Capítulo 20: El heredero al trono

Al despertar, completamente desorientado y hambriento, el joven rubio que ocupase  la segunda habitación, se levantó del lecho, ahora más repuesto, con la temperatura equilibrada y sumamente aturdido… y con la frescura de la noche como compañera se dispuso a recorrer el lugar, inmenso y frió. Deambulo unos minutos entre pasillos en busca de respuestas, todo, sobra decirlo, con un toque de elocuencia en su caminar… hasta que una voz familiar le hizo encaminar sus pasos en una nueva dirección. Era Iruka, su protector, quien en un acto de total incongruencia arremetía rabioso contra Tsunade, la reina. Naruto quedo pasmado, una parte dentro de él se conmocionaba a cada palabra y la otra hacia oídos sordos y atontaba con un agudo zumbido todo cuanto entraba en sus oídos, fue como si algo estallara y en su mente solo resonara el eco de la explosión.

-¡Llévenselo!

-No… -de entre las penumbras de su mente solo un reflejo -¡Déjenlo!

-Naru…to…- su sensei, quien colgaba de los brazos de corpulentos mercenarios le miro entonces, sus ojos denotaban la pena, la vergüenza, la humillación, en su expresión era tan táctil el arrepentimiento que Naruto, en medio de su inconsciencia, le atribuyó algún delito sin saber de que se hablase, sintió… que no le conocía.

-Déjenlo… - Naruto no podía reaccionar, se comporto entonces como si no poseyera un cuerpo, apenas si respiraba – Iruka-sensei… ¿porqué le hablas así a Tsunade-sama…?... has sido muy grosero.

-Mi niño yo… yo no- colgaban entonces en un filamento delgado, Iruka entendió que todo cuanto dijera entonces determinaría el futuro, si es que lo había, de su relación con el rubio. No quería perderle, le aterraba el solo pensarlo – no sé...como… - Iruka se mostraba realmente afligido, y Tsunade, quien le miraba penitente se sentía culpable.

-¡Sensei! ¡Le hice una pregunta!- Naruto impacientaba ante la impotencia de Iruka, jamás antes le había hablado así, pero estaba realmente confundido y desesperado.

Escucharle así fue como una daga en el corazón para el moreno, quien ya librado de sus verdugos avanzó hasta su pupilo para encararle, pese a todo, aún no se sentía vencido.

-No puedo decirte…

-¡¿Por qué?!-

-Porque, aún eres un niño, tú… no lo entenderías…

-¡Pues explícame! ¡Explícame hasta que entienda! - esto a Naruto en verdad le dolía, no era tan entupido, no era un tonto, el sabia lo que quería, sabia que entendería.

Iruka se dejo caer remordido al piso, llorando presa del cólera, presa de su silencio y su egoísmo, realmente amaba a ese niño.

-¡Perdóname Naruto! ¡Perdóname…! – en medio de este acto de humillación, Iruka se abraso a los pies del rubio, quien más consternado ahora no atino más que a compadecer a su dolido guardián.

- Pero… Iruka-sensei… ¿por qué?...

-Naruto-kun… - una vez convencida de que el Umino no podía continuar, la reina intervino -… no culpes de todo a Iruka-san… - esta detuvo su caminar uno paso tras el moreno -… quien al parecer ha decidido cargar con culpas inmerecidas… - inclino su rostro noblemente para mirarlo - … por lo cual le estoy infinitamente agradecida. – el tono de voz de la reina hizo reaccionar a Iruka, quien de inmediato ceso su llanto – Sin embargo, ¡humillarse no solucionara nada! ¡Ahora más que nunca debemos ser fuertes y encarar nuestras fallas con dignidad si es que buscamos el perdón! – las palabras de Tsunade, dichas con la energía única y digna de la realiza le avivaron el espirito, y de inmediato seco con disimulo sus lagrimas y se puso de pie, con aires de valor encarando a Naruto.

-Naruto… - fue como si el mundo se hubiese silenciado para el rubio, pues a sus oídos solo llegaba la voz de su sensei – yo… - a quien le era difícil conservar la calma, el temple, el coraje que tanto necesitaba – no he sido del todo sincero contigo… - respiraba con dificultad – Tu sabes que… tu sabes que te amo como a un hijo… - le era difícil aguantar el llanto – te amo tanto… tanto… que sin querer te hice daño… por mi egoísmo,… Te juro, te juro que te di todo cuanto me fue posible… pero aún así, no era suficiente… - las lagrimas lo traicionaban – no fue tanto como hubiese querido… Perdóname Naruto… pues sin querer he privado a la persona que más amo de la verdad, de su deber… y lo que es peor… de su identidad. – Iruka hizo una pausa contemplando al inmerso rubio, aspirar profundamente y continuar – Naciste el 10 de octubre y tu nombre completo es Naruto Namikaze Uzumaki, eres hijo de nuestro difunto rey Minato Namikaze… y esta mujer… - dando cabida a Tsunade quien estaba a un paso suyo en su costado -… es tu abuela.

Semejante a cual si le cayese enzima un balde de agua fría, Naruto se sintió congelado de la impresión, ansiaba preguntar, ¿Quién ha planeado esta broma?, pero que sentido tendría eso, a sus oídos no había caído nada que no fuese la absoluta verdad… No sabia quien era, no sabia que hacia, no sabia en donde estaba ni que es lo que haría. Su mundo se caía pedazo a pedazo.
Iruka pernotando en el desconcierto del rubio extendió su brazo e intentó tocarle.
(Chass)

-¡No me toques! – sin pensarlo Naruto había reaccionado bruscamente y rechazado de un manotazo la mano de su sensei, esta acción le asusto y ahora más que desconcertado, estaba aterrado, así que reaccionó como cualquiera en estado de pánico… se echo a correr.

-Naruto!

-¡Kakashi! – Apareció de entre las sombras el soldado -¡síguelo, pero no lo perturbes, solo asegurare de que este a salvo, una vez que se haya calmado tráelo devuelta a palacio!

-¡Enseguida! – desapareció tras el muchacho.

-Genial… resulto peor de lo que esperaba… - Tsunade hablaba para si hasta que noto el estado de animo del moreno, quien se encontraba totalmente cabizbajo, deprimido – tranquilo… no es tu culpa.

-Me odia…

-No te odia, es normal que reaccione así, esta asustado, su mundo se despedaza. Solo dale tiempo, tiene que pensarlo, aclarar sus ideas, entonces lo entenderá.

-¿Hasta cuando?

-No lo sé… y tampoco creo que nos lo diga, ya no confía en nosotros. Si tan solo tuviese un confidente… - solo al escuchar estas palabras Iruka le volteo a ver.

-No es lo que se dice un confidente, pero quizás pueda ayudarnos…

-¿Quién?

-Sasuke-kun…



-Oigan, y Sai en donde se metió…?

-No lo sé, pero a que es muy bueno en eso no. El otro día le estuve vigilando para verle a donde se metía y simplemente se esfumo, como por arte de magia, ¿es raro no creen?

-Lo único que es raro, es que siendo tan distraído te creas capaz de semejante tarea.

-¡Shikamaru! ¿¡De que lado estas amigo!?

-¿Por qué tenias que sacas bandos? Que problemático.

-Seguramente fue a dejar a Giga al aviario.

-Tu si que le matas toda la diversión a esto no Neji. Seguramente lo sabríamos de haberlo alcanzado, de no ser por que te tomas tu tiempo con los amanuenses redactando cartitas de amor para tu princesa…

-¡Una más kiba y se las verán conmigo tu y tu estúpido perro!

-A Akamru no lo metas en esto…! Grrr (gruñir)

-Par de problemáticos… Oye Choji, ¿Tu no sabes en donde esta Sai?

-(Masticar) Mhm… dijo que la reina le había mandado llamar, (tragar) seguramente le ha encargado algo…

(chass)

-Oe… ten más cuidado…  ¿Naruto? – el pequeño rubio, corriendo por los pasillos sin rumbo aparente dio por terminado su recorrido al chocar con la guardia real.

-¡¿Shikamaru?!

-Menudo timbre de voz el tuyo, me has crispado la oreja…

-¿Lo conoces? (Neji)

-Desde luego, es del barrio donde crecí, ¿no es así muchachos?

-¿Qué hay Naruto?

-¡Kiba!

-¡Hi!

-¡Choji! ¿¡Qué están haciendo aquí!?

-Choji, Kiba y yo remplazamos a nuestros padres en la guardia real y él es Hyuga Neji, representa a los Hyuga en el consejo y es parte del equipo, pero déjate de eso, ¿Qué haces tú aquí? ¿Estas algo lejos de casa no crees?

-Lo mismo quisiera saber… - el gesto de desconcierto de Naruto les desencajo a todos, inclusive a Neji, que ni siquiera le conocía – y… mi casa… yo no… tengo casa. – Naruto no había dado cuenta de ello hasta ese momento.

-Oye Naruto, ¿estas bien…?

-He… si, si, lo estoy, solo necesito algo de aire fresco. – el rubio continuo su caminata cual zombi andante  y los presentes solo le abrieron paso estupefactos.

-No será… ¡La casa de Naruto! ¡El incendio que fuimos a investigar! – Kiba parecía haber atado los cabos.

-Quizás… no será que… el heredero del que todo mundo esta hablando… el eslabón perdido. ¿No será Naruto?

-No inventes Choji, deja de sacar conclusiones. ¿Naruto hijo del rey? Alucinas…

-Creo que tienes razón… en que pensaba.

La guardia real reanudo su andar. Sólo uno detuvo su marcha mirando el sendero por el cual se esfumo hacia tiempo cierto joven de melena dorada.

-Oye Shikamaru, hay trabajo que hacer… ¿Tsunade-sama nos mando llamar recuerdas?

-¿He?... Ho si, ahora voy…





Esa misma tarde, en el estudio del líder de la familia Uchiha…

-¿Qué acontece hijo? Mas vale que sea algo importante… - Fugaku tomaba asiento, y frente al elegante escritorio ya le aguardaba su malencarado hijo Sasuke, quien estaba molesto por los desplantes de la reina y la actitud de Iruka quien al enterarse de los deseos de la reina salio corriendo dándole la espalda y sin dar explicación alguna–… tu madre no esta contenta, se ha molestado cuando le dije que teñíamos que regresar.

-Pierden mucho tiempo en tan innecesarias visitas… - a Sasuke hacia tiempo que la actitud de su padre le resultaba insoportable, odiaba su indiferencia y el como se comportaba como si nada hubiese pasado… como si se hubiese olvidado de Itachi, esta preferencia le hubiese encantado, antes… mucho tiempo atrás. Ahora su relación no concebía ningún tipo de respeto, se miraban retadores y se repondrían tal cual, sin embargo, Fugaku seguía ganando.

-Tienes razón, son insensatas si el comprometido no asiste… Sasuke, se trata de crear una relación con quienes serán parte de esta familia, de ¡Nuestra familia!

-Querrás decir ¡de tú familia!, yo no lo he planeado así…

-Esta discusión ha terminado. Acordaste desposar a la hija de los Haruno, has dado tu palabra y no dejare que tus vacilaciones adolescentes te hagan declinar ¡Entendiste!

-Tsk… - Sasuke solo volteo rabioso la mirada.

-Bien, si discutir era todo lo que querías, me retiro… - el padre de Sasuke se puso de pie con afán de retirarse, más fue detenido por el ruido que provocó Sasuke al patear el fino escritorio.

(Trash)

-Aun no hemos terminado… - si había algo que podía hacer Sasuke, y que por cierto, hacia muy bien, era intimidar, su mirada iracunda congelo a su padre en el acto, y le obligó a retomar su asiento.

-¿De que se trata…?

-Naruto… - El interés de Fugaku se avivo al escuchar dicho nombre, las pupilas le brillaron.

-¿Qué con él…? – hacia tiempo que las sesiones de estudio con el enérgico rubio habían terminado, esto a Fugaku no le hacia ninguna gracia.

- Kakashi se lo ha llevado…

- Enserio…? – la boca del cabezal Uchiha escupía sarcasmo a cada silaba.

-La reina dice que palacio es su hogar ahora…

-Y… ¿Qué con eso?

-¡¿Qué con eso?! – el joven azabache se puso de pie y se dirigió a su padre con brusquedad - ¡Se lo han llevado! ¡Acaso no escuchaste! ¿¡Lo has vendido!? ¡No lo sé! ¡No sé que has tramado! ¡Pero estas detrás de todo esto!

- Jajajajajaja… ¿Vendido dices? Pero que barbaridad… - Fugaku se burlaba de su propio hijo con un cinismo inadmisible.

-¡Hijo de…!

-¡Modula tus palabras Sasuke! ¡Y deja de decir idioteces! ¿De donde has sacado que vendí al muchacho? Ya no es siquiera mi siervo y me incriminas… - Sasuke se dejo caer vencido nuevamente a su asiento, una vez que hubo recapacitado en su discurso y contemplado toda posibilidad… algo no cuadraba.

-¿Entonces…? No lo entiendo…

-Sasuke, Sasuke, Sasuke… hijo, eres ingenuo y tonto. ¿No lo has entendido aún?

-¿El qué…?

-Quien es en verdad el joven Naruto…

-….. “De que demonios esta hablando”-Ahora Sasuke se disponía a escuchar atentamente.

-No necesite mucho para darme cuenta de quien era… - Fugaku dejo su asiento y comenzó a dar vueltas lentamente por todo el estudio – Veras; cuando el legitimo rey  Namikaze I falleció, acompañe a mi padre a dar el pésame a la viuda, fe entonces cuando conocí a Minato, aún era príncipe en ese entonces, sobra decir que era muy joven, no pasaría de los quince años, pero aún así, era el más formidable jinete que hubiese conocido jamás. Ese día, estuvo a punto de morir al intentar adueñarse del corcel de su padre, pero se aferro a él con admirable valentía y domo a esa bestia… Cuando vi montar a Naruto tu caballo, fue como volver en el tiempo y verle, aquel día en que le conocí… - las cosas parecían cobrar sentido para Sasuke, sin embargo, el presentimiento de lo que seguía en tan arrebatado relato, le aceleraba el corazón – ¿Lo entiendes ahora?... Naruto es el hijo desaparecido del difunto rey. Hasta la fecha no había sido más que un rumor de aldeanos, pero al ver a Naruto no dude ni un segundo, su cabello, sus ojos, su piel, todo él es la viva imagen de su difunto padre…

-¿Porqué me lo dices hasta ahora?

-¿Acaso tenia que decírtelo? A mi parecer no es un asunto que te concierne…

-Tu se lo dijiste no es cierto… a Tsunade-sama, le dijiste que estaba aquí.

-Desde luego… de no haber sido por mi, jamás se habría enterado, ni ella, ni Naruto… - Sasuke fruncía el seño con mayor intensidad cada que por su mente pasaba la idea de un Naruto desconcertado y perdido ¿Quiénes habrían sido tan viles como para jugar con su vida de esta manera?

-¿Por qué hasta ahora?

-No lo sé… no le he conocido antes – Si supiese que Naruto estuvo ahí tanto tiempo atrás, de haber prestado atención ¿todo habría sido diferente?

-¿Por qué no le buscaron?

-Ho, lo hicieron, pero le dieron por muerto. Nadie se imagino que vivía en una casucha en el barrio pobre de nuestras tierras. Después de todo, era nuestro deber entregarlo a la corona…

-Fue por eso…

-Si, por ello te encomendé su protección…

-¿Por qué le tenia Iruka?

-Eso no lo sé, ni tampoco quién es la madre. Solo sé lo que se rumoraba…

- ¿Qué era…?

-Que el príncipe Minato se había enamorado de una pordiosera y el muy desgraciado había declinado al trono por ella…

-Pero… eso no tiene sentido, Minato fue rey y murió en batalla…

-Si, lo hizo, a la muerte de la mendiga… he de la gente que le vio a su hijo en brazos que surgió el rumor de un heredero.

-¿Por qué Iruka no lo entrego?

-Bastardo traidor que se ha creído padre del heredero de un reino… le compadezco. Ahora que la verdad ha salido a la luz con seguridad le condenaran a la orca… - Sasuke no termino de escuchar el monólogo cuando ya salía a toda prisa del estudio… - ¡Sasuke! ¿¡A donde vas!?

-Por respuestas…
 

2 comentarios :

Anónimo dijo...

AHHHHH SIIII...bueee no se me da algo de miedo Fugaku por momentos confio ciegamente en él pero como estás un poco apegado a la historia original no se que pensar...y con eso del traidor...hasta no saber del resto de los nobles no puedo dejar de desconfiar de Fugaku...chiaaa Iruka! que idolo...nominar a Sasuke...me pregunto si Naruto lo aceptará o lo ignorará pensando en que Sasuke solo está ahí por eso del deber...porque fue llamado o por interés...
Nadywing

Sora Tapia dijo...

Pobre Naruto; salio corriendo y no tiene a nadie que le ayude. De verdad espero que Sasuke lo encuentre.
Siempre me intereso mucho la historia de Kushina y Minato.
Se vera NejiHina?? XD
saludos ^^

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