Capítulo 28: Un gran compromiso

Justo en la entrada principal de palacio…

-¡He! Sasuke… - se encontraban un par de conocidos soldados.

-Shikamaru…

-¿Pero qué estás haciendo aquí? ¿No se supone que debieras de estar impartiendo tu cátedra?

-Se supone… - Sasuke siguió su camino intentando hacer a un lado al guardia.

-¿Paso algo?

-… - de espaldas y sin detener su marcha, contestó – Su majestad, el príncipe, no me aprueba como su maestro. Supongo que Kakashi le enseñara. Nos vemos… - al decir esto último levantó una de sus manos vacías, pues llevaba de regreso los floretes, e hizo una señal de despedida.

Al guardia le pareció inaudito, deseó reclamar tal decisión al príncipe, pese a no tener derecho, necesitaba hablar con él, como un amigo a otro, no como un sirviente a un amo. Sin embargo, las labores le aguardaban y debió cumplir con su encomienda matutina antes de dirigirse a los aposentos del monarca. Abandonó sus ropas, pese a estar prohibido y se vistió de manera común, como lo haría al estar en casa, despojándose por complejo de la indumentaria y los escudos que le diferenciaban como siervo de la corona, no quería portar nada que le recordase a Naruto que podía correrle o destituirle sin contemplación, esperaba que la calidez y humildad del que en algún momento fue un gran amigo, continuaran intactas.

[Toc toc] Tocó por las afueras de la segunda alcoba.

-¡¿Quién es?!

-Shikamaru. ¿Puedo pasar? – la costumbre ante los formalismos en Naruto, pese a ser difícil de creer, aún resultaba un tema escabroso, tanto que ni siquiera noto la manera en la que este viejo colega le hablaba, sin ningún miramiento o consideración.

-Claro, pasa… - se encontraba sentado frente a su escritorio, sorprendentemente para Shikamaru, el joven rubio realizaba sus labores académicas con relativa calma y sólo, no había quien le obligase, era un comportamiento tan inusual en él, que permaneció paralizado unos segundos junto a la puerta que permanecía abierta, cuando al final reacciono, la cerro y caminó hacía el monarca.

-Naruto, necesitamos hablar.

-Dime… - el rubio permanecía ensimismado en su aparentemente interesantísima labor, pues no dirigía la mirada a su interlocutor, en su lugar le prestaba oídos y mediana atención.

-¿Por qué has corrido a Sasuke? – de momento, la postura del rubio se irguió completa, prestando absoluta escucha, su gesto inarticulado se asomó a su compañero, para descubrir sus vestimentas, eso le sorprendió cuantiosamente, hacia mucho que no le veía así, fue un transe nostálgico.

-¿Por qué te vestiste así?

-Olvida mi ropa, no he venido a hablar de mí. Naruto, estas cometiendo un error, y como amigo sería una irresponsabilidad de mi parte si no te lo hago notar…

-¿Ahora eres mi amigo?

-¿De qué estás hablando? Siempre lo he sido…

-¡Si claro! ¡Sabias lo de Sasuke y no me lo has dicho! ¡Eres un gran amigo!

-No veo que tenga de malo.

-¡¿Qué no entiendes que me odia?! ¡Se supone que debes protegerme y me expones a la única persona capaz de hacerme daño!

-¡Sasuke es incapaz de lastimarte! ¡De lo contrario jamás, escúchalo bien, jamás podría acercarse a ti!

-Bien, pues parece que los ha engañado… - las emociones del rubio estaban tan disparatadas, que su gesto no alcanzaba a denotar semejante confusión, sus ojos amenazando con el llanto y su mandíbula crispada reflejaban su impotencia y su ansiedad. Shikamaru sintió compasión por él, se sintió compasivo ante el hombre más poderoso del mundo.

-Naruto… ¿Cuándo dejaras de engañarte a ti mismo?

-¡Yo no me engaño! ¡No me engaño!

-¿Entonces…?

