Capítulo 32: La verdad de las cosas

La noche en el refulgente palacio central de país del fuego, apenas daba comienzo; los cortezaños aguardaban impacientes ante la recepción, a la espera de la reina y su sequito, más los primeros en emanar de los grandes arcos hacía el salón, no era otros más que el menos apremiado de la fiesta; el duque Sabaku junto a su cortejo. Seguido de él hizo acto de presencia en la estancia, la mano derecha de la corona, el más conmemorado de los soldados del que se hubiese sabido en la historia del reino entero; Hatake Kakashi, quien a modo de anfitrión, se hiso frente al trono y anunció a los presentes:

-Gracias por su paciente espera. Las cuestiones diplomáticas han sido atendidas, más en ellas ha surgido un precedente como ninguno, hecho mismo que amerita una explicación y que se espera, no sea seguido de un incesante cuestionamiento. La reina espera que los lideres de cada una de vuestras familias, respondan a cualquier inquietud que en ustedes surgiese. Bajo esta premeditada advertencia, doy lugar a su señoría y pido cortésmente a todos los presentes, que guardéis silencio. – El soldado hizo una reverencia, se apartó del trono y seguido de ello la reina se presentó, más permaneció estática frente al trono, delicadamente extendió su mano hacia su costado, a la espera de su nieto, mismo que respondió a esto, tomándola de la mano, le reina abusando del desconcierto de su legatario le hizo de un jalón sobre el trono. El rubio, había quedado sentado, en un segundo, en su lugar, sobre el alto pedestal, frente a todos los presentes. Este acto levantó entre la multitud un susto indescifrable, mismo que se alzó a manera de gritos y suspiros asfixiantes, cual ola emergente de un seno indeterminado.

A la búsqueda de una aclaración muda, la corte aguardó, más la reina se abstuvo de anunciar palabra alguna, Naruto, que se hallaba confuso, únicamente reparó en ponerse de pie tan rápido como le fue posible, mirando a los ojos de cada miembro de la estancia, cada hombre, cada mujer, cada niño… todos ellos eran ahora sus protegidos, aún no lo sabían y ya le miraban con anhelo, mudos de sobresalto, con el brillo digno del llanto sobre los ojos y ahogados gritos en las gargantas. Un segundo se había tornado eternamente silencioso, pasmante como un golpe que aún no se asimila, como una lagrima que está por caer… Más cuando los suspiros llegaron al tope, amenazando con el ahogo y el desfalco de la cordura, una voz se alzó dominante desde lo más oscuro del salón:

-¡Saluden a su nuevo rey! – Sasuke, dominado por la euforia que levantaba en él semejante suceso, ciego de pasión se había adelantado y disuelto la intriga con un solo grito, un simple juego de palabras que al recaer en cada oído, suspendió todo suspiro, remplazándole inmediatamente por la bulla. Todos los cortesanos comenzaron a gritar desaforados, con aullidos que emanaban de sus pechos y en segundos les vaciaban los pulmones. La reina y el resto del sequito se unieron a este delirante desate de alegría que descendió lentamente a manera de risas combinadas con el llanto.

-¡Que viva el rey! – fue lo único que se escuchó articular durante el resto de la noche.

La reina dio paso a su aclaración y contó a los presentes de la sala, lo contado anteriormente, era como librarse de una inmensa máscara, un inmerecido peso reprimido junto al pecho que amenazaba con desplazar al corazón. Y tal como se había pedido, nadie cuestiono una palabra, todo lo dicho fue absorbido como la única verdad, permitiendo que la velada continuara.

La recepción dio comienzo; con un rey que se paseaba junto a los cortesanos, y que de primera mano les saludaba y respondía a sus inquietudes; llenándose de humanidad a cada paso, sorprendiendo a la corte entera con su sencillez, con sus engalanaras sonrisas e interés, era, para cada uno de los señores, un sueño hecho realidad.

Sasuke, embelesado le observaba a lo lejos, entre la multitud, cual habilidosa ave de rapiña.

-¡Sasuke! – Su padre le llamaba, interfiriendo con el anhelo de sus ojos.

-Dime, padre…

-Necesitamos hablar. ¡Ven conmigo! – Sasuke siguió al marqués hasta un pasillo algo alejado de la estancia, se sorprendió a él mismo, al recaer en el hecho de que al caminar por palacio, solo podía pensar en los pasadizos que se encontraban tras los muros, pues a estas alturas, ya les había descubierto a todos.

-¿De qué se trata? – Fugaku se había detenido y encarado a su hijo.

-Vuelve a casa Sasuke…

-¿Con qué fin?

-Que insensata pregunta, eres mi heredero, debes tomar el lugar que te corresponde.

-¡Ese lugar corresponde a Itachi, no a mí! ¡Me rehúso a formar parte de esto…!

-Ho, mi pequeño Sasuke. ¿Sigues creyendo que se trata de un simple título? No podrías estar más equivocado…

-¿De qué hablas…?

-¡Empaca tus cosas! Lo hablaremos en casa, te irás conmigo esta noche. – Fugaku dio media vuelta, y dejó a su hijo inmerso en la intriga.

Sasuke no dejó de cuestionarse, por un lado, estaba la curiosidad que le provocaban los planes de su padre, por el otro, estaba Naruto, no quería dejarle, más su pensamiento, apremiado en medio de tanto éxtasis, le llevó a la conclusión, de que si decidía permanecer en palacio, sin remedio alguno desvirgaría al rubio rey. Ahora más que nunca le deseaba, no podía dejar de pensar, en que de tenerle cerca, le besaría, se apoderaría de su cuerpo entero sin quedar satisfecho…



Entrada la noche se inició el baile, momento en el que el rubio, acompañado de su abuela, reveló sus sobresalientes dotes de bailarín, encantando a toda señorita casamentera, mismas que de inmediato le encasillaron, rodeándole con sus largas y encajadas faldas, condecorando sus oídos con agudas risitas y halagadores comentarios, mismos que nunca antes había recibido, al ser un plebeyo, más ahora los aceptaba gustoso, con su debido rubor en la mejillas. Era Naruto un hombre simple, de simples gustos y austeros prejuicios.

Al estar rodeado incesantemente por damiselas, no pudo evitar enterarse de cada una de sus preocupaciones, sus intereses y aficiones, el gusto que tenían las mujeres por las flores siempre le pareció desdeñoso, más en medio de tanto parloteó, una conversación un tanto ajena atrajo completamente su atención.

-No puedo creerlo, ¿En verdad? – Naruto levantaba el cuello y disponía el oído para escuchar en medio de tanto bullicio.

-… y es lo más correcto, porque mi madre así me lo ha inculcado…  –  cacareaban el resto de las doncellas que le enjaulaban  –… sí, yo pienso igual, ¿No cree usted, Naruto-sama…?

-¿He? – No podía estar en dos lados al mismo tiempo.

-Pobrecilla, no puedo imaginármelo. Dime, ¿Es por eso que no se presentó el día de hoy?

-… le decía de las rosas, ¿No cree que son atrevidas…?

-Ha… sí.

-Sí, fue por eso. Yo creo que se lo tenía bien merecido, después de tanto andar provocando a Sasuke-sama, era lógico que pasara…

-… Naruto-sama, usted es un tanto informal, ¿Cree que serían un buen obsequio para una dama…?

-Que mala eres, deberías apiadarte de la pobre de Sakura, ahora nadie querrá desposarla…

-…¿Naruto-sama?...

-Nada ha cambiado entonces, después de todo, nadie quería hacerlo…  – las jóvenes que conversaban, cayeron en la risa con este comentario.

-Disculpen. – rebasado por la curiosidad, Naruto dejó a las chicas que le rodeaban y abordo a las risueñas, que despavoridas reían a costas de una tragedia  – Perdonen, pero no he podido evitar escucharlas…  – las doncellas se alarmaron cuantiosamente en presencia del príncipe  – Les he escuchado nombrar el nombre de Sasuke, ¿Se referían acaso a Uchiha Sasuke?

-Su alteza, discúlpenos, no era nuestra intención…

-Sí, no buscamos ofender a uno de sus oficiales…

-No es ofensa, por favor, ¿Podrían decirme claramente, qué era de lo que hablaban?

-Bueno, su majestad, verá…

-Sólo es un rumor alteza…

-Se cuenta, en el pueblo, que Sasuke-sama desvirgo a la hija de los Haruno… - ¿Haruno?  Naruto relacionó enseguida el nombre con el hombre a quien había enfrentado durante la conferencia, un cortesano de intachable reputación.

-Poco antes de la boda… - ¿Boda? Lo había olvidado, Sasuke debía casarse hacia poco.

-Pero no es culpa de Sasuke-sama, Sakura siempre ha sido una caprichosa, se la ha vivido provocándole.

-Si, desde que eran pequeños. Eran prometidos desde entonces ¿Lo recuerdas?

-Sí, que fastidiosa…

-Sus padres han tenido que elevar su dote para comprometerla, y ahora, seguro que nadie la desposará. – Naruto había dejado de prestar atención al relato, estaba tan inmenso en su desconcierto, humillado por su inherente realidad, Sasuke era un despreciable aristócrata, como lo había sido siempre, si había jugado con él, por qué no habría de hacerlo con una ingenua doncella. Este pensamiento le atormentó al grado del desquició, pues en su mente no había lugar siquiera, para una aclaración.

La velada terminó dejando a la corte con los estómagos llenos y los corazones altivos, con la energía suficiente como para despedirse de la reina y del príncipe, con el mayor fervor que les era posible y permitido.

Cuando la familia Uchiha se despidió:

-Con su permiso, alteza… - Exclamaba el líder de la familia, en cuclillas, con su hijo y su esposa a sus espaldas.

-Adelante, Fugaku… Sasuke. – Interrumpió la retirada la reina  – Me has servido bien. Me temo el prescindir de ti, más creo que mereces volver a casa. Las puertas de palacio estarán abiertas para ti, pues aún tienes tareas pendientes, recuerda tu promesa, y asegúrate de presentarte a tiempo para tu misión.

-Así lo haré su majestad… – Sasuke hizo una reverencia y reiteró en la mirada del rubio, que desde un comienzo le miraba ceñudo y molesto, actitud que el moreno atribuía a su inesperada partida –…con su permiso…- al marcharse los Uchiha, se dio por terminada la velada, solo un invitado permanecería, el conde Sabaku y su leal sequito, quienes mantendrían expectantes y cautelosos a todos los habitantes de palacio.






Lejos de palacio, en las adentradas y húmedas tierras de los Uchiha, se daba lugar a otro extraño acontecimiento. Al llegar a la mansión, sumamente inquieto, Sasuke había cuestionado a su padre respecto a lo hablado horas antes, más lo único que obtuvo por respuesta fue una negativa: “Ya es tarde, ve a dormir. Hablaremos mañana.”, más lejos de enfadarse, Sasuke encogió los hombros y volvió a su alcoba, lugar que apenas reconoció, nuevamente había pasado mucho tiempo fuera de “casa”, y dadas las excelsas condiciones de su anterior recinto, esta habitación comenzaba a parecer pequeña y pútrida, extrañaba los amplios techos de la alcoba real del príncipe, ese olor a flor recién cortada, y ese aire infantil de un ente sumamente poderoso y joven, le gustaba el poder, y le satisfacía de antemano la compañía de la realeza, comenzaba a lamentar su decisión, pues ahora que anteponía sus deseos a su curiosidad, llego a la conclusión de que no volvería a ver al príncipe hasta ver por terminada su misión con los rebeldes, este panorama era desalentador, más al decisión había sido tomada, e intranquilo y anhelante, le fue imposible recuperar el sueño a la espera de la mañana. Al salir el sol, poco antes del almuerzo, su padre respondió a sus suplicas y encerrándose juntos en el añejo estudio, comenzaron la platica que los había reunido nuevamente.

-Este tema es delicado, y antes de que respondas a lo que voy a decirte, debes saber que tendrás tiempo para pensarlo.

-¿Por qué necesito tiempo?

-No seas impaciente y escucha, ¿Cuándo aprendiste a hacer preguntas sin sentido? – este comentario termino por callar en seco al joven Uchiha, ¿tan descolocado estaba de su realidad?

-…

-Bien… primero que nada. Sasuke, ¿sabes de donde proviene tu apellido? ¿Hasta donde haciende tu linaje?

-Por supuesto…

-Perfecto, sabrás entonces, que fueron nuestros ancestros quienes fundaron estas tierras, hemos sido miembros de la realeza desde sus comienzos, nuestra casta ha sido, de todas la más sobresaliente y experimentada. En incontables ocasiones hemos levantado este reino, la sangre de nuestros soldados ha valido por la de cientos de hombres. Tú eres el vivo ejemplo de ello…

-… - Sasuke escuchaba atento, más por su mente no dejaba de trazarse tan embrollado acertijo, la sed, el poder, palabras obvias, tratándose de su padre.

-Ha llegado la hora, Sasuke…

-¿De que estas hablando?

-Esta nueva rebelión acabara por desfalcar lo que queda de este reino, la credibilidad de los líderes se irá al suelo, será tal el caos, la desgracia se apoderara del pueblo, y arremeterán contra ellos en una hola salvaje de incertidumbre y hambre. La corona caerá…

-… - A Sasuke le enardecía la sangre con cada palabra.

-Y cuando eso suceda, nuestro ejercito estará ahí para corregir los errores que nuestros antepasados cometieron al poner al frente a los Namikaze… desde una comienzo el derecho divino estuvo con nosotros, los Uchiha, no necesito más pruebas, pues nuestro linaje trasciende, y lo seguirá haciendo por el resto de la historia, pero ya no más como la sombra de la corona, sino como los legítimos herederos, seremos quienes implanten la luz y el poder a este apartado rincón de la faz de la tierra. Con nuestro poder pondremos fin a las disputas, y nos levantaremos como los regidores de los más bastos territorios, no habrá más hambre o pobreza…

-¿Qué pretendes…?

-Llegado el momento, tomarás el trono… - esto congeló a Sasuke a niveles inimaginables, pasmado sin sensación alguna, no podría creer lo que escuchaba. - …las cosas han marchado como debe ser. Pronto pondrán al frente al bastardo hijo de Minato, y será entonces que todo comenzará. Nuestros hombres han comenzado a implantar rumores respecto a su proceder y su insana naturaleza. Cuando ese chiquillo suba al trono, el pueblo se levantará y tú, estarás ahí para tomar su lugar una vez que haya caído….

-… - el estómago de Sasuke daba vueltas, no podía escuchar una sola palabra más… - Este fue tu plan desde un principio…

-… - Fugaku solo sonrió.

-Por eso le trataste así… ¡Tu le reuniste con la reina!

-…

-Ahora todo tiene sentido…

-No has dejado de ser ingenuo Sasuke. Pero ahora deberás dejar atrás toda esa basura y ¡seguir!...

-Tu lo sabias ¿no? Todo este tiempo, me hiciste vigilarle, incluso sabias que…

-Sasuke, por favor, no dramatices… desde un principio fue obvio tu comportamiento, cualquiera podría advertirlo…

-¿Sabias que estuve todo este tiempo en palacio?

-Me agotas con tantas preguntas sin sentido…

-¿Por qué?

-Porque ahora no sólo el bastardo te considera, también lo hace la reina; ellos confían el ti, mi querido hijo, sin pensarlo nos has dado las más poderosas armas para llevar a acabo tu destino.

-¿Qué hay si me rehusó?

-¿Crees poder hacerlo? Lo llevas en la sangre, una vez llegado el momento, no podrás dejarlo atrás.

-¿Qué hay de Itachi… él lo sabía?

-Por supuesto…

-Pero huyó… ¡él se opuso a tus planes!…

-¿Eso es lo que crees?

-… - incapaz de formular cualquier pensamiento, Sasuke permaneció atónito, ya no sabía que pensar.

-Hijo mío, todo esto es parte de un elaborado teatro, en el que participaste impecablemente sin dar cuenta de ello.  Has sido tan ingenuo al creer que tu hermano cometería semejante atropello… piénsalo bien Sasuke; él ha sabido desde un principio mucho más que tu…


…Tenía mis dudas, pero se han disipado, es realmente muy curioso… tendría como diez años la primera vez que le v{i…Quizás este loco, pero si mis ojos no mienten, ese niño es la viva imagen de Yondaime…


-¡No! ¡Mientes! ¡Eso no puede ser!

-¿Aún dudas de mí? ¿Por qué no le preguntas a Hatake quién provocó el incendio de la pocilga en la que vivía?

-¡No! ¡Es mentira! ¡No sabes más que mentir!

-¡Y tú no sabes enfrentar la realidad! Bien, pues aquí está…

-… - Sasuke callo paralizado, invadido por el terror, orillado a una única respuesta; su mundo se caía en pedazos.

-Afróntalo de una vez por todas Sasuke, y toma el lugar que te pertenece… - Sasuke permanecía con la cabeza gacha, aferrando su cabeza entre sus manos semejante a un capullo…- una vez que te tranquilices, lee los documentos que están en el escritorio… - Fugaku caminaba dándole la vuelta, hacia la salida, dejando a su hijo solo con sus pensamientos - … son cartas que tu hermano ha enviado desde la rebeldía, están bajo un seudónimo, “Tsukuyomi”… – Sasuke reaccionó a esto… - … no creo que tengas inconvenientes en reconocer su escritura…

-…- inmerso en el silencio de la agonía, Sasuke replico antes de que su padre abandonara el estudio… - ¿Quién va a permitírtelo?

-… ?

-La reina no te lo permitirá…

-Ella ya no es un problema para mí…







Al día siguiente de la asamblea, la instrucción del rubio príncipe continuo, tal cual como era antes de la llegada del Uchiha, monótona, aburrida y demandante, más con una leve diferencia, a donde quiera que fuese el príncipe, dos de sus leales guardas le acompañaban, circunstancias que dieron al rubio mucho en que pensar, un pretexto más para distraerse y poner poco empeño es sus labores. Esta masificación de su guardia no se había dado gracias a la presencia de Sasuke, y a la ausencia del Sabaku, pues desde el inicio de su estancia en palacio, Naruto no había tenido para si ni un respiro, era seguido hasta el más intimo de los rincones y toda esta atención comenzaba a fastidiarlo, pues pese a su habilidad, le había resultado imposible, al cabo de un par de días, escabullírsele a semejantes guardias armados, era Neji quien encabezaba estas agrupaciones y como excelente vigía, mantenía la mirada puesta en el rubio escurridizo.

Al final, un tanto encabritado y ansioso de recuperar su libertad, el rubiales acudió a su abuela, haciendo alarde de su berrinche, interrumpió a la reina, quien trataba asuntos diplomáticos en una poco concurrida estancia…


-… Ya te lo dije Naruto, la respuesta es no… - la reina, con inmaculado porte, sentada en su trono disponía de los tratados y documentos que los terratenientes le mostraban a distancia uno por uno al tiempo que la reverenciaban…

-¡Pero Oba-chan! ¡No es justo! ¡No puedo hacer nada! – y el berrinchudo príncipe se pavoneaba a un costado del tono, con sus chillantes gritos a todo lo que daban…

-Un segundo… - sus quejidos se tornaban tan demandantes que Tsunade tuvo que interrumpir sus labores, abochornada por el comportamiento del niño que le asediaba… - Naruto, es imposible que retire a tu guardia…

-Pero mira… - Señalo entonces el rubio a Neji, Kiba y Choji, quienes le cuidaban a un escaso par de metros. Los soldados se abochornaron inmediatamente.

-Ash… - la reina sostuvo su sien… - Neji… - y haciendo caso al capricho de su nieto… - retírense, todos ustedes muchachos, tómense un descanso…

-¡Yupi! – Naruto comenzó su festejo, al tiempo que la mayoría de los soldados abandonaban la sala.

-… sólo cinco minutos…

-¡¿He?!

-Cómo escuchaste, así que pavonéate todo lo que quieras en estos cinco minutos.

-¡¿Qué?! ¡No es justo!

-Jeje… - Kakashi, al otro lado del trono, reía un tonto divertido con la ira del rubio… más esta distracción duró poco, pues al recuperar su postura, se percato de la intromisión del Sabaku, el duque abordaba la estancia sin anunciación, premeditadamente se introdujo por la puerta principal acompañado de dos de sus hombres, cosa extraña, pues siempre le seguía el sequito entero, de manera inconsciente el Hatake desvió la mirada hacia las otras entradas de la sala, sorprendiéndose al verlas abarcadas por el resto del sequito Sabaku, mismos que una vez adentro cerraron con premura las puertas, dejando a cuanto soldado se pudiese a las afueras de la estancia…

(Chas, chas, chas) Las tres puertas se cerraron súbitamente.

-¡Hey! – Neji y los demás respondieron rápidamente, más era demasiado tarde, las puertas había sido atrancadas por dentro.

Kakashi desenvainó su espada, seguido de un par de mosqueteros a sus espaldas.

-Kakashi… - la reina advirtió la agresión y antepuso su mano a su guardia.

-¿’Majestad…?

-¿Qué le trae por aquí a deshoras, mi querido duque?  Hemos aguardado impacientes su respuesta desde hace días ¿Será acaso la razón de su visita que nos tiene una solución?

-Exactamente… - el duque, cual cazador experimentado, se acercó lentamente al trono, y una vez alcanzado el inicio del pedestal, desenvainó un par de sables prominentes de su espalda. Kakashi se antepuso a la reina… - Mi respuesta es…- Gaara asió su sable derecho a la altura de su mirada, señalando a la reina, a la vez que con iracunda voz le decía - …”la tierra y el agua que tendrás… en
 

2 comentarios :

Hotaru tomoe dijo...

:( , pobre teme solo sufre , y naru , naruto debe estar muy contrariado por lo que sasuke le hijos a la rosada plana esa

Sora Tapia dijo...

Maldete Gaara!!
Malnacido Sasuke, se tenia que ir en el momento cuando mas se le necesita, yo me niego a creer que Itachi acepto, el es bueno, algo debe estar planeando, maldito Fugaku si que sabe como controlar a Sasuke
Pobre Sakura nadie la quiere XD

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