Capítulo 19: El tesoro más grande

“¿Cuan egoístas somos capaces de ser…
Cuando se ambiciona?... lo suficiente
Cuando se desea?... lo preciso
Cuando se quiere?... más de lo necesario… y
Cuando se ama?... lo suficiente como para secar el mar, lo preciso para extinguir el sol y mucho más de lo inimaginable.”







-¡¿Y Naruto?! – Kakashi se presentaba nuevamente en el palacio.

- Justo como ordenó, le he llevado a sus aposentos…

-¿Cómo esta? – Tsunade había esperado el arribo de su primer oficial con suma inquietud, verle arribar solo acelero sus ansias y le introdujo en un nuevo dilema…

-Bastante conmocionado, ver arder su choza le ha perturbado, ni siquiera ha puesto resistencia al traerle aquí.

-Tsunade-sama… el joven debe estar muy perturbado y confundido… ¿En verdad cree prudente que…?

-¡Basta ya Shizune!- la reina se torno severa, como pocas veces lo hacia -¿¡Acaso no lo entiendes!? ¡Ya no queda nada!... Se me agota el tiempo. ¿Qué quieres que haga? ¿Espero a que se haga a la idea y después le obligo a hacer frente a todo lo que tendrá que afrontar solo?

-Lo lamento alteza… sé que esto es difícil para usted… pero… es tan solo un niño…

-Contrario a lo que piensan, creo que el joven amo tiene la edad y la capacidad de asimilar la situación. – De inmediato ambas mujeres le prestaron al militar su completa atención.

-Esperemos que tengas razón…

-¡Majestad!- de la nada ingresaron como bólidos un par de soldados más.

-¿Qué me tienen?

-Al parecer nuestras sospechas son acertadas alteza... Según el informe de la guardia real, el incendio fue provocado. De no ser porque el joven amo salio más temprano que de costumbre habría muerto. – al terminar el reporte la reina se mostró perturbada…

-No imaginé que llegarían aquí tan pronto…

-Alteza…

-¡Kakashi! ¡Arma un informe, necesito saber de cuantos hombres disponemos, niños, adultos y viejos, sin excepción!

-Enseguida…

-¡Shizune! ¡Necesito que vallas donde cada uno de los terratenientes, quiero un informe de la siembra y el ganado, necesito saber de cuanto disponemos… también has un recuento de todo el oro y la plata… lo vamos a necesitar…!

-De inmediato su majestad…

-¡Soldados!

-¡Sí!

-¡Manden por respuesta a la guardia real que les tengo una nueva encomienda y a Sai, díganle que le solicito inmediatamente!

-A la orden su majestad…
Al salir los soldados de la estancia una empleada de palacio se abrió paso imprudentemente hacia la reina, quien le daba la espalda pensativa…

-Alteza…

-¿Si?- entonces reaccionó y atinó a mirarla de reojo… -¿Qué sucede?

-El joven Uchiha… la busca.

-“¿Sasuke?”… Dile que pase.- la sirvienta hizo una reverencia y salio de la estancia, en cuestión de un minuto el Uchiha ya estaba en su presencia, habiendo entrado tan sigilosamente que no se percato de ello hasta que su inquietud le hizo voltear en dirección a la puerta -¡Marqués! Me ha sacado un susto… - La expresión de Sasuke denotaba un agudo sentimiento; ¿Qué era lo que mostraban sus ojos? ¿Cólera? ¿Desagrado? ¿Impotencia…? - ¿Qué le trae por aquí?

-Uno de sus hombres ha tomado algo que me pertenece…

-¿Cómo así? ¿Quién se atrevería a robarle?

-Mi maestro… Kakashi, su primer oficial – Tsunade no pudo ocultar su asombro.

-Y ¿Qué ha sido lo que ha hurtado?

-A uno de mis sirvientes…  Naruto.
¿Cómo? ¿Era acaso Naruto un esclavo? ¿Cómo podía una situación como esta alterar de tal modo al Uchiha?

-¿El joven Naruto es su esclavo?

-…… No… - “¿Entonces?”-  solo trabaja para mi… -“Eso ya lo has dicho y ya lo sabia ¿Qué es esto? ¿Un Uchiha vacilando?”

-Lamento interferir con tus necesidades Sasuke… – toda modestia por parte de la reina se había disipado, pues no pensaba condescender al capricho de un Uchiha – pero este castillo es el nuevo hogar del que fue tu siervo…

-Tsunade-sama… - una de las mucamas se presento inoportuna,  dando fin a la conversación entablada.