-Es Sasuke el del problema, no le quiero cerca de mí…

-¿Estás seguro? – el monarca extendió aún más sus ojos y no pudo contestar a esa pregunta – Pensé que serías más inteligente que él y harías lo que te mostré con el “caballo”, pero me doy cuenta de que me he equivocado. Lamento que te rehúses a aprender de él, y peor aún, lamento que Sasuke haya tenido el coraje de tragarse su orgullo para venir aquí y humillarse… y tú no seas capaz de hacer lo mismo por él. – el soldado carente de armadura, se  encaminó a la salida, abrió la puerta y por último le dijo al consternado monarca – Piensa bien lo que harás Naruto… si le dejas ir ahora, puede que nunca más le vuelvas a ver.

La puerta se cerró.






En los austeros aposentos de Sasuke…

-¿Se puede pasar?

-Nunca has necesitado aprobación para entrometerte ¿Por qué habrías de necesitarla ahora?

-Solo quería ser formal… - El soldado se filtraba por completo en la habitación.

-Tú… ¿Formal ante un vasallo? – dijo esto con cierto tono de ironía, dando la espalda.

-No te veo como otra cosa más que mi alumno.

-Mejor di lo que sabes, y dejémonos de tonterías. – el soldado se conmocionó, el carácter de Sasuke no había cambiado nada en todos estos años.

-¿Llegaste aquí con el viejo, no es cierto?

-¿Y si así lo fuera?

-Supongo que algún plan habrá de tener, y te necesita aquí para llevarlo a cabo.

-¿Cuál es el problema entonces? Por lo que veo le conoces muy bien.

-Fue el maestro de mi señor después de todo, sé de lo que es capaz. Sin embargo, me veo en la necesidad de preguntar… ¿Qué fue lo que te dijo para convencerte de involucrarte en una de sus locuras?

-Eso no es de tu incumbencia…

-Ho, pero por supuesto que lo es. Todo lo que involucra a mi señor, me incumbe, y mucho.

-¿Por qué tendría que ver con tu señor?

-No veo de qué otra forma le puedas ser útil… ¿Qué están tramando? – por vez primera el soldado se adelantó a Sasuke, y para cuando este lo advirtió, él ya se encontraba extremadamente cerca, bloqueándole cualquier posibilidad, imponiendo sus demandas a toda voluntad del moreno.

-… - Sasuke contestó a esta agresión con la tiranía de su mirada.

-¿Qué tiene que ver Naruto en todo esto?

-Nada…

-¡No me vengas con eso! ¡¿Acaso crees que nací ayer?! ¡Estoy al tanto de la situación! ¡Sé mucho más de ese muchacho de lo que te gustaría! Incluyendo lo que sientes por él… - a Sasuke se le heló la sangre, había sido descubierto demasiado pronto - ¿Qué acaso esperabas que no notara la forma en la que le mirabas el día del incendio? La perturbación de tu rostro me lo ha dicho todo; y el hecho de que estés aquí después de lo sucedido con los Haruno y tu supuesto decline al título de marqués, lo comprueban… ¡¿Qué demonios estás planeando?!

-Kakashi… - el soldado estaba casi encima de su discípulo, tan metido en sus incógnitas y sus amenazas, que clavado en la mirada del moreno, perdió por completo de vista las manos de este, para cuando este le habló, ya tenía una espada sobre su garganta – No eres nadie para cuestionarme… - el rojo incandescente de la mirada de Sasuke y el filo que con presión mantenía sobre el cuello de su maestro, le habían entumecido - Te recomiendo que te mantengas al margen, cuida tu distancia, o podrías perder la cabeza...







En el despacho principal, lugar de trabajo de la actual reina:

-¿Oba-chan? – Naruto se introducía al despacho como lo hacía en todas las habitaciones, sin avisar. En el corto tiempo que llevaba viviendo en palacio, su estancia había sido tan cómoda, que le parecía haber vivido en él toda su vida, no se imaginaba viviendo en otro lugar.

