quedó fascinada con este hecho.

-Llámame solo Naruto, Shizune.

-¡S-s-sí, su majestad! ¡Digo, sí alteza! ¡No, quise decir…! – el muchacho le sonrió de esa manera única, la morena quedo paralizada, deslumbrada por su cálida sonrisa, y ebria de la felicidad quiso soltarse en llanto, más su endereza no se lo permitió, en su lugar; sonrió a      su nuevo amo al tiempo que pensaba: “Tiene la sonrisa de su padre.”

-Shizune sabe mucho de las condiciones del reino y de todo lo que se necesita para llevar las riendas. Me hará el favor de enseñarte todo lo que sabe. – tan severa como siempre, Tsunade ponía al tanto a su sobrino al tiempo que daba órdenes indirectas a Shizune, como ya era costumbre, esta lamentaba en silencio sus nuevas labores, pues sabía que además de ellas, le aguardaban un sinfín de asuntos pendientes. Tsunade nunca había sido muy atenta con la documentación y al gobernar el país, había necesitado de Shizune desde el principio.

-¡Genial! – Pese a ser una nueva encomienda, aprender de Shizune, a Naruto le entusiasmaba, pues aprender de alguien que ha estado al servicio de su abuela todos estos años era una bendición, sin mencionar que ella podría contarle muchas historias, historias que el ansiaba conocer.

-¡Shizune!

-¡¿Hi?! – respondió con cierto temor.

-¡Ve a descansar! Acabas de regresar de un largo viaje. Mañana por la mañana trabajaras con Naruto – el rubio sonriente, mirándola, inclinó un poco su cabeza en sentido de aprobación ante este hecho – ¡Preséntate pasada la tarde en mi estudio!

-Como ordene, majestad. – la morena inclinó la sien, y la rubia reina dio la espalda para retirarse.

-¡Hey! ¡Hey! ¡Shizune-san! – una vez que la reina se fue…

-¿Hum?

-¿Conociste a mi padre?

-… – la morena sonrió al tiempo que sentía un vuelco en el estómago, pues ante sus ojos se mostraba un niño solitario, tremendamente ansioso por saber de sus padres, eso le partía el alma – Si, le conocí.

-¿Y cómo era? – Al rubio lo carcomía la ansiedad, le brillaban los ojos de emoción.

-Era… como tú. – el rubio no esperaba esa respuesta. Su mente quedó completamente conmocionada, sabía del parecido físico que tenía con su padre, pero pensar por un momento que era igual a su padre, el mejor rey de todos los tiempos, le permitió creer que en verdad podía hacerlo. Siempre había deseado ser como el valiente Yondaime del que hablaban las historias de Iruka y del pueblo entero, la añoranza y nostalgia de un poblado sin señor, la sublimación de un rey, todo aquello que había estado fuera de su alcance, ahora era una realidad.







Más tarde, cerca del anochecer…

-Sasuke, ¿tú qué crees? – al llegar el atardecer, Naruto y Sasuke se encontraron nuevamente en los alrededores de palacio para continuar con su interrumpida conversación. Todas las clases del príncipe habían sido canceladas a petición de Sasuke, pues tanto los maestros como él, sabían de sobra la importancia de dicha junta, así que no alegaron y dejaron semejante responsabilidad en manos del marqués.

-Ja ja ¿Acaso te importa mi opinión? – a Sasuke le causaba incontable gracia que Naruto mantuviera su carácter pagano pese a ser de la realeza.

-¡Por supuesto que sí! – el rubio que se encontraba caminando a la par de Sasuke, se adelantó a él con rapidez poniéndose a su frente al tiempo, que con severidad, contestaba a tan absurda pregunta.

-… – Sasuke quedó anonadado con esa respuesta y más aún con tan severa mirada, estaba enormemente complacido. Ladeo suavemente el rostro y dijo con tenue voz: – Eso demuestra que aún te falta mucho…

-…? – El rubio no supo que pensar con esa respuesta. El moreno solo había implantado en su rostro un desfigurado signo de interrogación en lugar de resolver su duda.

-Es tarde ya… – la noche había hacho suya los jardines – Tienes que descansar, mañana te espera un largo día.

-¿Por qué? No he practicado esgrima hoy…

-Ya te dije que esto es más importante ahora. Continuaremos con eso después… – el descontento del rubio era notable, al igual que todas sus emociones, el príncipe era como un libro abierto y Sasuke tenía que cambiarlo, para bien, o para mal – Mañana haremos un ensayo de la asamblea.

-¿¡Cómo!?

-Es la forma perfecta de enfatizarnos en tus errores, tenemos que ser prioritarios. No tiene sentido enseñarte cosas que no requieras para ese día. Aprender todo cuanto necesitas; toma muchos años de continua instrucción. Así que haremos un ensayo, si algo haces mal, te corregiré, las veces que sean necesarias. – al escuchar esto; Naruto no pudo evitar pensar en la paliza que se le avecinaba.

Tomada esta nueva dirección, el príncipe fue guiado hasta sus aposentos, lugar en el que ya le aguardaba su guardia nocturna, compuesta por Kiba y Choji; quienes al ver llegar al rubio acompañado del marqués, se sintieron intimidados, pues una figura como la del Uchiha y la de Naruto demandaban demasiado, y juntos, eran como un explosivo latente.

Naruto se detuvo a escasos diez pasos del aposento, algo no parecía ir bien, tanto los guardas como Sasuke parecieron intrigarse ante este alto total realizado por el monarca, parecía molesto. Su cambio se había precipitado tan repentinamente que ni siquiera el más sabio de los hombres habría imaginado las razones que en su mente encerraban este acto.

Súbitamente, aún inmerso en su ensimismamiento, Naruto tomó de la muñeca al Uchiha y se echó a correr hacía un pasillo lateral sin dar ninguna explicación.

-¿He?

-¿A dónde va? – los guardas se alarmaron, mientras que Sasuke, acarreado por el príncipe, se había rehusado así mismo a cuestionar semejante acción.

Finalmente el monarca se detuvo a escasos metros de su aposento, miró hacia ambas direcciones en busca de miradas curiosas; y al ver despejada el área, con el debido ajetreo que su desplante le causó a él y al Uchiha, volteó y sonriente le dijo:

-Sasuke… – Consternado el marqués le prestó todo oído – Este será nuestro secreto. – el rubio le guiño el ojo de manera complicita, cosa que causo en las entrañas del moreno un revuelco semejante a un terremoto.

El príncipe volvió su mirada al frente, justo a un muro de cenefa fina, celada y pulida, una fracción del muro que llegaba a la altura de sus ombligos, misma que el rubio removió sin mayor esfuerzo, bastó con que impulsara potentemente la parte baja de la cenefa, para que esta le abriera paso como una puerta que se abre hacía la oscuridad.

La conmoción de Sasuke no podía ser mayor; había oído hablar de los pasadizos de palacio, sin embargo, nunca se imaginó confidente de dicho secreto. Estas aberturas eran reservadas para los monarcas y para uno que otro soldado de intachable honor y lealtad, cosa que Naruto no ignoraba, sin embargo, las mostraba a Sasuke sin mayor miramiento, dándole la posibilidad de desentrañar los secretos de la monarquía, la facilidad para filtrarse entre las entrañas de palacio sin ser percibido, le introducía lentamente hacía la más privada de las intimidades del reino. Sasuke estaba complacido y molesto al mismo tiempo, la incredulidad del rubio no podía ser mayor.

Naruto guió a su soldado hasta su aposento, bastaron un par de pasos para verse dentro de la ostentosa habitación.

-¿Por qué me has traído aquí? – pesé a lo mucho que luchó internamente por reservarse esta pregunta, su inquietud, coraje y conmoción le obligaron a hacerla.

-Pues… – Naruto parecía divagar en busca de una respuesta al tiempo que rascaba su cabeza, la creatividad no le apremiaba bajo los demandantes ojos del Uchiha, así que dijo lo primero que le vino a la mente –… eres mi guarda y quiero tenerte cerca… – más sincero no podía ser, cosa que le pesaba y le hacía llorar por dentro ¿Dónde demonios quedaba su orgullo?

-… – Sasuke había quedado sin habla, pensando en la lógica que tenían sus acciones al relacionarlas con sus palabras, esa necesidad que el rubio le profesaba; alentaba su corazón al grado de perderse en sus emociones por segundos; en los que el éxtasis inundaba su mente y los más puros de los deseos enardecían su pecho y su hombría.

-Espera aquí, ahora vuelvo. – El joven príncipe había aprendido con rapidez como dar órdenes, sobre todo; desde la llegada del Uchiha.

-¿A dónde vas? – Sasuke por otro lado, se había olvidado de guardar silencio, había comenzado a hablar sin pensar.

-A hacer acto de presencia. – otro pestañeo y el rubio se marchaba por el mismo sitio por el que entraron.

Sasuke intentaba comprender estas actitudes del rubio, sin embargo, ningún pensamiento era atinado y los que parecían serlo, según su pensar; escapaban por completo de la realidad. Pasaron unos segundos para que el príncipe se presentara en la alcoba entrando, esta vez, por la puerta grande. Cerró las puertas con premura a sus espaldas dejando escapar un pesado suspiro. Aún no soltaba las manijas de la puerta cuando dirigió su mirada a Sasuke, acompañada de una sonrisa tan cálida, que amenazaba con derretir hasta la más intima de las capas del moreno.

El príncipe dejó las puertas y dio un par de pasos, soltó una sonrisa enorme y fugaz a un segundo de deshacerse de sus prendas. Quitase el chaleco y la camisa de un soplo, dejando a la vista del Uchiha toda la longitud de su musculoso pecho y vientre.

-Naruto… – una palabra que salió de sus pulmones sin quererlo.

-¿Hm? – el rubio no le miraba, buscaba con insistencia dentro de la cómodo a los pies del lecho.

-… – “¿Qué demonios es esto? ¿Qué estoy intentando decir?” Una confesión de amor impulsada por tan peculiares acontecimientos, se ahogaba en la garganta del Uchiha.

-Sasuke…  – perdido en sus pensamientos el moreno había perdido la noción de las circunstancias, el tiempo le había pasado velozmente, tanto que no se percató de en qué momento el rubio se había acercado y en qué momento había terminado de vestirse; portaba un camisón blanco de hermosos encajes que le cubría de los hombros a los tobillos, mismo que colgaba de sus manos mientras lo extendía para mostrárselo, y galante y burlón, portador de una inmensa sonrisa, le ordenó – ¡póntelo!

Toda ilusión amorosa se desvaneció siendo remplazada por la burla y la vergüenza, después de todo; Naruto seguía siendo Naruto, y parecía no perder la menor oportunidad para avergonzar al acre marqués.

-No. – Era el colmo de sus pesares. Al diablo la monarquía, Sasuke no pensaba obedecer.

-Anda Sasuke, es para dormir, ¿Vez? – mostrase entonces, lo bien que le quedaba su prenda de dormir.

-… – Sasuke reiteró su negativa con un gesto crispado e irritado, acompañado del cruce de sus brazos.

-Amargado… – Naruto hacía uso de su mejor arma, el puchero, uno que lo hacía ver increíblemente lindo y ante el que Iruka nunca había podido resistirse. Sasuke se puso rojo ante esa cara, estaba hecho una fiera, entre coraje e impotencia, no podía creer lo bajo que había caído, convencido por el puchero de un tonto, sintió necesidad de atravesarse con una daga el corazón. Dejó caer resignada su sien tanto como su cuello lo permitió, y en un gesto increíblemente rápido quitó de las manos del rubio la prenda, dio la espalda y la puso sobre su ropa. – ¡Eso es trama!

-Dijiste que lo portara, no dijiste cómo.

-Mmm… bueno, por lo menos quítate los pantalones. – el Uchiha, que daba la espalda al rubio, se hallaba a punto de estallar como un volcán tormentoso. Arto, e inhumanamente exasperado; se deshizo del camisón y con irá, azotando las prendas al quitárselas, se desnudó completamente a los ojos del príncipe. Naruto no esperaba esta reacción engorrosa, quedó paralizado unos segundos al paso que progresaba el arrebato del Uchiha, para cuando recobro la conciencia; éste se deshacía de sus pantalones, acto al que el rubio reaccionó involuntariamente dando la espalda a tan provocativa visión.

Una vez desnudo, el moreno retomó el camisón y cubriese con él la blancura de su cuerpo. Dio la vuelta para encarar al monarca y quedó gratamente sorprendido y risueño al verle tambalearse de un lado a otro mientras esperaba por él, era increíblemente inocente y sugestivo.

De momento, cómo si sus ojos se llamaran, el rubio volteó su mirada, esos ojos grandes e intensamente azules le hipnotizaban, el rubor que su descabellado acto le había provocado, aún permanecía en sus mejillas y esa sonrisa cálida, casi imperceptible, completaba el cuadro más hermoso, a juzgar por las cuencas negras que hacían de sus pupilas. Sasuke seguía perdidamente enamorado; conciencia que le inundaba de tristeza y colocaba en su rostro una involuntaria sonrisa que remplazaba sin esfuerzo a las lágrimas.

-Bueno… a dormir. – la inocencia del rubio era el carburante que avivaba el fuego de su pación a temperaturas exorbitantes, era como desear a un ángel.

Naruto se recostó en el lecho con las emociones a flor de piel, a la espera de Sasuke; sin embargo, el Uchiha haló una de las grandes sillas de la alcoba; de rojo terciopelo y base de caoba, hasta un costado de la amplia cama, siendo observado por el rubio en todo momento, quien le miraba absorto y en silencio. Más cuando por fin el moreno se hizo de su asiento, no pudo callar su descontento.

-¿Qué haces?

Sasuke conocía con zozobra su propio ímpetu, sabía que de compartir el lecho con el príncipe, terminaría por zacear el bramar de su entrepierna y acallar por una vez los gemidos de su pecho; haciéndose del cuerpo del rubio hasta el amanecer. Debía luchar la más dura de sus batallas; enclaustrado en una alcoba.

-Estoy mejor aquí… – contemplaba al radiante monarca en toda su magnitud, con las curvas de la tela revelando su figura, la claridad de sus cabellos y sus ojos pendientes del más mínimo de sus movimientos, era una sensación exquisita… – Me toma más tiempo levantarme del lecho, no pudo estar alerta si me recuesto…

Esta vez Sasuke le permitía observar las perlas negras de sus ojos a Naruto, derecho que normalmente le negaba. Naruto estaba feliz, finalmente lo tenía, después de tanto; era completamente suyo. Esta alegría incontrolable era imposible de ocultar, y la mostraba con cierto bochorno al Uchiha; con una sincera sonrisa.

Extasiado por la simpleza de las situaciones que le propinaban una felicidad infinita, mientras que Naruto se desvanecía atraído por el mundo de los sueños, Sasuke se preguntaba: ¿Qué pasaría si hacía nuevamente esa pregunta? ¿Cómo sería si…?









-Buenos días… – podía escucharse el abrir de las ventanas – ¿Pasó bien la noche? – el canto de las aves, peculiar en estas épocas del año; se habían ausentado por largo tiempo – Naruto-sama, despierte, el día le aguarda… – esta voz no era normal; ¿era la voz de un extraño? – Tsunade-sama me ha encomendado encárgame de usted estas primeras horas del día… – no, definitivamente no es un extraño quién habla – Parece ser que con la asamblea encima, nos aguarda más trabajo del que imaginé… – de la nada un pensamiento embargó su mente.

-¡¿Y Sasuke?! – tan rápido como despertó se deshizo del abrigo; no había tenido intenciones de quedarse dormido con Sasuke observándolo, el sueño le traicionó y ahora despertaba mirando alterado hacía todas direcciones: no había rastro de Sasuke.

-Perdone Naruto-sama, ¿acaso tuvo una pesadilla…?

-¿Shizune?

-…

-¿Y Sasuke? – miró nuevamente en su búsqueda.

-…? – algo desconcertada, la moza solo pudo responder con otra pregunta – ¿Sasuke-sama tenía qué estar aquí? ¿Le ha mandado llamar? – dado que el príncipe acababa de despertar, una situación como esa se mostraba claramente paradójica.

-Ha… – el rubio tardó un segundo en caer en cuenta de la imprudencia que acababa de cometer – jajaja – la risa, era su única defensa – Creo que fue solo un sueño… – en verdad parecía haber sido parte de una fantasía.

-Eso pensé… Naruto-sama, si me lo permite, le estaré esperando en el comedor, mientras se hace de su almuerzo; puedo hablarle sobre los asuntos que debemos atender.

-Claro…

En cuestión de minutos, el príncipe ya se encontraba aseado, bien vestido y degustaba un poco modesto almuerzo. Shizune, tal como había propuesto, le enlistaba uno a uno un sinnúmero de eventos, Naruto debía responder a estos con una negativa si es que desconocía del todo el suceso, con un sí, si le conocía bien, y guardar silencio si no estaba del todo seguro. El rubio conocía de sobra cada uno de los acontecimientos mencionados, e incluso entendía las empresas que fallidas o exitosas habían dado cause a tales circunstancias; eran exactamente los momentos históricos de los que incesantemente le había hecho habla el lides de la familia Uchiha. Sin embargo, guardo silencio a cada mención, no afirmo ni negó nada, pues al escucharlas comprendía las intenciones que había tenido Fugaku Uchiha para con él; este descubrimiento le resultaba tan sombrío que sin desearlo; con cada bocado tragaba también cada palabra.

Cuando terminó la comida, Shizune y el rubio caminaron por los pasillos del palacio. Ella le contaba, tal cual historias fantásticas, los acontecimientos históricos de los que no debía prescindir su conocimiento. Naruto no tardó mucho en darse cuenta de lo distintas que eran las versiones, la de los Uchiha y la de la corona; parecían confrontarse para cesar en el mismo caudal consecuente; era para el rubio algo ensordecedor y confuso, más en lugar de cuestionar; se propuso escuchar atentamente y adueñarse de sus propias conclusiones, a final de cuentas, esta osadía de Fugaku Uchiha terminaría por generarle una visión diferente; misma que le brindaría el éxito.

Los relatos se prolongaron lo suficiente como para presentar divagaciones de parte de la narradora, a Naruto le parecían muy divertidas las anécdotas que de vez en cuando le venían a la mente a Shizune, mismas que relataba con mucha energía y efusividad, estos relatos solo eran complementarios para Naruto, más en uno de ellos Shizune hablo de algo que no había escuchado como parte de su nueva vida; la lealtad. Era un relato que ilustraba, a detalle, como se sobrepasaban los obstáculos y las disputas, momentos en los que la verdadera lealtad se hacía presente, eran hechos sin precedente que requerían de mucho valor de sus protagonistas. Naruto quedó fascinado con la idea; la fe y la lealtad iban más allá de la confianza, eran vínculos sagrados, tan puros como los de una familia y vívidos cómo los del amor.

-…y de esa manera, llegaron a un acuerdo. Lo que conocemos ahora como el acuerdo de las naciones.

-No entiendo, Shizune-san. ¿Cómo pudo sacrificar a sus hombres de esa forma…?

-Sé que parece radical, Naruto-sama, pero, todo se hace por el bien de la mayoría, sacrificar a los mejores soldados de un reino, no es una tarea sencilla, pero cuando es necesario, es la mejor solución.

-¿Por qué un soldado se lanzaría a la muerte tan ciegamente?

-No hay ceguera en tal caso, porque los soldados confían plenamente en su rey, y saben la pena que le traerán con su perdida, más sin embargo, comprenden que es necesario.

-¿Qué pasaría si no confían en él?

-Bueno, si no hay confianza, pueden presentarse disputas, desacuerdos que nos afectarían a todos. El rey debe de saber tomar decisiones y mantenerse firme para hacer lo correcto y necesario, de lo contrario, su sequito no le será leal…

-¿Cómo sabré si alguien me es leal o no?

-Bueno… – muchos de los relatos narrados hablaban de traiciones, situaciones en las que los mejores amigos y las manos derechas de los reyes, se revelaban en su contra, era de esperarse tal confusión por parte de Naruto; la idea de ser traicionado por los que han sido sus amigos, le propinaba amargura a su garganta – Es cierto que la traición existe, y tratándose de alguien en tu posición, Naruto-sama, con mayor razón te asechara y no niego que en algún momento serás su víctima, sin embargo, también existe la lealtad siega y profunda, misma de la que no dudo, seas dueño en este momento. Sobre cómo saberlo; debo decir que no lo sé. Desconozco tan exclusivo sentimiento, pero, sinceramente creo, que cuando llegue el momento: lo sabrás.

No se necesitaron más palabras para entender tanto el uno como el otro; que todo estaba dicho, las clases habían dado inicio y fin el mismo día. Sumamente extasiados se sintieron con este inesperado acontecer, y justo intercambiaban sonrisas con ironía cuando sus pasos los encausaron sobre la sala principal, misma en la que se celebraría la tan esperada junta de la asamblea y que para sorpresa de ambos, no se encontraba deshabitada. Sasuke estaba en ella, dando la espalda a tan risueños paseantes, parado junto a una de las sillas de la inmensa mesa, al tiempo que acomodaba sobre esta un puñado de artilugios. Shizune se alertó un tanto con este hecho, pues no esperaba verle en semejante lugar y en el fondo fue invadida por el susto; se sintió algo torpe al darse cuenta de que se trataba del joven Uchiha, y con el gesto aún endeble, debido a su fugaz sobresalto, miró a Naruto, esperando ver en él la misma resignación, sin embargo, en el rostro de Naruto no había rastro de espanto o sorpresa, el rubio permanecía
completamente sereno, en sus labios una sonrisa y en sus ojos un brillo digno de la fascinación. Esta expresión consternó a Shizune más allá de lo imaginable, la morena no podía explicar la sensación que la determinación en la mirada de Naruto le causaba, era como un escalofrío perverso y ensordecedor.

-Sasuke…

-Llegas a tiempo… – El moreno departía con él aún dándole la espalda, un acto descabellado para con la monarquía e indudablemente digno de un Uchiha, Shizune se sintió realmente ofendida con ello, más Naruto no le prestaba el menor interés – Shizune-san… – le miró entonces por encima del hombro – Si no le molesta, me haré cargo de ahora en adelante…

-¡¿Pero qué…!? – atrevimiento era la palabra que diría, más enmudeció al ver a Naruto caminar hacia el Uchiha sin mayor consideración, era como si tuviesen un lenguaje secreto y tanto uno como el otro entendieran lo que debían hacer, aún sin hablarse. Shizune no pudo alegar a los deseos del príncipe, más no por ello quedó conforme, la situación se mostraba altamente complicada e iba más allá de su comprensión; tenía que aclararlo con Tsunade – Con su permiso. – hizo una alabanza y sin más, se retiró.

Naruto tomó asiento justo frente a Sasuke, mantenía sus manos sobre la quijada contemplando al Uchiha de manera somnolienta, con una expresión semejante a la de un zorro compinche, mientras éste revisaba un par de papeles que tenía sobre la mesa.

-Bien, empecemos… – a penas tomaba asiento frente al rubio.

-¿A qué hora te fuiste de mi alcoba? – sobra decir que el azabache no esperaba semejante cuestionamiento.

-No es el caso ahora… – Naruto se puso de pie bruscamente.

-Por supuesto que es el caso ¡Se supone que debes protegerme a toda hora! – resignado, anticipando la derrota, el Uchiha optó por contestar.

-Estuve ahí hasta que Shizune-san llegó. – se sentía forzado a la humillación confesando semejantes tareas.

-Dime, dime ¿Usaste el pasaje?

-Si… permanecí fuera hasta que partiste al comedor. – Era más de lo que el rubio necesitaba saber, solo de imaginarlo se sentía increíblemente feliz. Y una vez satisfecho y sosiego el ensayo pudo comenzar.

Sasuke la hacía de sí mismo, criticando cada uno de sus movimientos, desde la improvisada entrada, hasta la forma de caminar. Le detenía casi cada minuto y corregía algo, ya fuese una palabra, o un movimiento inconsciente del rubio, tales como tomarse de las manos, rascar sus oídos o picarse la nariz, a ese paso, los golpes que Sasuke le propinaba en las manos, le generarían cicatrices. Pasadas unas horas lograron avanzar; Sasuke le hacía preguntas, le intimidaba cada que podía y corregía sus respuestas. Analizaba tan minuciosamente los gestos del rubio, que en más de diez ocasiones el príncipe tragó saliva al sentirse absorbido por esos ojos tan peculiares de los Uchiha.

-Me parece… una buena respuesta.

-¿De verdad?

-Sé que parece como si debieras convertirte en otra persona, y no es así, se trata de pulir lo que eres, no de cambiarte. Posees armas que no imaginas, así que úsalas, no tengas miedo; el miedo será tu peor enemigo. 

-¡Sí!

El ensayo continuó hasta la hora de la cena, momento en el que Sasuke aprovecho para ver su comportamiento en la mesa, afortunadamente este paréntesis resultó menos retador, se aproximaban de apoco a lo que sería una velada perfecta. Terminó en ensayo a altas horas de la noche, con la recepción, cosa que practicaron en pijama dentro de los aposentos del príncipe…

-¿Y eso es todo?

-En pocas palabras, sí. Solo debes inclinarte un poco, así… – Sasuke le mostraba la forma correcta en la que Naruto debía iniciar el baile o invitar a una dama a bailar, pero sin darse cuenta se había puesto en una situación tensa, pues inclinado frente a Naruto había extendido su mano y, el rubio, completamente inmerso en la ingenuidad, le correspondió dando la suya. Sasuke se irguió inmediatamente, con lo que hizo reír a Naruto. El rubio era incontenible en sus burlas, su risa le había sobrepasado al grado de que se había dejado caer en el lecho que estaba a su lado, pues los pies le habían fallado. Sasuke, molesto y completamente rojo de bochorno se lanzo contra él con la intención de acallar sus risas con una almohada, con lo cual tuvo éxito. Más para cuando retiró el cojín del rostro del monarca, se percató de lo juntos que estaban sus cuerpos. Ambos permanecieron inertes, observándose, con sus ojos y sus respiraciones gritando por una salida.

-Sasuke…

-¡Lo siento! – rápidamente se quitó de encima de su señor y dio unos pasos lejos de la cama, sus nervios le habían traicionado y en cuestión de segundos no hacía más que maldecirse por no haberse atrevido; su situación era tan dura, su deseo, la unilateralidad de su amor y la imposible vicisitud en la que este amor se había tornado, le atormentaban.

No hubo mayor gloria para su amor esa noche.







-¿Qué Sasuke hizo qué?

-Se ha adueñado de toda enseñanza del joven Naruto-sama. Yo misma no podía creerlo. Justo ahora dispuso de su tiempo para hacer un ensayo de la asamblea…

-Con que un ensayo… – Tsunade y Shizune dialogaban en el estudio respecto a los acontecimientos resientes – ¡Pero qué muchacho más listo!

-Pero Tsunade-sama, le habla con prepotencia y además…

-Tranquilízate Shizune. No esperaba que fuera diferente, recuerda que se conocen desde antes, es  normal que no se hablen con formalismos…

-Pero Tsunade-sama, ¿está segura de que es lo correcto que estén juntos tanto tiempo?

-¿Qué intentas decir?

-No cree que puede ser peligroso. Naruto-sama le mira de una forma muy particular; es casi como si estuviera ena…

[Chass] Tsunade cerró bruscamente el libro que traía en las manos.

-¡No digas tonterías Shizune!

-¡Lo siento! Disculpe usted, Tsunade-sama… – no se habló más al respecto, más aquella duda germinó en la mente de la condesa, por mucho tiempo.






Al día siguiente se llevó a cabo un ensayó aún más formal. Sasuke predispuso todo cuanto fue necesario para que la situación se asemejara en lo más posible a lo que sería semejante reunión de grandes figuras. La reina y el resto de los maestros estuvieron presentes y fueron partícipes de este ensayo, viendo en él, complacidos, el resultado de tan ardua labor de instrucción.




Finalmente el gran día había llegado. Las labores comenzaron desde muy temprano, el ajetreo entre la servidumbre era notable, cosa que trajo gran nostalgia al rubio. Desde que Sasuke personalmente le levantó esa mañana, se le dedicó exorbitante tiempo a los preparativos de su apariencia, una preparación minuciosa. Tres bañistas le lavaron con especial empeño, tallaron tanto su piel que había quedado rosa al cabo de unos minutos. Limaron cada una y recortaron un tanto tan alborotado cabello. Le vistieron con ropas sencillas, pues el traje destinado para la reunión resabia unos últimos retoques.

Pasado el medio día los invitados comenzarían a llegar, más el príncipe no estaba listo aún, pues después del bochorno pasado con las bañistas, producto de la falta de costumbre, solicitó vestirse a solas el traje de gala, más para su sorpresa, no sabía cómo ponérselo.

-¿No sabes cómo poner una levita? – Sasuke, arto de esperar y ansioso ante su tardanza, se había filtrado a su aposento, para descubrir a un príncipe atarantado intentando, desaforadamente, ponerse de turbante lo que debía de ser un cinto.

-¿Ha…? ¡Sasuke! – no era posible reflejar más vergüenza. Sasuke vestía un despampanante traje negro que en nada se comparaba en riqueza con el atuendo de Naruto, más el porte sublime de Sasuke le hacía lucir, a su parecer, mil veces mejor. Se sentía un perfecto idiota al compararse con un niño incapaz de vestirse solo.

Sasuke caminó hacia él y acomodó su cabello. Tomó la cinta que tenía el rubio en el cuello y comenzó a ajustarla sobre la cintura del pantalón. Estaba prácticamente abrazando al rubio, quien no oponía resistencia y dejaba que los brazos del moreno le contornearan las caderas de adelante hacia atrás. Sasuke que tenía la quijada sobre el hombro del rubio gozaba cuantiosamente de ese contacto, la piel de la mejilla de Naruto era extremadamente suave y el olor dejado por el baño le embriagaba. Finalmente, cuando terminó de enroscar el cinto, se inclinó frente al rubio, para poder visualizar las cintas y terminar de ajustar el cinto correctamente. Naruto, por su parte, no pudo evitar pensar en la fidelidad de Sasuke, desde el día en que Shizune le habló al respecto, no había podido pensar en otra cosa. Todo lo sucedido hasta ahora le decía que Sasuke era el más leal de sus soldados, él siempre estaba ahí, adjudicándose tareas que no le corresponden, arriesgándose por él, más sin embargo, no estaba seguro. Pensaba
en preguntárselo una y otra vez, pero lo impredecible del Uchiha le habían mantenido callado.

-Sasuke…

-Dime… – el marqués había terminado de acomodar el cinto y ahora tomaba el saco negro de gran solapa y encajes dorados que terminaba por darle al conjunto un toque sublime, únicamente digno de la realeza – Levanta los brazos… – Sasuke le puso el saco y absorto en los detalles, había olvidado por completo el llamado de su señor, ni siquiera miraba sus ojos, ojos que le suplicaban atención repletos de intriga y ansiedad. Naruto no pudo aguardar más, al verle hurgar entre sus ropas en busca de alguna arruga repitió el llamado.

-Sasuke. – Entonces le miró, cómo hacia siempre, a manera en que el tiempo se detenía y se volvía ignorante de su propia existencia. – ¿Tú, sientes lealtad por mí?

-… – ¿De dónde venía tan extraña pregunta?, el moreno no entendía las raíces de tal solicitud, más la acogió enardecido. Tomó la mano enguantada del monarca e inclinando la mirada, se hizo de rodillas lentamente frente a él, desenfundó su espada, y  una vez pasado un segundo, levantó la vista para enfrentar sus ojos a los despampanantes iris, que inquietos, le miraban… – Yo, Uchiha Sasuke… – ¿Qué era esto? –… juro por mi vida… – ¿Un juramento? –… que seré fiel a mi señor…  – los sentimientos que esto provocaban en Naruto le hacían temblar de conmoción –… el único y verdadero rey: Namikaze Uzumaki Naruto, así como a su descendencia. Juro lealtad a su palabra y a este que es su reino. Mi acero será sólo usado en vuestro beneficio y mi vida estará siempre dispuesta a cumplir con vuestros deseos. – Una vez terminó de recitar el juramento inclinó nuevamente el rostro, visión que engalanaba a Naruto y le propinaba el impulso necesario para creerse capaz de lo imposible.

Sasuke tomó de costado su espada y presentó tan una humilde arma como símbolo de su lealtad, cómo garantía de su palabra. El moreno se puso de pie nuevamente y Naruto acomodó por última vez su traje.

-¿Estás listo? – Naruto le miró, seguro de que mientras le tuviese a su lado, sería capaz de todo.

-¡Más no podría estarlo!
 

13 comentarios :

Anónimo dijo...

holaaa:D
Me lo Acabe de leer y me encanta ¿a cada cuanto subes? no se como naruto no se da cuenta que ama a sasu con todo su corazoon... tengo ganas de lemon TT.TT sube pronto por faaa
matta nee!!

natalia c. dijo...

hola yo te seguía en la pagina de amor yaoi un día entre y me dice error o algo así... habías como cerrado el fanfic :( por que? me acuerdo que había leído mas ... siempre entraba a fijarme si subías u.u ... bueno en fin seguro tendrías tus motivos...
Realmente escribes hermoso... me gusta mucho como expresas los sentimientos de los personajes. realmente escribes genial y una creatividad increíble, espero que algún día saques un libro :) yo te lo compraría :) bueno besos! y cuidate!

Anónimo dijo...

Amo tu fic, por fa sube la conti, ibas por el 40 y tantos no :( Porfa!!!!!!!!!!

Leairiux dijo...

Hola. Gracias por comentar, los otros dos comentarios anteriores también los leí, je.
Pues mira, publico cada que puedo, estos capítulos ya son viejos, ahorita subiré hasta donde pueda... y así. Normalmente me tardo mucho en actualizar, pero intentaré que sea cada 15 días.

Leairiux dijo...

Gracias por los alagos. Y del foro de amor yaoi me dieron de baja por las imágenes, seguramente las recordarás. Y pues tardé en resuvirlo porque no encontraba un lugar que me agradara, y tenía mucho trabajo, al final me aconsejaron hacer un blog, y aquí esta.
Gracias por seguirme hasta acá, por seguir la historia. Seguré publicando los capítulo que faltan y los nuevos sucesivamente, solo me toma algo de tiempesito.

Leairiux dijo...

Si, el el cuarenta y... yo tampoco recuerdo, pero ya los iré subiendo a la brevedad. Gracias por comentar.

Amizadai Kaztfer dijo...

waaaaaa ya tiene buen k no leei tu finc pero me kede mas adelanteee waaaa kontinualoo porfaaaaa me enkantaa m kede kn las ganas de ver n k mas kedo daleeee porfiis kontinualoo =)

Anónimo dijo...

Holitasssssss!

no puedo evitar leer los comentarios y si te quedaste en el cap 48 pero vale la pena leer otravez tan tremenda historia y exquicita narrativa asi que voy a por mas...

..matta ne!!!!

Anónimo dijo...

ehhh bueno...jeje en serio estabas en amor-yaoi? con razón se me hacía bien conocido el titulo del fic...ahora que lo pienso no le di mucho credito porque me había leído un par donde había mas o menos la misma situación...me parecieron desagradables así que simplemente dejé de buscar nuevos fics y me concentré en algunos que iba siguiendo...hah menos mal en un foro del Facebook...pusieron tus imágenes...no le hicieron mayor propaganda que "son los dibujos del que escribe Compañeros de Juegos" "dibuja super lindo!" y para que mentir...lo hace de lo mejor..excepto por una donde Naruto está semidesnudo o algo así abrazando a Sasuke...por algún motivo no la tolero...disculpme si te ofendo...pero TOOOOODO LO DEMÁS ME HA ENCANTADO...también tu blog...decime todas las imágenes son tuyas? las viñetas también? las encuestas? por cierto como me dirijo a vos "un autor que me fascina!" o "una autora que me fascina"? como sea estoy muy feliz con éste capítulo...
Creo que Tsunade deberá pensarlo dos veces antes de cometer el mismo error por segunda vez...(me refiero a Naruto y sus sentimientos hacia Sasuke) ya quiero ver el prox capítulo!!! decime que seguís actualizando verdad???? verdad??? Naruto es un doncel verdad? de ahí el miedo del mundo...! solo espero que todo vaya bien...ahora que vayan al frente de batalla Naruto tiene que demostrar su valía...y que el hecho de ser doncel no ha de ser nada para él...ahhhh quiero saber con detalles el relato que ahora ya saben Sasuke, Tsunade y Shizune! igual Naruto no sabe que Sasuke sabe de su condición...
Nadywing

Leairiux dijo...

Jajaja, me encantan los juicios que haces, pero bueno, solo el tiempo lo dirá.
Mmm pues sí, estaba en amor-yaoi, y que bueno que paso lo que porque tampoco me encantaba.
Sobre la imagen, no te preocupes me agrada mucho lo que escribes y sí tienes razón, a mi también me da cosa. Sí todas las imágenes son mías, salvo una o dos que son de mis colaboradoras y ahora no te sabría decir cuáles son, pero son dos a lo mucho.
Sobre quien soy, pues mira, soy hombre aunque todos creen que soy mujer, esto, supongo yo, porque la cuenta originalmente era de una amiga, quien me metió en esto del yaoi y peor aún, fue quien me "impulso" por decirlo de algún modo a escribir el fic. La razón, pues sí, hacia cuentos pero sobre todo obras de teatro cuando estaba en la preparatoria y de ahí me hundió en este peculiar mundito de los yaoi-fans o como se diga. No estoy muy metido en el contexto, me limité a escribir la historia y eso es todo XD, sé que no soy muy bueno y leairiux ni siquiera es nombre artístico mío, el registro creo que lo tiene la chava de la que te comento, pero bueno, soy autor, por lo menos única y exclusivamente de lo que ves aquí.

Sandy Namikaze dijo...

Ahhhhhhhhhhhh
la ultima parte del juramento me hizo emocionaaarmeee

y ni que decir de la parte del baile shii

suuuper hermosooo n.n

me ha encantadooo suuuper buenooo

n.n

ya quiero verlos juntitooos n.n (maaas juntooos)

Hotaru tomoe dijo...

ohhhhhhhh , tsunade dejalos amarse , AUNQUE NARU NO DE DE CUENTA YA LE DA IMPORTANCIA A SUS SENTIMIENTOS
OMGG sasu es tan lindooooooo
su descendencia ewe tranquilo sasu , hijos tuyos también serán
ojala tsunade no cometa errores con naru como lo hiso con su hijo

Sora Tapia dijo...

Como me encanta que Sasuke y Naruto se amen y me enoja que por miedo al rechazo no se lo digan al otro, Sasuke no escucho el TE AMO de Naruto TT^TT
Tsunade si Naruto quiere estar son Sasuke dejalo, Shizune chismosa ¬¬*

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