-¿Ahora que?

-Tenemos un problema alteza… - Tsunade hizo gesto de no entender la introversión de la muchacha – en los aposentos reales… - ahora entendía.

- Ahora voy… - la forma en que la reina inicio su marcha fue completamente tajante, Sasuke se sintió realmente ofendido al ser desplazado de tal manera… sin embargo, poco antes de salir de la estancia, Tsunade pareció recordar su presencia -¡Sasuke… ! – Este solo reaccionó al llamado – tengo entendido que su familia tiene bajo su servicio a un vasallo llamado Umino Iruka… - Sasuke permaneció callado, no tubo que responder a esa pregunta – podría hacerme el favor de decirle que “Tenemos asuntos que arreglar…”- Tsunade continuo sus pasos firmes hasta desaparecer tras las puertas de palacio… - “… lo estaré esperando…”

-“¿Qué demonios?” – Cuando de la realeza se trataba ni siquiera la familia Uchiha, la más poderosa dentro de los confines del reino, era capaz de retar, disputar o negar cualquier orden, entre sus deberes estaba el proteger, aconsejar y auxiliar a los monarcas en todo cuanto fuera necesario. Esta era la educación que Sasuke había recibido, fue lo que durante años le motivo a pelear y ahora… por primera vez lo estaba dudando.








Naruto se encontraba en una enorme habitación… a su parecer era realmente inmensa y hermosa, los pisos y los techos blancos, arcos repletos de adornos en las puertas y las ventanas, muebles finos y brillantes… por un momento, al estar dentro de su transe se sintió consumido por su imaginación… su estado emocional era terrible, no podía estar más triste y confundido… de momento no recordaba nada, no sabia en donde estaba, no estaba seguro de quien era, el fuego no le gustaba… ¡Fuego! ¡Recordó el fuego! ¡Y su falta de reacción anterior emergió de infortunio, fue como si su choza en llamas estuviera dentro de esa marmosa habitación… de momento comenzó el calor y no había nadie… nadie, ni un alma que pudiese ayudarle… fue tal el pánico del muchacho que soltó un grito desesperado.

-¡HAAAAAA! – se escucho un tremendo eco provenir del final del pasillo. Las mucamas que esperaban ansiosas órdenes de la reina y la oportunidad de esclarecer sus dudas respecto al nuevo cónyuge, corrieron temerosas en su auxilio.

-¿Qué pasa joven?
Las puertas resonaron fuertemente al abrirse y Naruto volteo rápidamente en dirección a las mujeres. Su gesto era perturbador, sus ojos azules y grandes lagrimosos, su piel enrojecida y sus cabellos dorados… era como ver un ángel convaleciente, Naruto era realmente hermoso.
Una de las mucamas… complacida por la esplendorosa imagen de ese niño, tan… familiar, se acercó a el tranquilamente, esperando poder consolarlo.

- Calma mi niño… aquí no pasa nada, estas a salvo… - Naruto semejante a un felino asustado hundió su cabeza en sus hombros hasta que la mano gentil de la mucama rozó con su frente - ¡Madre mía! ¡Muchacho, estas ardiendo en fiebre!

-¡Fiebre!- otra de las mucamas más joven reacciono ante la afirmación.

-¡Rápido,… traigan agua y trapos…!- las mucamas salieron corriendo, salvo la muchacha de hace un momento – ¡Anda a Infórmale a su majestad… será mejor que venga!









-¡Bla, bla, bla, bla… resume niña! ¡¿Qué es lo que tiene?! – Tsunade se abría paso por los pasillos tan rápidamente que la muchacha tenia que correr para seguirle.

-No…no lo sabemos alteza, creo que lo mejor será ir por un médico… - Tsunade la miró entonces de reojo bastante molesta.

-¿Y yo qué soy? ¿payaso? – la muchacha no entendía el sarcasmo típico de Tsunade - ¡Escucha con atención niña! ¡Yo soy médico y nadie más aparte de mi puede encargarse de la salud del joven! ¡Entendido!

-¡Por su puesto alteza! ¡Discúlpeme! – ahora la ilusa moza entendía el porque del “…será mejor que venga”
(CROASH) La puerta de la segunda habitación (esto es la habitación que sigue a la principal) se abrió con fuerza.

-¿Qué le sucedió?