-¡Ho! ¿Naruto? – a Tsunade ya no le sorprendía ver aparecer a su nieto de la nada - ¿Sucede algo? – pero le inquietaba que se apareciera en momentos inoportunos.

-Es sobre… Sasuke… - pronunciar su nombre le costaba trabajo, tuvo que hacerse el desentendido y divagar con la mirada para poder mencionarlo.

-Me imaginé que vendrías. – Tsunade no había prestado atención a los gestos del rubio, estaba muy ocupada leyendo un manojo de documentos que solo le miró al entrar y ahora le hablaba sin mirarle – Sé que puede resultar difícil este drástico cambio de posiciones. Convivir con él de una manera tan diferente debe ser complicado, pero te suplico que intentes superarlo. – levantó la mirada para encarar a su heredero, quien le miraba con cierto recelo – Sasuke es el mejor espadachín en todo el reino y el único del que dispongo. No sabes lo feliz que me hizo su disposición para ser tu maestro. No podría haber sido mejor.

-… - Naruto continuaba inseguro, cosa que no podía disimular a manera de gestos que Tsunade advertía muy bien.

-Sé que tienes tus dudas, pero ¿subes?, Sasuke me prometió; convertirte en un gran guerrero, un “guerrero inigualable”. – A Naruto le brillaron los ojos al escuchar esas palabras ¿En verdad Sasuke estaba tan comprometido con todo esto? ¿En verdad le importaba tanto hacer de él un gran guerrero?








Al atardecer, cuando el escaso sol de invierno se ocultaba tras las montañas, y su resplandor enrojecía las abundantes nubes en el cielo; Sasuke se disponía a marcharse. Hacía minutos que había terminado de empacar, pero al salir de su habitación y cerrar la puerta…

-¡Hey! – viró su mirada y sus pupilas se dilataron, pues no podía dar crédito a lo que veía. Naruto le alcanzó a unos pasos de la habitación, llevaba consigo un par de floretes, y le aventó uno de ellos a Sasuke. El moreno lo atrapó por inercia, sin mayor complicación, sin embargo su rostro era de desconcierto, no podía adivinar las condiciones de semejante situación - ¿Quién te ha dicho que puedes marcharte?

-Después de lo sucedido en la mañana, imaginé que lo apropiado sería retirarme.

-Eso fue antes de que me enterara de la promesa que has hecho a la reina. Ahora no te marcharas antes de cumplir con tu palabra... de lo contrario, lo pagaras con tu vida. – Naruto comenzaba a habar como un rey, eso a Sasuke le alentaba de sobremanera.

-Como ordene, majestad.

Comenzaron los entrenamientos de manera “formal” en el mismo sitio en el que se reencontraron esa mañana. Sasuke era un buen maestro, la facilidad con la que explicaba los términos y las instrucciones resultaban fáciles de entender para Naruto, sin embargo, los límites de su paciencia eran más angostos que el de cualquiera y aún permanecían en su mente los desplantes y disgustos que el rubio le había hecho pasar, cosas que lo convirtieron, en cuestión de minutos, en un maestro poco compresivo, exigente e irritante. No obstante, la energía interminable de su discípulo y su increíble resistencia le habían dado suficiente como para soportar las exigencias de su maestro, sus maltratos e insultos, por lo menos un par de horas.

La noche se había hecho en palacio, la oscuridad dominaba, pero ellos continuaban absortos en su labor. Sasuke estaba arto de la incapacidad de Naruto para aprender, el rubio era pésimo con la espada, y más pésimo aún cuando se trataba de recordar lineamientos, reglas o ordenes, era un holgazán, disciplinado, pero inútil.

-¡Esa muñeca! – Sasuke había repetido tantas veces ya la forma correcta en la que el rubio debía mantener las muñecas, que le parecía absurdo que aún no lo entendiera, comenzaba a creer que lo hacía a propósito. Era tanto su coraje e impotencia que había comenzado a golpear a Naruto con el florete, creía que si no corregía su holgazanería con esto, a de menos su mente lo relacionaría con las cosas que no debía hacer, pensaba entrenar a Naruto como lo había hecho con su caballo.

-¡HAUCH!

-¡Ponte derecho! – otro rudo golpe con el florete en la espalda.

-¡HA! – Naruto ya estaba arto.

-¡Ese talón! – Había corregido mil veces el talón levantado de Naruto, era el colmo que siguiera subiéndolo y no lo mantuviese pegado al piso. En medio de su impaciencia; Sasuke le barrio el talón, eliminando su punto de apoyo, haciendo que se callera. Fue la gota que derramo el vaso y propició el cólera del príncipe.

-¡Eres un…! – se levantó rápidamente del suelo y se abalanzó sobre Sasuke, completamente furioso, le tomo del cuello del saco y con la mano izquierda hizo un puño con la intención de propinarle al Uchiha una soberana golpiza. Sasuke no se movió ni un ápice, no hizo gesto alguno, se mantuvo erguido y engreído. Naruto se detuvo al observar semejante rostro, estuvo a punto de golpearle, pero ver la decisión del Uchiha le ablandaba, el corazón le latió descontroladamente rápido y las ganas de abrazarle y de besarle desplazaron con rapidez las que tenia de molerle a golpes. Lleno de ira, como continuaba estando, sumando ahora su impotencia, soltó al Uchiha, dio media vuelta y se dispuso a retirarse. Dio cinco pasos antes de que la gruesa voz del Uchiha le detuviera en seco.

-¿Te rindes… tan prono? – esta provocación era tan digna de Sasuke, que causo un vuelco en el estómago del monarca. Naruto se detuvo y aunque furioso, hablo a Sasuke con mucha seguridad y firmeza, no había más que endereza en su voz.

-No he renunciado… - estaba cansado, al igual que Sasuke – pero es tarde ya, si continuamos aquí nos helaremos. Continuaremos en mi alcoba. – Estas palabras sorprendieron al moreno, Naruto era verdaderamente impredecible, sin embargo, la forma en la que se dirigía a él, era increíble, Naruto hablaba como todo un rey, cosa que hacía que Sasuke sintiera; que regresar a aquellas tierras había valido la pena.

-A sus ordenes alteza.

Continuaron la práctica en los amplios aposentos del futuro rey. La habitación era cálida y amplia, perfecta para entrenar durante las noches de invierno. Una vez en ella las cosas mejoraron; con aires nuevos Naruto retomo su lección y mejoró cuantiosamente en minutos, cosa que satisfago a Sasuke, pese a esperar aún más de Naruto, dadas sus complicaciones para aprender el arte de la espada, sus habilidades no estaban del todo mal.

-Es suficiente por hoy. – ya muy alta la mañana, las energías del rubio se habían agotado. Su resistencia impresionó mucho a Sasuke, nunca había visto mayor rendimiento en una simple clase de esgrima, le intrigó conocer las capacidades del rubio en batalla.

-Me parece bien. – el rubio, agotado, dejo caer enseguida la espada, se encaminó a la inmensa cama de su alcoba y comenzó a deshacerse de sus ropas sucias, parecía haberse olvidado de la presencia del moreno, y así lo habría creído Sasuke, de no ser porque continuaba hablándole. – Supongo que debido a mis pocos avances, tendré que insistir con tu clase Sasuke. – Esta visión era demasiado para el moreno, el cuerpo semidesnudo del rubio le recordaba sus más perversos sueños, de manera que tuvo que virar la mirada hacia un punto cualquiera, pues de ser descubierto mirando de aquella forma a su futuro rey, podrían incluso fusilarle. - … Estaba pensando que podrías enseñarme a usar el sable y así…

-Disculpe su alteza, pero ya debo retirarme.

-¿A dónde vas? – Naruto aún no terminaba de vestirse, y verle con las ropas a medio caer, con el pecho descubierto y esa expresión digna de él, semejante a la de un cachorro sin dueño, hacía temblar a cualquiera; y a Sasuke, más que nadie.

-Volveré a mi habitación… - Naruto recordó entonces lo que Shikamaru le había dicho; “Debes mantenerlo a tu lado”.

-¡Pero! – Sasuke se quedo paralizado, ¿Acaso buscaba una escusa? – Mis soldados se han marchado y se supone que no debo quedarme sin vigilancia. Tengo entendido que eres uno de mis guardas ¿O me equivoco?

-No, no. Está en lo correcto. ¿Desea que me quede al otro lado de la puerta de su alcoba?

-No, debes estar cansado. ¿Por qué no mejor te quedas aquí? – A Sasuke casi se le sale el corazón del pecho.

-Bueno, Naruto yo… - Los ojos del rubio se crisparon de emoción, Sasuke le llamaba por su nombre después de todo ese tiempo.

-No vas a rehusarte a una orden ¿O sí?

-No – resignado, caminó hasta una de las sillas del pequeño comedor de la alcoba para sentarse, en cuanto se sentó Naruto ya había terminado de ponerse su pijama y se encontraba recostado en la cama mirándole.

-¿Pero qué haces ahí?

-¿He?

-Ven… - El rubio dio unas palmadas al costado vacio de su cama, mientras miraba al moreno con una amplia sonrisa. – Hace frio y ahí no podrás dormir. – A Sasuke estaba a punto de darle un paro cardiaco.

-Lo siento, pero, no pensaba dormir. Estoy aquí para protegerte.

-Puedes hacerlo mientras duermes. Siempre tienes los ojos abiertos… - al decir esto, tanto Naruto como Sasuke enmudecieron, habían olvidado aquella noche en la que durmieron juntos, aquella noche en la que se mostraron amor, en la que se sintieron completamente seguros el uno con el otro. Para Sasuke fue muy doloroso recordarlo y más aún, ser consciente de que la única noche en la que había podido descansar después de la guerra, la había compartido con Naruto, él le daba calma y tranquilidad y esperaba pudiera seguir haciéndolo.

Sasuke rompió el silencio al ponerse de pie, parecía dispuesto a retirarse a los ojos del rubio, sin embargo, se encaminó a la cama, se despojo de sus botas y su saco y se recostó junto al rubio, dándole la espalda, por encima de las cobijas. Naruto sonrió ante este gesto y feliz, terminó de acomodarse en el lecho para quedar profundamente dormido, estaba verdaderamente agotado.

Sasuke volteo a mirarle entonces, le miró completamente inmerso en los latidos de su corazón, tocando en ocasiones suavemente, con las yemas de sus dedos, los contornos del rostro de Naruto, enroscando mechones de cabello, acariciando sus labios, reiterando una y otra vez en la densidad de sus pestañas, en la carnosidad de sus labios y la suavidad de su piel. Se acerco lo suficiente al rostro del príncipe como para aspirar su aroma y sentir la exhalación de su sueño. Estaba tan profundamente enamorado, que no pudo dormir aquella noche, contemplando al objeto de su deseo, soñando con que esa noche fuese eterna.
 

3 comentarios :

Sandy Namikaze dijo...

Kyaaaaaaahhh acepto el retooo

lo maximoooo

aaahh cuando estaban uno sobre el otro pense que habria un pequeñito accidente o roce aaaaaaahhh

y despues en la habitaciooon, lo provoco demasiadooo shii n.n suuuper

Hotaru tomoe dijo...

wuau el titulo de un cap puede hacerte pensar muchas cosas jajajaja XD PENSÉ QUE GAARA YA INTERVENDRÍA e..e
ahsss sika es lo maximo , *3* el es el cupido de este par <3

Sora Tapia dijo...

Sasuke romantico >///< como me encanta, pobre de el Naruto si que sabe como tentarlo XD

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