-Alteza… no estoy segura, ya le revise y no tiene signos de golpes o lesiones de todo tipo. Me parece más bien algo climático, quizá no se sintió bien desde la mañana. – Naruto estaba recostado en la esplendorosa cama de los aposentos. Las mucamas habían aligerado sus ropas dejándolo solo con su roído camisón e intentaban mantenerle fresco con trapos húmedos sobre su frente. La fiebre y la comodidad del lecho le hicieron dormir casi inmediatamente después de recostarlo – si descansa un poco seguramente mejorara…
Tsunade vio su suerte ese día. Naruto no era a su parecer u  hueso difícil de roer, destilaba vida en cada sonrisa… en cada una de sus miradas. Sin embargo, su vestimenta, su delgadez y su confianza en las personas, eran marca única de la pobreza y la austeridad. Por primera vez en mucho tiempo se sintió realmente afligida y avergonzada… tan solo de pensar en todo lo que el joven inmerecidamente debió haber pasado.

Sin su consentimiento las lagrimas fluyeron, su martirio se tornó tan grande que la traspaso, la reina cayo en llanto esa tarde… al sentir la pena brotar desmesurada, cubrió con sus manos su boca y trago aire intentando no gritar, intentando aguantar los gemidos provocados por el dolor que la penaba… dejo que sus rodillas le vencieran y suavemente tomo asiento a un costado del rebosante rubio…
Las mucamas, conmovidas, dieron vuelta tras sus pasos y serraron con sigilo las puertas de la habitación, dejándolos solos…

- Mi niño… - nadie jamás creería que la prominente Tsunade fuese capas de sentir siquiera tal desgarro y hablar como lo hizo esa tarde… con el alma en la garganta, convirtiendo su firme voz en algo parecido a un rasqueteo, tembloroso y vacilante… lleno de dolor - … perdóname.








Sasuke llegaba como alma que se la lleva el diablo… llego exigiendo al caballo hasta el último aliento, descendió de él cual glacial pluma y cruzó prepotente las puertas de la mansión…

-Sasuke-sama… regreso, no supimos nada de usted al apagar el incendio. -el joven Uchiha no presto ni un ápice de atención a estas palabras.

-¿Y mi padre? – la mente de Sasuke se centraba en un constante pensamiento, creía, con temor a equivocarse, que su padre había vendido al rubio o hecho tratos con la Reina a sus espaldas, no sabia exactamente cual sería la necesidad de enviar al rubio lejos y al servicio de la realeza, pero de algo si estaba seguro, su padre tenia que ver en todo esto y no descansaría hasta averiguarlo.

-Aún no vuelve de su visita a los Haruno, señor. Pensamos enviarle un aviso respecto al fuego, pero como lo controlamos fácilmente y el incidente no paso a mayores, pues bueno… esperábamos sus órdenes.

-¡Envíale uno en donde se establezca que le necesito AQUÍ urgentemente!... un entupido acuerdo matrimonial no toma tanto tiempo… (Esto último lo dijo, inconscientemente, para si) ¡¿Qué esperas…?!

-¡Enseguida señor!

-¡Iruka! ¡Iruka! – si bien Sasuke podía comportarse como todo un caballero, un monseñor, también podía ser sumamente berrinchudo, terco y obstinado, de pequeño siempre había sido así al desear algo, más nunca antes lo manifestó como ahora, la diferencia era… que esto en verdad lo quería.

-Me llamó señor… - Iruka, ahora más tranquilo respecto al incidente, pues según le habían contado no resulto nadie herido, debatía internamente con la posibilidad de preguntarle a Sasuke por el paradero de su pupilo, sin embargo, le retenía lo imprudente que esta pregunta pudiese ser.

-Dime, Iruka…

-¿Señor?

-¿Específicamente cuál es tu relación con la corona…?







-Me mandó llamar alteza…

La reina permaneció enclaustrada en la segunda habitación bastante tiempo y finalmente al salir de esta, encontró a un joven soldado de cabellos y ojos oscuros, tez increíblemente blanca y portador del uniforme de la guardia real.

-Sai… ¿llevas mucho tiempo esperando?

-No repare en pequeñeces alteza, dígame, ¿en qué puedo servirle?

-Necesito que con suma discreción mandes un comunicado a los dirigentes de las familias nobles del reino, sin excepción, deben presentarse completamente solos, para una asamblea… nuevamente se debe determinar el destino de nuestra nación.

-Entiendo…

-Ya sabes que hacer… investígales agudamente antes de hacérselos saber, hay un traidor en nuestras tierras, debemos ser cuidadosos. Y… que solo queden cenizas de esta petición.

-A la orden majestad…






Esa misma noche…

-¿Y bien… tenemos respuesta?

-Esta esperándola majestad… frente al retablo.

Al caer la noche las novedades apenas eran disipadas en el palacio. Y no daban señal de cese al ver el día oscurecer. Iruka se presentaba frente a la reina a petición de una audiencia que a su sorpresa no se hizo esperar.

-¡Después de todo has venido! – la reina hacia acto de presencia en la estancia, lugar en el que el joven siervo le aguardaba clemente, tomó asiento en el trono situado delante del retablo real, unos pasos arriba del mozo – no se si considerar este acto o muy valiente o insensato… - de momento parecía que Iruka aguardaría en silencio, más la sonrisa de la reina le perturbo quebrantando su temple.

-¡Si tiene algo que decirme hágalo de una vez y senténcieme cuando haya terminado! – Iruka estaba asustado… esto era lo que toda su vida temió.

-Dime Umino… ¿era lindo? – El tono de voz de Tsunade muto radicalmente dejando a Iruka a un más desconcertado… - Naruto… ¿era un bebe lindo?
A Iruka se le desbordaron las lágrimas, era un sentimiento extraño, una mezcla de miedo, con dolor y coraje.

-De lo más hermoso que pueda imaginar. – Tsunade pareció complacida con la respuesta, dejándose caer de lleno en su asiento.

-No sabes como te envidio… - pensativa retomo su gallarda postura – y cuanto te odio. – la cólera pareció invadirla de un momento a otro – Debería sacarte el corazón por privarme de lo que por derecho era mío.

-¡Usted no tiene más derecho que yo!

Tsunade se quedo pasmada ante tal arrebato, jamás hubiese imaginado tal atrevimiento por parte de un plebeyo, debía ser muy valiente o estar completamente loco.
Tsunade sonrió de nuevo, esta vez para si, de una manera resignada, divertida y porque no, algo dolida.

-Parece ser que lo amas demasiado… tanto que ya no distingues entre la realidad y la fantasía... ¡Naruto es de sangre noble! ¡Su lugar es aquí! ¡Y ni tú, ni nadie puede privarlo de lo que por derecho le corresponde!

-¡Su derecho! ¡¿Derecho a qué?! ¡A vivir una vida llena de lujos y riquezas, acosado por la vulgaridad y el interés! ¡Un mundo en donde POR DERECHO se le ha privado de su libertad…! – la forma en la que Iruka se dirigió a Tsunade no se había visto nunca, tan llena de ira, de odio puro. Sin necesidad de una orden, los guardias apresaron a Iruka entre sus espadas obligándole a callar.
Tsunade, quien había permanecido pasmada en medio de la discusión, reacciono al escuchar el filo de las navajas triscar, solo atino a bajar la cabeza…

-¡Lévenselo…! – al escuchar la orden, los guardias comenzaron un brusco forcejear con el delincuente.

-¡Déjenlo…!

-Naru…to… - de entre las sombras surgió un somnoliento y lagrimoso rubio…

-Déjenlo…
 

4 comentarios :

Anónimo dijo...

waaaaaaaaaa!

que genial...estoy al filo de la butaca...y es de madrugada...

Anónimo dijo...

chiaaaa Naruto es bien soberbio cuando ordena...eso es lo que más amo de él...yo le quiero mucho a Tsunade...estoy tan aliviada de que realmente Naruto es Naruto y no una especie impostor involuntario...sin embargo, no puedo confiar en Fugaku, como es no creo que lo hiciese de buena fe algo ha de quitar de todo ésto...QUE COSA!!! acaso es el traidor? vendrá él o Sasuke? espero que Sasuke...no otra forma no podrá velar por Naruto...me pregunto que es lo que está pasando...y lo que más me ocupa...qué es eso del futuro consorte? se casará con Tsunade oba-chan???
Nadywing

Sandy Namikaze dijo...

No lo creooo aahhhh
ya me imaginaba yooo

entonces Iruka se robo naru-chan??

omg!!!

Sora Tapia dijo...

Me siento mal por Iruka. Ya se sabra todo.
Pobre Naru la peor parte se la lleva el.

Publicar un comentario en la entrada

Deja tus comentarios aqui: